CUENTOS SOBRE EL VINO ¿CÓMO EXPLICAR A LOS NIÑOS, SEGÚN SU EDAD, LA ACTUAL PANDEMIA?

la cultura del vino
La cultura del vino

 Evidentemente con palabras adaptadas a su edad.

Los bebés

 Son muy sensibles a la ritualización de la vida cotidiana, al ritmo diario y a la ruptura brutal con el entorno familiar.

Su universo sensorial se altera en términos de espacio, olor, contactos… por lo que es muy importante poner nombre a todo, de la forma más sencilla posible por qué aunque no las comprenda si captan que el familiar le dice cosas para poder comunicarse con él.

De esta forma, será posible, posteriormente,, cuando el bebé tenga 3 o 4 años, volver a hablar sobre esta pandemia, quedando en los anales familiares como un episodio/momento histórico.

Entre los 3 y 6 años de edad

 Con explicaciones y palabras sencillas, diciendo que el virus produce una enfermedad que se transmite entre las personas, de una a otra, a través de gotitas de saliva, pudiendo encontrarse en cualquier lugar, tanto en la escuela como en casa.

En un espacio creado para jugar, se pueden imaginar diversas metáforas: la historia de una princesa que debe permanecer encerrada para evitar peligros externos.

Los padres evitarán hablar de muertos, de plétoras hospitalarias y de la infectividad de gran parte de la población, evitando la televisión (las noticias) antes de acostarse.

Lo auténticamente importante es poner en valor cómo protegerse uno mismo ante el virus y proteger a los demás, uno de los medios es quedarse en casa.

También es muy importante hacer hincapié en lavarse las manos, estornudar o toser tapándose con el codo.

 Entre los 8 y los 10 años

 Es la edad en que los niños entienden todo. En la que perciben fácilmente la angustia de los padres y familiares, debiendo evitar la negación, ya que negar la realidad y la incertidumbre que causa toda causa desconocida, irremediablemente angustia.

Se incentivarán los aspectos positivos (aplaudir cada tarde por la ventana) en homenaje a los que trabajan por nosotros, saber de nuestros próximos y de las personas aisladas de nuestro entorno cercano, escuchar el trino de los pájaros, redescubrir el silencio, cortar el pelo a los niños y decirles que hay que evitar salir a la calle, hasta que superemos el momento crítico actual.

Ir con la verdad por delante, conversar e intercambiar respondiendo a sus preguntas y sobre todo darles razones para la espera.

 Entre los 12 y los 13 años

 Suelen estar conectados a los grupos de WhatsApp, en los que circulan multitud de noticias más o menos fiables.

Es necesario elegir con ellos las lecturas adecuadas, recuperar los juegos y las telenoticias filtradas.

Evitar las “fake news”. Aprovechar las reuniones familiares para desconectar de los deberes, participar en actividades conjuntas, leer, ver una buena película, nutrir el debate, evadirse…

¿Cómo reconocer y evitar la angustia en los niños durante esta etapa?

 Se trata de una cuestión central en esta cuarentena. Una de las primeras estrategias a adoptar con los niños es aportarles información comprensible sobre lo que está ocurriendo con el virus, adaptada a su edad y grado de madurez (hablar de una especie de gripe), resaltando la importancia de la prevención del contagio y la posibilidad de evitar la enfermedad.

Debe hacerse hincapié en la idea de que es un virus peligroso y que por ello los niños deben quedarse en casa, sin cole y que los papás y las mamás también, teletrabajando.

Es bueno preguntarles antes y comprobar lo que saben y qué es lo que les preocupa.

Utilizar cuentos o fábulas hacen más cercana y comprensible la información sobre la situación.

El Cuento rosa sobre el virus, para niños entre 4 y 10 años, puede ayudar.

Evitar comentarios exagerados y catastrofistas delante de ellos

 El modelo en el que se fijan los hijos para procesar e interpretar lo que ocurre somos nosotros mismos, por lo que hay que cuidar como hablamos sobre este problema, pudiendo reconocer la ansiedad de los padres y comenzar a estresarse.

  • Por debajo de los 6 años, evitar el acceso a las noticias e imágenes de la pandemia puesto que se preocupan por su propia seguridad y la de las personas a las que quieren. Hay que informarles antes de poder ver determinadas noticias , para poder interpretarlas y adaptarse a las mismas.
  •  Los niños saben que algo malo está ocurriendo, pero entender lo que es un virus les costará mucho más cuánto más pequeños sean. Por ello hay que minimizar su exposición a las noticias negativas que no saben manejar.

Incluir datos que conozcan de forma ordenada y con sentido, por ejemplo: “Hay personas más débiles que necesitan más tratamiento, que se hace en los hospitales para estar mejor cuidadas por los médicos”.

¿Cómo reconocer el estrés?

 La cuarentena no tiene por qué generar estrés en todos los niños, pero sí, preocupación.

Si les explicamos de forma clara lo que ocurre, no aparece ansiedad. Si no se puede salir de casa pueden aparecer demandas de atención, irritabilidad y un ligero malestar por no saber lo que hacer.

Si la cuarentena se prolonga, la falta de actividad puede llegar a provocar una ligera disminución del estado de ánimo.

Las alteraciones en su conducta con cambios de humor, quejas, protestas, rabietas frecuentes, patrón de sueño irregular e incluso mojar la cama, pueden presentarse.

Algunos niños presentan cambios fisiológicos con sensación de inquietud interior, presión en el pecho, mareo o malestar en la trip, dolor de estómago o de cabeza, problemas de concentración o para acabar la tarea escolar.

Los mayores pueden mostrar irritabilidad, enfado, mentir o desafío a la autoridad.

¿Cómo evitar la ansiedad infantil durante la cuarentena?

  1. La aceptación, asumiendo la situación, puesto que es la que es. Considerar la situación injusta y frustrarnos por algo que no está en nuestra mano cambiar, lo único que hace es preocuparnos, por lo que hay que evitar este tipo de pensamientos que a nada conducen.
  2. Positividad, pensar que todo esto es temporal, que ha tenido un inicio pero también un final. No sabemos cuando pero lo va a tener. Debemos buscar alternativas para suplir la falta de contacto con los que queremos.
  3. Sinceridad, ante todo no mentir, con apertura hacia los demás para que sepan cómo estamos y explicarlo de manera constructiva, para que sepan que también nos sentimos solos. También nosotros necesitamos cariño.
    1. Crear un plan de actividades.
      1. Junto a los niños, en una cartulina o folio, presentarlo de una forma visual y que quede a la vista.
      2. Pintar los 7 días de la semana y dividir cada día en dos: mañana y tarde, colocando en cada uno, cuadrados o círculos que representan actividades y momentos importantes (poner dentro de la figura lo que haremos).
      3. Un rato para jugar, otro para leer, otro para los deberes.
      4. Es necesario dejar espacios sin actividades, para fomentar su creatividad.
    2. 2.Un rato al día para leer.
      A ser posible, algo nuevo, cuentos que obliguen a seguir la historia y acordarse de los personajes que van descubriendo. Existen muchas ideas y enlaces en internet.
    3. El resumen del día
      A modo de diario y jugar a grabarlo en el móvil, contando anécdotas divertidas y las actividades realizadas, para poder contárselo a otros (esos que no ven, pero que saben que están).

Efectos del estrés en los niños

 Las dos funciones neuropsicológicas más sensibles al estrés y, que primero se alteran son la: atención y la memoria. Por eso hay que entrenarlas, para evitar la aparición de pensamientos más negativos.

Se ejercitan con juegos sencillos, como el esconder cosas y buscarlas, jugar a descubrir qué número o letra te pinto (con el dedo o con un lápiz de poca punta) en la espalda, para que sólo con el tacto descubran de qué número o letra se trata. O jugar a imitar nuestros movimientos o los de algún animal.

Recordad que:

Los niños tienen una capacidad de adaptación que ningún adulto posee.

Los niños buscan la clave de interpretación de la realidad mirando al rostro de los padres. Educamos con y desde la mirada.

“No te preocupes porque tus hijos no te escuchan; te observan todo el día”. Robert Fulghum.

Se puede aprovechar esta etapa vital para enseñarles las pequeñas cosas de una vida sencilla (coser un botón, hacer gelatina, cortarse las uñas, limpiarse bien las manos, poner una sábana, cuidar una planta limpiando sus hojas con delicadeza… enseñarles cómo gozar de la convivencia, del silencio y de una vida sencilla.

  • Los instrumentos para ello: el buen humor, la amabilidad, el cariño y la generosidad, eso sí, con asombro por lo que poseemos aprendiendo a no dar nada por supuesto

Los adultos también se estresan

 Convivir con los niños todos los días es motivo de estrés para los adultos, a lo que se une el desempeño laboral que también puede generar frustración en los mayores. Mantener una rutina que deje tiempo para realizar actividades conjuntas es una buena apuesta:

  • Cocinar, buscar recetas y planificar los menús de la semana.
  • Pintar, diseñar o hacer manualidades con qué decorar la habitación, moldear con plastilina, fabricar tapices decorados para la vuelta al cole o crear un botiquín para llevar a clase, con toallitas desinfectantes, jugar a los mimos o adivinar expresiones o emociones.
  • Aprender relajación o alguna técnica de respiración para niños. Hay tutoriales en internet y aplicaciones para móviles. Entrenar la respiración calmada, lenta y sin esfuerzo. Baños de espuma, masajes y ejercicios de yoga.
  • Ayudar en las tareas de casa: saber que son capaces de ayudar les hará sentirse bien. La sensación de autonomía mejora la estima, siendo un poderoso refuerzo para seguir implicandose en nuevas tareas.
  • Escuchar música, juntos, cantar o disfrutar con un baile improvisado.
  • Hablar por teléfono o en videollamada, con familiares y amigos del colegio normalizan la situación y ayudan a admitir que lo que vivenes algo generalizado. Es importante que vean la cara de sus familiares y escuchen su voz. Ayudarles a que hagan preguntas mejorando su empatía (no sólo hablan de si mismos).
  • Hacer ejercicio, permite liberar tensión muscular, mejora la capacidad de atención y la memoria de trabajo. Cuando el ejercicio que se realiza implica una secuencia ordenada de movimientos, como el baile, la danza o las artes marciales.
  • Entrenar la coordinación y la psicomotricidad con juegos sencillos como botar una pelota que haga poco ruido, andar sobre una línea en el suelo y hacer equilibrio con un pie detrás de otro, aguantar a la pata coja unos segundos, andar de puntillas hasta la cocina o hacia atrá y tantas otras cosas que nos ayuden a enriquecer y superar nuestros días pandémicos de forma auténticamente resiliente.

3 trucos para afrontar y superar la nostalgia y la distancia

 Muchas veces nos preocupamos en exceso, más de lo necesario por los demás, tenemos una empatía sobrante, que nos hace sufrir más que a las personas que queremos y, no es momento para añadir emociones negativas e innecesarias a nuestra vida. 3 son las claves que la psicología positiva nos ofrece para sobrellevar mejor este “gap” afectivo:

https://www.mundoprimaria.com/cuentos : aquel viejo,viejo vino

Homenajeando a los humanitos desde decataencata.com, nuestro futuro ya presente.

Un bico para todas/os.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.