No son imaginaciones suyas, con la edad le sienta peor

«Su cabeza le dice que quiere vino, pero su cuerpo responde basta. No está solo»TERESA MORALES GARCIA – SALUD 4.08.2017

No es que los efectos del alcohol sean distintos cuando usted ya ha entrado en los 40 o los 50 años que cuando su cuerpo tenía 20 años. Lo que ocurre es que, según los expertos, algunos factores fisiológicos a partir de ciertas edades pueden contribuir a que la sensación tóxica se prolongue en el tiempo . Llegaremos a sentir que las borracheras son peores.

Por ejemplo

Pérdida de agua del organismo

El organismo va perdiendo agua con la edad. El alcohol, por ende, tiene menos posibilidades de diluirse. «Una vez ingerido, el alcohol pasa del sistema digestivo a la sangre, y ahí se distribuye según el contenido acuoso de nuestro organismo. Cuanta menos agua tengamos, menos se diluye. Digamos que estará más concentrado y esa persona será más sensible a sus efectos. Con una cantidad pequeña que para otro podría ser tolerable, en ella podría resultar más tóxica. (Doctor Francisco Camarelles, miembro del grupo Educación Sanitaria y Promoción de la Salud de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria – SemFYC).

La pérdida no es nimia. Pasados los 50 años, el porcentaje de agua, que al nacer es del 75%, disminuye a un intervalo de entre el 39% y el 57% en las mujeres y un 47% y el 67% en los hombres.

La función hepática se altera

. A medida que el cuerpo envejece, todo el metabolismo se ralentiza, también la función metabólica del hígado. Ese enlentecimiento hepático hace que los efectos del alcohol sean más evidentes con menores cantidades ingeridas, (Doctor Francisco Pascual ), Presidente de Socidrogalcohol – Sociedad Científica Española de Estudios sobre el alcohol, el alcoholismo y las otras toxicomanías – y coordinador médico de la Unidad de Conductas Adictivas de Alcoy. Si el proceso de eliminación se ralentiza, el metabolito acetaldehído que se produce y excreta (más tóxico incluso que el alcohol), se mantiene más tiempo en el organismo. Para procesar o metabolizar el alcohol, el cuerpo lo transforma, oxidándolo, en varias sustancias de diferente composición química – la primera de ellas el acetaldehído – que resultan más fáciles de eliminar para el organismo.  (Este, por cierto, es el componente que provoca el malestar de la resaca). Así que, cuanto más tiempo esté en el cuerpo, la resaca, por tanto, también puede ser peor. Antoni Gual, jefe de la Unidad de Alcohología del Institut Clinic de Neurociencias (ICN), algunos de los cambios que se producen con la edad – como el aumento de la proporción de grasa en el cuerpo en detrimento del agua, o el que las enzimas que se encargan de metabolizar el alcohol funcionan peor – afectan a que ese estado catatónico de la mañana siguiente sea peor con el paso de los años.

Algunas afecciones del aparato digestivo se manifiestan más intensamente

El alcohol no es el mejor amigo de quienes sufren problemas de estómago. Por desgracia, algunos son más frecuentes, a medida que cumplimos años. Por ejemplo, el helicobacter pylori, bacteria responsable de la gastritis. Esta es una inflamación de las paredes del estómago que tarda hasta décadas en provocar daños. Por eso se manifiesta más a partir de los 30 que de los 20. (Doctor Cristóbal de la Coba Ortíz, especialista en Aparato Digestivo y experto de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD). Se 00calcula que aproximadamente la mitad de la población tiene helicobacter pylori. Cuando el estómago se inflama por la acción de esta bacteria, el alcohol sienta peor, porque aumenta la irritación. La dispepsia funcional que afecta más a las mujeres sin causa orgánica. En ella que no se recomienda la ingesta de bebidas alcohólicas por empeorar los síntomas. Ocurre igual que en la enfermedad por reflujo gastroesofágico, que también empeora con su consumo. Lo que si afirman los médicos es que los efectos del consumo moderado se acumulan. Esta situación conduce poco a poco a sufrir algún tipo consecuencia como indicios de transaminasas elevadas, incremento de los triglicéridos y del ácido úrico conformando el trastorno leve por e alcohol muy común en los bebedores. Hablar de consumo de alcohol siempre es un tema delicado. El placer de una buena comida  en términos gastronómicos no siempre está de acuerdo en términos de salud.

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