LA INFLUENCIA SOBRE EL VINO DEL RECALENTAMIENTO DEL PLANETA. II.

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By Thomas SplettstoesserUS Global Change Research Program image, cropped and relabeled, Public Domain, Link

Nadie razonablemente puede negar el recalentamiento climático, sus consecuencias sobre la viña y el perfil de los vinos se aprecia de forma diferente según las regiones de acuerdo con lo que dicen los expertos.

El calentamiento Global

¿Campos de olivos en torno a Clos Vougeot y la Gran Bretaña como nueva potencia vitícola?, es un triste escenario para el aficionado a los vinos tricolores, así ilustra su estudio el climatólogo Lee Hannah, aparecido en abril de 2013, en la revista de la Academia Nacional de Ciencias Americana. En este estudio se muestran las consecuencias del recalentamiento del planeta sobre la vid, hasta tal punto que anuncia una reducción de entre el 39 y el 89% de la superficie vitícola en Europa. Bien a pesar de la capacidad atávica de la viña a adaptarse a las adversidades climáticas y a la atención prodigada por el hombre tras haberla domesticado, hace ya unos cuatro mil años.

Al decir de Denis Dubourdieu, uno de los mejores vinificadores del mundo: “Nos hemos metido en una lucha sin sentido alguno, desde los años míticos, en Burdeos y la Borgoña, secos y calurosos: 1893, 1900, 1929, 1945, 1947, 1959 … y últimamente, 2010, en que se han batido records. En el decenio de 1990, frío y húmedo, con cosechas de escaso relieve, la elevación de la temperatura, no resultó ser un problema.

De hecho, el recalentamiento se mostró bastante positivo en los viñedos septentrionales y en Burdeos. Especialmente en la Champaña, en la que la vendimia fué abundante multiplicando los vinos base “non dosées” extra brut (sin adición de azúcar).

 

Entonces, ¿es totalmente beneficioso para la viña el recalentamiento climático? Vamos a verlo: El aumento de la temperatura entraña el incremento de azúcar en las bayas (uvas) y por tanto el de alcohol en las botellas. Asociado con la disminución de la acidez, otro efecto inducido, siendo el propio perfil del vino el que cambia, según indica Benjamín Bois, del Instituto de la Viña y del Vino en Dijon.

Fenómeno bien conocido por Louis-Fabrice Latour, a la cabeza de una de las bodegas emblemáticas de Beaune. Se trata de un problema que se está enfrentando sobre todo en el sur borgoñés y, que hace elevar los cultivos hacia el norte o bien elevar la altitud de las tierras de cultivo.

En la Ardèche francesa (Auvernia-Ródano-Alpes), sus chardonnays han disminuido su rendimiento y para mantener el frescor de sus pinots noirs plantados en el Haut Var, han tenido que plantarlos a unos 600 metros de altitud (previamente se hallaban a 400 metros). Un ejemplo para meditar.

En la región de Burdeos, algunos vinos han cambiado. Las tradicionales y deliciosas notas de frutos rojos (frambuesa, fresa…) han dado paso a los de fruta cocida/compota, confituras (higo, ciruela). Una evolución producto más de la voluntad del bodeguero que por los caprichos de la metereología.

Relación con las técnicas

Las prácticas culturales (de cultivo) llevadas a cabo desde la década 1980-90, se aceleraron con el objeto de lograr la madurez extrema de la uva (con riesgo de pasificarse), para lograr un mosto concentrado que rápidamente se introducía en barrica de roble nuevo, obteniendo vinos de concurso que el aficionado tomaba con parsimonia tanto por su precio como por la falta de placer al beberlos. Esta tendencia recibió el nombre de parkerización, o forma de cumplir con el gusto del bebedor norteamericano, que felizmente ha desaparecido de la ribera del Garona.

Las labores realizadas desde hace treinta años han permitido una mejor maduración (podas en verde, gestión de la superficie foliar de la planta, eliminación de las malas hierbas…) serían los responsables del aumento de alcohol en los vinos, más que el efecto del recalentamiento climático. La comprobación científica deberá ser en todo caso rigurosa.

La realidad actual es que la conducción del viñedo es lo que realmente lo protegerá. La eliminación del tabú de la irrigación (siempre mesurada), la selección clonal de variedades de uva permiten preservar lo esencial: preservar las variedades históricas/autóctonas en las zonas de producción y el del perfil aromático de los vinos.

La sutil alquimia que une el terruño y la viña debe preservarse.

Viticultores y científicos constatan la aparición de episodios climáticos cada vez más violentos, las nuevas plagas, las enfermedades causadas por los insectos que atacan la vid, tales como la terrible Drosophila asiática Suzuki. Por otra parte la meteorología, con sus terribles heladas de primavera y las devastadoras tormentas con gran aparato eléctrico y granizadas banalizadas debieran inquietar lo justo.

La jerarquía territorial, también podría verse afectada por el cambio climático. En el valle del Ródano, las zonas en que el racimo no madura no muestra una acidez ni un frescor superiores a los más expuestos hacia el sur.

En definitiva, estas son las líneas a seguir por las AOC y DOCs no debiendo rediseñar el terreno con criterios únicamente climatológicos, sino según el propio terruño y el resto de los elementos que lo rodean.

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