LA FASE VISUAL EN LA CATA DEL VINO

La paciencia es la madre de todas las virtudes. Tanto para observar como para degustar.

Observar y degustar.

La primera etapa de la cata del vino, es la fase visual, precede a la olfativa y a la final o gustativa. La adecuada observación del vino en la copa nos permite identificar el vino sin introducir la nariz en la copa sin ánimo de ser un enólogo ni de impresionar a nuestras amistades.

Partes de la fase visual en la cata del vino

La limpidez y el brillo

Comenzamos la fase visual inclinando la copa de vino para analizar su limpidez (como viste el vino). Si somos incapaces de ver nuestra mano a través de la copa, es que el vino es límpido. En cambio si percibimos partículas en suspensión, (turbidez), ello nos indica que el vino no ha tenido un filtrado acorde (o no lo ha tenido), o bien han existido problemas en la vinificación del mismo, siendo un mal augurio antes de proceder a la degustación del mismo. Seguidamente valoraremos el brillo (del traje del vino), información determinante en el caso de los vinos blancos. En este caso el “traje” del vino es brillante, indicando a su vez una acidez marcada del vino, tal es el caso de los blancos del valle del Loira o de los blancos alemanes.

El tono y la intensidad del “traje”

Esta se trata de una etapa crucial de la fase visual, en la que inclinamos la copa hacia atrás con el objeto de apreciar plenamente su intensidad: de clara a profunda. Después, analizamos el tono o matiz en dos tiempos. La observación del color dominante del traje permitirá descartar o afirmar la variedad de uva que constituye el vino de la copa. El color cereza muy claro no indica que no se trate precisamente de un cabernet sauvignon, dado que su color es más bien granate muy profundo. En cambio si podríamos estar ante un pinot noir de color bastante más claro y ligero.

En un segundo tiempo, vamos a observar la membrana o disco, zona arqueada del borde de la copa cuando esta se inclina. El disco nos da una idea de la edad del vino. Para los tintos, si el disco presenta un tono teja o anaranjado, muestra signos de evolución y de cierta edad.

Vamos viendo como ciertos detalles visuales son también de una gran importancia en la cata del vino.

La capilaridad

Tras observar el traje del vino, en la última parte de la fase visual, vamos a observar ahora la lágrima del vino (su capilaridad). Para ello vamos a inclinar la copa y observaremos la presencia de un velo líquido en la pared de la copa denominado lágrima del vino provocadas por el alcohol y el azúcar que contiene el vino. Este es elevado cuando la lágrima es densa y espesa. Y, como es el sol el que enriquece de azúcar a la uva y por tanto de alcohol al vino futuro, y es por ello por lo que los vinos del sur tienen una lágrima mayor y más densa que los vinos del norte. La lágrima permite por tanto indicarnos el origen geográfico del vino. Un tinto con lágrima espesa y densa lo más probable es que proceda de la Provenza francesa que un pinot noir de la Alsacia.

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