OS VINHOS DO PICO

Patrimonio vivo y tesoro vinatero luso de valor incontestable.

En medio de un paisaje lávico junto al océano Atlántico, muretes de piedra volcánica protegen los viñedos desde hace más de 5 siglos de sus vientos con sus basaltos. Desde el año 2004 es reconocida como área protegida de Criaçâo Velha como dicen por aquí, Madalena do Pico es Patrimonio Mundial de la Humanidad, reconocido por la UNESCO. Si se juntaran todas las piedras insulares cubriría una extensión equivalente a dos vueltas al Ecuador.

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De José Luís Ávila Silveira/Pedro Noronha e CostaTrabajo propio, Dominio público, Enlace

Los vinos del Pico se consideraban hasta hace bien poco como vinos exóticos o pintorescos, olvidando que en tiempos remotos eran los preferidos por los zares rusos como vinos licorosos.

Los vinos tranquilos pasaban de la apatía al olvido hasta que en las dos últimas décadas se optó por la adaptación de variedades francesas.

En abril del año 2014 se crea la Açores Wine Company (AWC) que consigue en un cortísimo lapso de tiempo el resurgimiento de los vinos insulares instalándose en el mapa internacional, sediento de vinos frescos y firmes, lejos de las bombas especiadas de otrora al contrario de como se hacía a principios del milenio, apostando por la rehabilitación de las variedades abandonadas y la enología, aportó etiquetas con Terrantez do Pico, arinto dos Açores y también con saborinho (la Tinta Negra de Madeira o Negramoll).

Uva Terrantez do Pico

A pesar de las múltiples dificultades, lo imposible se logró. Hace 10 años Pico tenía 100 hectáreas y AWC recuperó 125 hectáreas teniendo en preparación otras mil que en breve serán productivas para conseguir cerca de dos millones de kilos de uva anuales.

Hace unos años el kilo de uva en el Pico se pagaba a 0,70€ a los viticultores y en la vendimia de 2018, la AWC pagó la arinto de las Azores a 3,60€/kg, el verdelho a 4,70€/kg, el terrantez do Pico a 4,80€/kg, precios que ni de lejos se pagan en la Portugal peninsular.

Los viejos del lugar dicen que se trata de una burbuja que en cualquier momento puede explotar, pero si los precios logran estabilizarse y no se cometen errores de bulto en la gestión, el negocio es más que sostenible a largo plazo dado que se trata de vinos de nicho, identitarios, propios de un lugar único en el mundo como le ocurre a nuestro archipiélago canario, debiendo presentarse de forma muy especial.

Últimamente denuncias recientes alertaron sobre la existencia de algunas irregularidades en el proceso de certificación de la uva pudiendo haberse comercializado vinos con la etiqueta Açores y que eran foráneas. Las autoridades responsables se hallan vigilantes al respecto.

Protagonistas principales

Hijo de madre alentejana y padre de las Azores, António Maçanita es el rostro de AWC, en el año 2007 conoce a Filipe Rocha en la Escuela de Formación Turística y Hotelera de Ponta Delgada interesándose del porqué de la práctica extinción de la variedad Terrantez do Pico, viendo en ello una oportunidad, estudiando la variedad y seguidamente escribió un protocolo de explotación que presentó en los Servicios de Desarrollo Agrario de San Miguel, defendiendo un ensayo de vinificación de la varietal. Nos hallamos en el año 2010 sin darse cuenta de la envergadura real del proyecto. Posteriormente publica un proyecto genético sobre las variedades autóctonas (verdelho) en el Australian Viticulture Journal, culminando sus estudios de tres años de investigación en un laboratorio.

En el año 2013, António Maçanita es invitado por Paulo Machado, de Ínsula Vinus, para producir un vino en el Pico a partir de la variedad arinto de las Azores. Nace una amistad y una complicidad que los lleva en 2014 a constituir AWC. Filipe se enfoca a la comercialización, Paulo a la viticultura y António a la autoría de los vinos de terroir, de nicho resituando a las Azores en el mapa vitivinícola mundial en la esfera en la que siempre debieran haber estado.

Longevidad y pureza

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De Wo st 01 / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0 de, Enlace

Cuando la neblina lo permite podemos avistar la majestuosidad del punto más alto de Portugal con 2.351 metros de altitud.

No cabe esperar ver una viticultura de montaña, las viñas más altas están plantadas a unos 150 a 200 metros sobre el nivel del mar.

Una gran franja de viñas se esparce por toda la isla a escasos metros del mar estando protegidas por muretes de piedra, fiel testimonio de la estoicidad y bravura de múltiples generaciones. El sistema radicular de las cepas se cuela por las fisuras de la roca madre y el spray marino llega a ellas de forma continua.

Se trata de suelos volcánicos muy ricos en potasio (los vinos de las Azores contienen 3 veces más potasio que los vinos continentales) en ello está la base de estos vinos marcadamente yodados, salinos que a veces pueden recordar  las notas de sal seca.

Cabe imaginar un albariño con buena estructura y textura, con gran acidez y un componente salino muy acentuado.

Las viñas del Pico se hallan en régimen de producción integrada en las que no se aplican herbicidas entre ellos el glifosato, herbicida sistémico que ataca a la cepa, destruyendo la planta. Funciona en las viñas con explotación tradicional porque se aplica en el suelo y la viña tiene porte aéreo, cuestión que no se da en las Azores.

En invierno los brotes están siempre hinchados, no existe una auténtica dormición de la planta (parada vegetativa) dado que en las Azores nunca hace tanto frío como para que la savia quede totalmente en la raíz de la planta, por eso la poda tiene lugar en marzo, para evitar que lo haga antes.

Es imposible la vendimia y la mecanización de la misma y de las labores respectivas, el “hand made” es lo que domina.

Entre las variedades blancas la arinto de las Azores es la que predomina, se trata de una variedad todo terreno, con elevada acidez. El verdelho es la segunda variedad más plantada, muy aromática, y la terrantez do Pico es más floral y envejece bien.

Se trata de vinos puros con vivacidad y gran nivel.

Entre los tintos, el saborinho es un vino profundo, elegante, fresco y fino que recuerda a los buenos pinot noir. Otras variedades son la prohibida, muy aromática, que produce vinos exóticos y que se elabora con uvas de viñas viejas  entre las que se encuentra la Isabella, híbrida americana resistente a la filoxera.

Nuevas inversiones

A finales del presente 2019, AWC verá hecho realidad el sueño de un área de 8 hectáreas de viña adquirida por la empresa en la que se hallará funcionante una bodega que ocupará unos 2.000 metros cuadrados de obra construida con una inversión de unos 2,9 millones de euros. Se trata de una estructura plenamente integrada en el entorno y que tendrá una capacidad de vinificación de unas 250.000 botellas anuales, dotada de una sala de cata, otra para eventos y seis apartamentos turísticos.

El proyecto arquitectónico tiene la firma de Inés Vieira da Silva (del taller Sami) y de dos británicos, Daniel Rosbottom y David Howarth (de DRDH).

Cercana al aeropuerto de Pico, AWC ha recuperado otra área de unas 50 hectáreas de plantaciones abandonadas en la que ha desbrozado y a reconstruido muretes (currais).

La terrantez do Pico, la arinto de las Azores y el verdelho se dan especialmente en la parte alta, entre otras tintas como la saborinho. A medio plazo pretenden vender pequeñas parcelas de esta zona a quien quiera construir su alojamiento vacacional o quiera elaborar vino.

En la zona norte de la isla de Pico, en la bahía de Canas, está muy prestigiada. Una erupción volcánica en 1562 diezmó el cultivo sólo recuperado por el empuje local y pese a ello, en el siglo XIX el oidio y la filoxera se encargaron nuevamente de esquilmarlo.

Desde entonces hasta ahora estuvo abandonada, pese a hallarse más al abrigo del viento y en donde las temperaturas son también más altas, durante el estío por lo que se plantará el trío de variedades blancas: verdelho, arinto de las Azores y Terrantez do Pico así como las tintas saborinho, bastardo y rufete.

Otros productores son la Cooperativa vitivinícola do Pico, Czar, Curral de Atlântis y la bodega A Buraca que comparten con AWC catas y acciones promocionales.

Todos señalan que la rentabilidad es clave y por ello los vinos pueden resultar caros con respecto a los peninsulares pero quizá los precios de los continentales puedan hallarse por debajo de su valor y de lo que merecen. Los vinos de la isla del Pico han optado por el camino del nicho, del terroir y por tanto por el de mayor valorización.

La cata de decataencata.com

Hemos sido muy austeros y hemos catado aquellos vinos con el precio más recatado:

A proibida by António Maçanita 2016. IVV/Tinto/Azores Wine Company (AWC)

Color rubí claro. En nariz aroma a fresas y a gelatina de fresa, notas vegetales y a uva acabada de pisar. Explosión frutal en boca manteniéndose el frescor de forma prolongada. Distinto, exótico, aromático. Aconsejamos beberlo con calma y fresco.

Consumo: 2019-2021. Precio: 17,50€. 14ºC.

Tinto Vulcânico 2015. IG Açores/Tinto/Azores Wine Company

Ensamblaje de diversos varietales: aragonêz, agronómica, Castelâo, malvarisco, Merlot, Syrah, Touriga nacional y saborinho. Color granada con notas de pimiento verde, grosella y mirtilo. En boca, notas especiadas. Final fresco y con buena acidez.

Consumo: 2019-2024. Precio: 15€. 16ºC.

Verdelho dos Açores by António Maçanita 2017. IG Açores/Branco/Azores Wine Company

Color amarillo limón, salino, como la brisa del mar y con notas a paja seca. En boca es fresco y con una acidez equilibrada con tono cítrico. Gran final.

Consumo: 2019-2024. Precio 22,50€. 11ºC

 

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