LOS TONELEROS, LA TONELERÍA O EL ARTE DEL REPOSO DEL VINO

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De Olivier Colas (http://olouf.fr) – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, Enlace

Protagonistas principales en la obra de los vinos, la auténtica resistencia del mundo vinatero, los toneleros resisten como nadie a la mecanización que pretende sustituir el brazo y las manos artesanas ante la cuenta de resultados empresariales, la invasión del inox y de las ánforas de cerámica.

Sólo alguno de los grandes mantiene su tonelería (Bodegas Vega Sicilia), en la Ribera del Duero, o en Oporto, en las Caves de Vinho, en que los 7 Magníficos, preservan su capital humano y en stock miles de barricas, en las bodegas de Vila Nova de Gaia.

Ser un artesano tonelero no puede ser menos que el maestro que parió el vino, ambos, a lo largo de los años forjaron su saber hacer a base de la sabiduría de generaciones previas, no sólo unidas generacional y familiarmente sino también por esta suerte de religión que a tantos une.

Un ejemplo de toneleros

La bodega Cockburn´s guarece la postrera tonelería en Vila Nova de Gaia, teniendo como misión, mantener y reparar los toneles y barricas de la totalidad del grupo vinatero Symington, su actual propietario, en un total de 6 hectáreas se almacenan 6.518 pipas de vino de Oporto, incluyendo las de la bodega Dow´s & Warre´s, stock de gran valor que se mantienen preventiva,  correctiva y constantemente por los toneleros.

Symington´s Family Estates es una de las pocas empresas que posee tonelería propia.

No se producen barricas nuevas sólo, se reparan y mantienen las de Vila Nova de Gaia y las procedentes del Duero, utilizando madera y duelas de barricas ya “aviñadas”.

Práctica del oficio de tonelero

Se recibe la pipa vieja y se analiza cuantas duelas tiene la barrica, seguidamente se verifica que madera está dañada y se marca.

Antes de intervenir, se introduce la barrica en el torno giratorio con el aro de hierro, se coloca la barrica en lo alto, se  enumeran las duelas a partir de la duela con el orificio del caño (así, si se cae al suelo, se sabe dónde va situada). Las duelas contiguas, se desplazan en la máquina, de tal modo que al encajarse aseguren la estanqueidad de la barrica. Después se juntan las parejas para casarlas perfectamente con las restantes. En las juntas, entre las duelas se colocan pajas para lograr la estanqueidad completa.

Explicado así, puede parecer fácil, pero la realidad es otra porque para colocar adecuadamente todos los aros de hierro de cada barrica (en portugués mole, javre, colete, rabo-palhas, sobre-bojo e bojo) se utilizan mallos (marretas de bastir) cuyo peso oscila entre los 2 y los 5 kilos, percutiendo constantemente con un tono y ritmo regular propio de la tonelería que da idea de la dureza del trabajo.

Del nivel de especialización habla la prolijidad de las herramientas que hallamos en el taller de tonelería y sus variados nombres.

Pese al desinterés de la juventud hacia este oficio, la continuidad parece asegurada, gracias a la divulgación de la labor artesanal de trabajar la madera para la adecuada guarda del vino construyendo y reconstruyendo las barricas.

Dicen por estos lares que: “Parado el baile, perdida la danza”

Recuerdo contar a mi madre que nunca olvidó la escena en que en el taller de carpintería, ebanistería y carretería de mi abuelo Julián, sobre el suelo de tierra del mismo, en Longares (Campo de Cariñena),el batir de sus dedos sobre las barricas, para detectar fallas y fugas, resaltando la dureza del aprendizaje del oficio: ”Viene a mi memoria el día en que mi querido hermano Luis montando con esfuerzo ímprobo una de las barricas encargadas, ya prácticamente armada y, llegar mi padre con el mallo en la mano y de un solo mazazo, romper el trabajo minucioso tras horas de apuro”. Aquél día se perdió un excelente artesano industrial, y se ganó un gran topógrafo de elevada graduación militar, autor de la mayor parte de los mapas topográficos militares de los años 50. La rudeza del aprendizaje del oficio.

Desde entonces todo ha cambiado y, no poco. Antes se construían las barricas y los toneles con madera de roble francés o autóctono y también con madera de castaño.

El centro de visitas de las Caves Cockburn´s, incluye en su recorrido la explicación minuciosa del trabajo de sus toneleros pero  la entrada al taller, por motivos de seguridad está prohibida.

Las Coradas, que así se llama el Centro de Visitas, se abrió hace 18 meses, y ya ha recibido cerca de 35.000 visitas en este año 2019, según indica Zélia Reis, responsable de marketing y enoturismo de Symington Family Estate.

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Este artículo se ha escrito con el fondo musical de Chet Baker:

 

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