Vino

VINOS ESPUMOSOS DE  TURQUÍA

Gracias a los productores y elaboradores que miman sus uvas autóctonas, los vinos espumosos de Turquía se hallan cada vez más presentes en las mesas en Turquía y en el mundo.

Los vinos turcos desde hace un siglo habían perdido su reputación de antaño, aún a pesar de la tradición milenaria como gran país productor y elaborador de vino. Candas Misir, el director de la bodega Vinkara, indica que la producción nacional de vino se expande muy deprisa para responder a una demanda creciente, desde el año 2009 elabora vinos espumosos blancos y rosados según el método champenoise tradicional, a partir de las uvas de sus viñedos de Kalecik, a 80 kilómetros de Ankara, la capital turca.

 

Otros viñedos turcos elaboran bruts que recuerdan al champán si bien sin poder utilizar la denominación, pero utilizando y siguiendo los mismos criterios de producción y elaboración.

La simple cata hace desaparecer cualquier prejuicio al respecto, ofreciendo un aroma sumamente floral con notas afrutadas que recuerdan a los crémants de Alsacia, por ejemplo cuando se degusta el Yassin (¡vive! en turco), con una elaboración totalmente manual a partir de la variedad autóctona Kalecik Karasi (el negro de Kalecik, en turco), como denominan al pinot noir turco, que estuvo a punto de extinguirse en el decenio de 1980, para ser rescatado gracias a los esfuerzos de investigadores y viticultores turcos. Burak Demirel, es un enólogo profesor de vinificación en la Universidad Namik Kemal*, ha redescubierto variedades locales que están jugando un papel clave en el éxito de los vinos tranquilos y espumosos turcos: “Las universidades y los viticultores han llevado a cabo una labor extraordinaria, clasificando 800 variedades autóctonas. Lo cual supone un potencial enorme para Turquía, que ha sub explotado durante estos últimos años”. En la actualidad nos hallamos lanzando cada dos años un vino con nuevas variedades. Entre 2004 y 2022, la producción de vinos tranquilos se ha triplicado y la de espumosos se ha quintuplicado, lo cual supone unos 78 millones de litros y 2,4 millones de litros en el año 2022, de acuerdo con las cifras oficiales.

El éxito en las redes de los vinos espumosos de Turquía

Para Andrea Lemieux, instalada desde hace 11 años en Estambul es una auténtica guía de vinos turcos, resaltando la calidad de los mismos y el de los viticultores que han cuidado especialmente su contacto con los blogueros especializados en vino que han florecido en los últimos años. Las catas y visitas a Turquía para degustar sus vinos han crecido exponencialmente, extendiendo su conocimiento y rompiendo stocks en vinotecas de Washington y en Estados Unidos.

Si bien, la exportación se halla limitada con solamente 30.000 litros en el año 2022, según estadísticas oficiales ya que la competencia es sumamente dura con sus rivales europeos: españoles, italianos, generalmente menos caros. Turquía es el sexto país productor con 4,1 millones de toneladas de uva, pero sólo el 4 % de las mismas se destina a vinificación, situándose lejos de su auténtico potencial según comenta Ali Basman, Presidente de la Asociación de productores de vino de Turquía.

Producir o consumir vino es para ellos no solo caro sino difícil bajo un gobierno islamo-conservador (el del Presidente Recep Tayyip Erdogan, que últimamente ha endurecido la legislación aumentando las tasas de las bebidas alcohólicas. Las nuevas generaciones de productores y de enólogos turcos y el esfuerzo investigador que están llevando a cabo hace adivinar y vislumbrar un futuro brillante para los vinos turcos, tanto tranquilos como espumosos.

Un poco de historia sobre los vinos espumosos de Turquía 

 Turquía ha sido, dentro de la historia de la humanidad, cuna de muchas civilizaciones. Los hititas, indoeuropeos del II milenio (1660-1190 a.C.) fundaron un imperio federativo con su centro en Anatolia, que fue siempre un centro esencial y continuo dentro de la producción y promoción de la viña y el vino desde sus orígenes mitológicos.

Los historiadores apuntan que la elaboración de vino echó sus raíces en esa región hace unos seis mil años, y los arqueólogos han encontrado copas de vino primorosamente elaboradas en cámaras funerarias hititas de los alrededores de Ankara que datan del 2000 a.C. Los fenicios, consumados marinos, levantaron su riqueza en el establecimiento de un próspero comercio de vino entre las riberas de los mares Egeo y Mediterráneo.

Turquía es el tercer productor más grande de uvas de mesa y el líder mundial en la producción de pasas. La mayor parte de la producción vinícola se exporta a los países europeos. Los turcos cultivan la uva para producir pasas y jugos.

Según la tradición turca, el Dios Cielo había bendecido el vino y los seres malvados no podían penetrar ni en las viñas ni en los lugares en los que había vino. Como ritual se preparaba el vino en el momento en el que nacía un niño.

Además, la tradición exigía el envejecimiento del vino. En la actualidad hay seis zonas productoras de vino: Mar Egeo, Mar Negro, Anatolia, Región Mediterránea, Anatolia Central y Anatolia Suroriental.

Los vinos más importantes son: Kayra, Trakia, Doluca, Buzbag y Musket.

La fotografía

 

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