RÉQUIEM POR CERVANTES

Wolfgang Amadeus Mozart

Réquiem (Mozart)

La Misa de Réquiem en re menor, K. 626, es una misa de Wolfgang Amadeus Mozart, basada en los textos latinos para el réquiem, es decir, el acto litúrgico católico celebrado tras el fallecimiento de una persona. Se trata de la decimonovena y última misa escrita por Mozart, que murió en 1791, antes de terminarla.

En la liturgia romana, el réquiem (del latín requiem, ‘descanso’), también misa de réquiem (en latín, Missa pro defunctis o Missa defunctorum), es la misa de difuntos, un ruego por las almas de los difuntos, llevado a cabo justo antes del entierro o en las ceremonias de recuerdo o conmemoración. Este servicio suelen observarlo también otras iglesias cristianas, como la Iglesia anglicana y la Iglesia ortodoxa. Su nombre proviene de las primeras palabras del introito: «Requiem æternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis» («Concédeles el descanso eterno, Señor, y que brille para ellos la luz perpetua»).

Réquiem es también el nombre de más de cien composiciones musicales utilizadas principalmente para realzar estos servicios litúrgicos, así como también piezas de concierto. Este modo de interpretación es hoy en día muy raro, con la excepción de las misas de difuntos celebradas por sacerdotes de rito romano tradicional.

Por antonomasia, se asocia casi exclusivamente a cualquier forma de dar una despedida a los difuntos o de recordarlos por cualquier medio, sea material o simbólicamente.

El siete es el número mágico en la literatura fantástica de Galicia, pues a ver si tenemos suerte y con esta séptima nueva ley orgánica de la educación de nuestra Transición Democrática, que por cierto, su texto legislativo no incluye que la lengua castellana sea la vehicular educativa en toda España, dando lugar al sofisma de que este hecho supone la muerte anunciada de la lengua de Cervantes y el proceso irreversible hacia la desaparición del español e incluso el propio concepto de hispanidad.

El sofisma de la argumentación es que el gallego, el vasco o el catalán son lenguas españolas y en este caso no se trata de un juego de suma cero, en el que la pérdida de unos equivale a la ganancia de los otros, como indica Luis Moreno, Profesor Emérito de Investigación en el Instituto de Políticas y Bienes Públicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), del 26/11/2020 en Otras Miradas de Público.

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La Constitución de 1978 establece al castellano como lengua española oficial del Estado (art.3.1). En seis Comunidades Autónomas otras lenguas son reconocidas como cooficiales. En el caso de Cataluña tras 37 años de inmersión lingüística, no hay nadie que no sepa o domine el castellano. La propia legislación catalana de 2009 indica que “todos los niños de Cataluña cualquiera que sea su lengua habitual al iniciar la enseñanza, deben poder utilizar normal y correctamente el catalán y el castellano al final de sus estudios básicos” (recuerda recientemente Francisco Imbernón).

La importancia y el papel central que juega el castellano en la identidad nacional de la mayor parte de los ciudadanos es escasamente cuestionable, para 47 millones de españoles es la lengua oficial, si bien en la cuarta parte de los territorios coexisten y conviven las lenguas españolas vernáculas cooficiales y otros dialectos, fiel reflejo de la gran diversidad lingüística, desde el romaní gitano, el aragonés (la fabla), leonés, bable, andaluz, canario, extremeño, murciano y los que provienen del árabe sin olvidar el sefardí (sefardita).

Se trata del único marcador cultural de diversidad en nuestra querida Iberia también llamado por los partidos regionalistas y nacionalistas como hecho diferencial, objeto de politización, a diferencia de otros países plurales con otros marcadores culturales de difícil tratamiento en el desarrollo de las relaciones de convivencia democrática, tales como la raza o la religión (antigua República Yugoslava).

Así, cualquier español puede asumir la lengua vernácula e identificarse con el territorio de adopción pese a sus orígenes”. (“el buey es de donde pace y de donde nace”, variación al uso).

Pero ¿cuál es la incidencia internacional del llamado Spanish? El español, (castellano, para no enfadar a nadie) es la lengua nativa más hablada en todo el mundo. Los castellanoparlantes nativos son unos 406 millones en el mundo, en contraste con los 335 millones de angloparlantes, que ascienden a 1.500 millones cuando contabilizamos con arreglo a la primera o segunda lengua de uso, en este caso los Spanish son 560 millones. El chino Mandarín destaca con 1.345 millones de personas que utilizan lenguas suprarregionales.

Las cifras son elocuentes por lo que da la impresión de que el réquiem no va a cerrarse bien sea por ser un recurso y un valor añadido en las futuras expectativas profesionales y por su utilidad en las comunicaciones telemáticas de hoy en día.

Siendo cierto que, todo problema lleva adherida una oportunidad, sería bueno apreciar acuerdos y consensos que, aunque lejanos en el tiempo, siguen vivos, así como ser agradecidos (cosa de bien nacidos) y enorgullecernos por la buena salud de nuestras lenguas hispanas, incluso las del de la triste figura y sin mancha…

Más allá de la cuestión lingüística

La intensa politización de la cuestión lingüística hace que se convierta en una herramienta de laboreo de la lucha electoral, en una mera táctica del proceso de rediseño de la estructura del Estado, de tránsito desde el Estado de las Autonomías al del regionalismo, del nacionalismo y nacional independentista, quizá por la vía de los hechos, al parecer sin modificar de previo, el artículo 3 de la Constitución Española, privando al castellano de su carácter vehicular.

Diversas sentencias del Tribunal Supremo establecen que el castellano se utilice como lengua vehicular en el sistema educativo de la Comunidad Autónoma de Cataluña en la proporción que proceda, dado el estado de normalización lingüística alcanzado por la sociedad catalana, de modo que el mismo no quede reducido en su uso, al de objeto de estudio de una asignatura más, sino que se haga efectiva su utilización como lengua docente y vehicular en la enseñanza.

Desde el Auto del 8 de marzo de 2012 del Pleno del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, confirmado por el Tribunal Supremo en su sentencia del 19 de febrero de 2013, existe un sistema educativo que es contrario a la letra y al espíritu de la Constitución.

Desde la Asociación Convivencia Cívica Catalana (CCC) buscan que alguna persona jurídica tenga interés hacia esta cuestión y esté legitimada procesalmente por los tribunales e interponer las acciones judiciales oportunas que posibiliten volver a dictar el auto del 28 de julio de 2011, para poner fin a la inmersión lingüística, dado que cualquiera de las personas jurídicas (Gobierno del Estado, Fiscalía o/y Defensor del Pueblo) con un sencillo requerimiento y posterior demanda podría finiquitar el sistema de inmersión, con garantía absoluta de éxito.

Mientras tanto, toca convivir con la anomalía jurídica de un sistema educativo contrario a la letra y el espíritu de la Constitución, al miedo a enfrentarse a un proceso judicial complejo y a la presión sistémica.

Babel

Babel es el nombre hebreo bíblico por el que se conoce a la ciudad mesopotámica de Babilonia. De acuerdo con el Génesis, se trata de la primera de las cuatro ciudades originales del reino fundado por Nemrod, el poderoso cazador delante de Yahvé. Según esta misma narración, estaba situada en «una llanura en la tierra de Sinar» donde se llevó a cabo un intento infructuoso de erigir una torre de altura suficiente para alcanzar el cielo: la célebre torre de Babel.

El nombre deriva probablemente del acadio Bab-il («Puerta de Dios»), traducción a su vez del nombre original sumerio de Babilonia: Ka-dingirra(k).​ De acuerdo con el relato bíblico, el nombre de la ciudad derivaría del verbo hebreo balbál («confundir»), puesto que allí sería donde Dios confundiera las lenguas de los hombres. En cuanto al origen del lenguaje, en el Génesis, primer libro de la Biblia, Dios hace al hombre a su imagen y semejanza, dándole con esto también la palabra, pues Dios creó precisamente todo lo que existe mediante ella. También expone que es Adán, el primer hombre sobre la tierra, quien le da a todos los animales el nombre. Dado que se han privilegiado las explicaciones científicas sobre las bíblicas acerca del ser humano y del mundo, es comúnmente aceptado que esta es una más de las numerosas etimologías populares.

Los supervivientes del Diluvio Universal, a fin de «hacerse célebres» y «evitar ser dispersados» sobre la superficie de la Tierra iniciaron la construcción de una torre que «llegara hasta el Cielo». Puesto que al trabajar todos los hombres juntos en un mismo fin haría que consiguiesen todo aquello que se propusiesen, Dios decidió confundir sus lenguas (es decir, crear los distintos idiomas) para que ya no se entendieran entre sí y no pudieran seguir colaborando.

En el libro de Jeremías se habla de un rey de Sesac (ששך, Sheshakh), que se identifica generalmente como una codificación atbash para no nombrar Babilonia (בבל, Babel) por su nombre, a fin de evitar problemas políticos.

Babilonia aparece también largamente mencionada en el Libro de Isaías y en el Apocalipsis, identificada como fuente de lascivia y soberbia.

Pero el Señor, en su infinita misericordia y muestra de amor hará, que el entendimiento universal sea una realidad fehaciente.

Hace muchos años, siendo un crío de unos 12 años y alumno del Instituto Narciso Oller en Valls (Tarragona) me vi, sorpresivamente, rodeado por unos siete adolescentes, que, pretendían amedrentar llamándome con tono amenazante, charnego de merda y, sin saber muy bien a qué venía todo aquello, pregunté sin más qué era eso de ser charnego. Gonzalo, mi hermano, me lo aclaró y yo lo entendí.

A pesar de ello, estudiaba el catalán, furtivamente (estaba prohibido), de la mano de una maravillosa humanista y catalanista, la profesora Cardó, que me hizo amar un hermoso territorio y su lengua, para no confundirme y hacerme persona. Una de sus frases que todavía recuerdo: “La cultura no entiende de fronteras”.

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monumento a Grándola
Monumento en Grandola a la revolución de los claveles de 1974.

 

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