¿QUÉ VINO TOMAR CON CARACOLES CON MANTEQUILLA DE AJO?

Un blanco o un tinto, afrutado, joven y  fresco, el mejor compañero

Se han hallado caparazones de caracoles en cuevas que fueron habitadas por el hombre prehistórico.

Los romanos aprendieron a cocinarlos engordando y depurándose con vino. Los galos los tomaban como postre.

En la Edad Media se tomaban en forma de brocheta, fritos o cocidos; Talleyrand se los hizo servir al Zar de Rusia con ocasión de la celebración de un banquete en su honor.

Hoy en día en la Borgoña la demanda y su consumo obligan a importar miles de toneladas de estos gasterópodos desde diversos países tales como Turquía y Grecia principalmente y de Indonesia, Polonia y Hungría hasta Francia.

En cocina se prefiere cocerlos en la cazuela como si se tratara de un ragout, con la clásica mantequilla al ajo, lográndose una textura sumamente original si se cocina correctamente, logrando un sabor intenso, largo en boca, untuoso y graso.

El maridaje excelente se logra con un vino blanco o tinto, afrutado, joven y fresco.

En España, lo tomaremos también a la cazuela, con tomate y guindilla.

Maridajes

Si nos hallamos en casa de nuestros vecinos del norte tomaremos un Côtes-du-Jura, un blanco elaborado por Michel Pichet, ensamblaje de sauvignon y de chardonnay; en nariz resulta exuberante, con notas intensas de avellana, en boca es muy redondo, rico en alcohol, aguanta muy bien el carácter salado y la persistencia gustativa de los caracoles.

El Domaine Joblot, blanco o tinto, es afrutado y redondo en boca, de Givry, de la Côte Chalonnaise, elaborado con pinot noir al 100%, tampoco no le va a la zaga.

Si elegimos un Sancerre, blanco, con sauvignon, o un tinto, 100% pinot noir, el Clos de Vincent Pinard, de su cosecha base, para tomar joven, con un bouquet intenso, fresco en boca, redondo y ligero, equilibra magníficamente el plato.

Y si los tomamos en Mallorca, tomaremos un Quíbia blanco 2017, con el callet, la premsal y la giró ros en excelso ensamblaje y un 12% de vol, hará nuestras delicias,con nariz delicada, aromas balsámicos y florales, en boca untuoso y fresco con tonos amargos y salinos y regusto goloso que equilibra el plato. Su larga maceración en frío y su fermentación con levaduras autóctonas seleccionadas le confieren esa elegancia mallorquina maravillosa. Precio 13,5€.

Cooked snails.JPG
De J. Patrick Fischer – photo selfmade, CC BY 2.5, Enlace

Côtes-du-jura blanc 1997.jpg
Par Isabelle Palatin (balise42) — https://www.flickr.com/photos/ipalatin/4720583284/in/photostream/, CC BY-SA 2.0, Lien

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