Estilo de Vida Vino

¿Influye el calendario lunar en el sabor del vino?

¿Influye el calendario lunar en el sabor del vino?. Con apariencia poética, esta cándida pregunta revela hasta qué punto el tema se debate dentro del pequeño mundo del vino. Misticismo o evidencia científica, veamos

En la mayor parte de las personas sometidas al desplazamiento diario durante la semana de cinco días, con un lunes inquieto, el viernes harto y el domingo entumecido, a mayor escala, enero trae la esperanza de la renovación, marzo la impaciencia de un período suave que nunca deja de llegar, junio la inminencia de un descanso, octubre el regreso de las lluvias poco copiosas, diciembre la emoción de las vacaciones y la ansiedad palpable de las comidas y reuniones familiares.

Fuerzas cósmicas, rituales esotéricos y seres sobrenaturales: ¿qué hay detrás de los vinos biodinámicos?

 El conteo de días, meses y estaciones pesa o galvaniza la moral de las tropas, y es por eso que parece tan tentador confiar en otra realidad del calendario, ya sea para confiar en el signo astrológico de uno, o más prosaicamente en esos días hoja, fruto, raíz y flor, tan bellamente vinculados a la biodinámica, y que, según algunos tienen una influencia significativa en los aromas del vino y más concretamente en el comportamiento de los elementos, comenzando por el movimiento de las mareas pero también el de las plantas. Y aunque nuestro satélite gris plateado persigue de forma incansable su viaje de una constelación de estrellas a otra, cada una de ellas se ha asociado con el agua, el fuego, el aire y la tierra, y la observación empírica ha demostrado que cada ciclo favorece diferentes actividades agrícolas: labranza, siembra, cosecha, etc.

La trampa del empirismo. ¿Influye el calendario lunar en el sabor del vino?

 Los más fervientes defensores de la biodinámica han llegado a afirmar que el perfil de sabor de los vinos también depende de estas variaciones estelares, y hoy en día existen múltiples aplicaciones blandidas en el transcurso de cenas cándidas o catas más serias para determinar si es un día “bueno” o “malo”. Como era de esperar, los días de frutas y flores son recibidos con la mayor alegría, mientras que las hojas y raíces más caprichosas son culpables de vinos con aromas anormalmente terrosos, vegetales y amargos. Si bien la idea puede parecer atractiva, sigue siendo difícil determinar cuándo la autosugestión tiene prioridad sobre la razón.

Según el científico Marc-André Selosse, la conclusión es clara: “No hay literatura científica sobre el tema y, por lo tanto, somos puramente empiristas”, insiste. A veces escucho que la ciencia no lo explica todo, pero sorprendentemente, ¡estos mismos detractores tienen cuidado de no cuestionar el funcionamiento de un automóvil o un teléfono! Aquí ponemos en tela de juicio la racionalidad de una ciencia que nos negamos a cuestionar en otros campos que no sean el de la biodinámica”. No obstante Marc-André Sélosse reconoce que la luna influye en el mundo vegetal, cree que es “solo uno de los muchos efectos que percibe la planta, y no tenemos ninguna razón para pensar que esto tendrá un impacto en la calidad ni en el sabor del vino”.

Por muy poético que parezca, la idea de que ciertos vinos parezcan a veces más brillantes, a veces más austeros, no parece estar suficientemente fundamentada como para que podamos confiar en el cielo sin más. No importa si eres Aries, Virgo o Sagitario: el misterio de percibir se encuentra en lo más profundo de uno mismo.

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