EL GRAN PROBLEMA DE LOS PRODUCTOS SIN GLUTEN

El pasado viernes cené con una compañera celíaca y descubrí el gran problema de los productos sin gluten del que nadie nos cuenta nada. ¡ Hay que ver !

Aumento del número de celíacos en España

Los celíacos aumentan día a día en España en un 15% de acuerdo con la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE). Esto complica eso de cenar fuera. Aproximadamente existe un 75% de pacientes todavía sin diagnosticar. Bien es verdad que cada vez más el Médico de Familia tiene más asequibles las pruebas diagnósticas no invasivas. Es por ello que también se está diagnosticando cada vez más. Cabe recordar también que la biopsia intestinal como prueba definitiva solamente es efectiva cuando no se ha abandonado la ingesta del nutriente.

No sólo se complica el almorzar y el cenar fuera de casa sino que también la compra en el “super”. Así, desde hace una década, las referencias a esta patología en el etiquetado han pasado de hallarse en 280 artículos a 1.500. La estimación de la facturación de productos para celíacos en España se halla en torno a los 80 millones de euros anuales. Esto es una sorpresa tanto económica como de visibilización social. Esta refuerza el efecto llamada logrando más y más adeptos no necesariamente afectados por la intolerancia a la gliadina. Esta última es una proteína presente en el trigo, avena, cebada y centeno. Esto provoca el crecimiento del mercado respecto a los “gluten free”.

Más sorpresas

¡E voilá! surgen los ingredientes poco o nada saludables para sustituir al glúten sin que prácticamente den la cara, sorprendentemente,y, así harinas de arroz o de maíz se funden a aditivos en minúscula, tales como el azúcar a modo de potenciador del sabor, grasas y sal que, curiosamente, los no aptos para celíacos no querían tomar.

En febrero del presente 2018, la Hertfordshire University, analizó 1.700 productos de diversas superficies comerciales. Concluyó que sus propiedades nutricionales son peores que las del resto.

Las cantidades de grasas en el pan blanco y negro exentos de gluten duplica a la que contiene el trigo. El porcentaje de proteínas es menor en 9 de cada 10, siendo el precio un 159% mayor.

El Grupo de Investigación de Enfermedad Celíaca e Inmunopatología Digestiva del Instituto de Investigación Sanitaria de la Fé de Valencia apuntala la investigación realizada sobre 654 productos. Han hallado tres veces menos proteínas, más grasas saturadas y más lípidos.

Por ello no es de extrañar que los pacientes celíacos aumenten de peso, les sube el colesterol y los triglicéridos. Esto ocurre sobre todo en aquellos celíacos que no siguen una dieta sin gluten equilibrada.

La composición grasa de los productos específicos, es rica en grasas saturadas como el aceite de palma y de coco. Así mismo contiene una alta proporción de azúcares simples que elevan la carga calórica de estos alimentos. Por lo que la alternativa puede incluso ser más perjudicial.

Actuar con sentido común

El no consumir gluten por parte de la población no celíaca no tiene ningún tipo de justificación, no mejora la alimentación del individuo dado que el gluten carece de valor nutricional, pero tiene un alto valor tecnológico.

Además los aditivos no hacen que los alimentos sin gluten sean más sabrosos.

El gluten es el responsable de la elasticidad de la masa de la harina, le confiere esponjosidad a los panes y masas horneadas. Se trata del único ingrediente imprescindible a nivel tecnológico que produce esta forma característica a la bollería y en el pan. No existe otro aditivo que lo imite.

La adición de grasa y azúcar es para mejorar la palatabilidad, es decir aumentar la apetencia por este producto, generando mayor aceptación o adicción por parte del consumidor.

Conclusiones

Si no se es celíaco, no existe problema alguno en seguir una dieta sin gluten basada en los alimentos que no lo contienen y son saludables como las frutas y verduras. Sí hay que fijarse y reparar en la composición de los procesados gluten free.

Seleccionar qué comer es clave y no dejar que la moda influya en nosotros. Hacer prevalecer el sentido común y optar por una dieta completa, equilibrada y respetuosa con los valores y creencias personales.

Menor variedad existente para los celíacos. Un pan de molde contiene hasta 11 gramos de grasa por cada porción de 100 gramos, frente a los 3-5 gramos de grasa que se puede encontrar en el mismo pan hecho con trigo convencional.

La dieta sin gluten es un tratamiento para celíacos. No es una dieta de adelgazamiento, dado que no tiene fundamento científico alguno. La oferta de productos sin gluten es menor y el margen para elegir también.

La clave está en leer el etiquetado nutricional y los ingredientes. La ingesta de azúcares recomendada por la OMS no debe exceder los 25 gramos diarios (6 cucharadas), dado que puede acarrear obesidad, diabetes tipo 2 o una piel más envejecida.

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