¿POR QUÉ INCLUIMOS EN LOS ARTÍCULOS, MUSICANDO?

peace of mind

A veces, Charo, mi mujer me dice que no sabe como puedo desconectar con tanta facilidad, a lo que yo suelo responder que me concedo un stop, un take a breather, tomándome un respiro, ya que el cerebro funciona mejor cuando desconectamos más allá de las horas de sueño. Deja de pensar y acertarás.

La difícil coyuntura por la que estamos atravesando, con el Covid-19 y todo lo que conlleva, ha generado de forma incremental nuestro estrés cotidiano que parece no tener fin. Todo ello entorpece nuestra toma de decisiones, la capacidad decisoria en general, apareciendo la duda, el recelo del comportamiento de los demás, dándole mil vueltas a todo lo que forma parte del día a día. Mascarilla al canto con vocación solidaria y responsable, en un magma de incertidumbre que nos lleva hasta el agotamiento y a las ganas locas de mandar todo ó carallo. Y, así me dice Charo una vez tras otra “necesito más que nunca, unas vacaciones”.

¿Por qué el estrés daña a nuestro cerebro?

 La llamada reacción de alerta que se desencadena cuando nos sentimos amenazados, provoca en nuestro organismo una señal que activa la producción de diversas moléculas, tales como la epinefrina o adrenalina y el cortisol, la hormona esencial del estrés. Preparándonos para la huida y la defensa de nuestra integridad y, que, una vez superada la amenaza, se normalizan sus niveles nuevamente.

La vida en este siglo XXI, nos lleva de cráneo ya que el estrés suele ser nuestro compañero inseparable, ensalzado más si cabe por el Covid-19; el cortisol por las nubes y haciendo su aparición en escena la depresión, la ansiedad, el incremento del peso corporal…

 Pero no acaba ahí la cosa, ya que los niveles elevados de cortisol afectan al hipocampo, estructura cerebral relacionada con el aprendizaje y la memoria.

Por lo que es aconsejable desconectar momentáneamente, con prudencia y un buen desempeño, si no queremos quedar tocados tras finalizar el desgraciado capítulo de esta pandemia.

Top Secret: entrenar el no pensar

Debemos entrenar la red cerebral del no hacer nada, eso que los italianos vienen diciendo desde tiempos inmemoriales: il dolce far niente.

Llevar a cabo tareas mentales requiere de la activación de redes complejas que implican a diversas estructuras nerviosas todas ellas muy diferentes que deben mantenerse en forma activando los circuitos asociados mediante el adecuado entrenamiento.

A tal efecto existe una red neuronal por defecto default mode network, o red de reposo, esencial para el funcionamiento cerebral adecuado, siendo la que más energía consume de todas las redes cerebrales, requiere del 20% de nuestra energía diaria cuando nos hallamos en reposo y solamente un 5% más cuando nos activamos.

Este circuito tiene la responsabilidad de planificar, razonar, tomar decisiones y juzgar, trabaja de una forma más creativa cuando descansamos, comparativamente,  cuando ponemos todo nuestro ahínco y esfuerzo en resolver un problema.

De forma general, el adecuado funcionamiento de la totalidad de las redes cerebrales para por ella mediante su óptima inhibición y activación.

Pero ¿cómo  entrenamos y  mantenemos esta red de no hacer nada?

 Dejando divagar la mente para inspirarnos, distraídos y sin reflexión intencionada o simplemente durmiendo la siesta. También dejando que la atención gire, errando por nuestro interior, abstraída y relajadamente y, mejor que mejor si lo hacemos realizando ejercicio suave. Se trata de un descanso cognitivo inteligente que contribuye a que seamos más creativos.

Desconectar de la tecnología

 Dice el dicho que: “Repicar y estar en la procesión no es posible”, (responder a mensajes del teléfono móvil mientras estamos en una reunión de trabajo y seguir el hilo de la exposición).

El cerebro no está preparado para procesar varias tareas al mismo tiempo. La multitarea aumenta la fatiga del lóbulo frontal del cerebro, haciéndonos más ineficientes  y empeorando el resultado final.

¿Por qué incluimos en los artículos de decataencata.com MUSICANDO?

 La música despierta emociones y produce placer. Podemos escuchar música de un modo crítico y activo, prestando atención y evaluando la interpretación. También con la música sentimos como nos lleva a un estado interno de abstracción que puede o no, guardar relación con la melodía escuchada.

Se ha detectado que es posible trazar la red de conectividad de las estructuras nerviosas implicadas, entre las que se hallan obviamente, el sistema auditivo, el sistema de recompensa cerebral – que nos genera placer – y, lo más interesante, la red neuronal por defecto, implicada en la mente errante y la divagación.

De este modo y de vez en cuando, podemos enviar de vacaciones a nuestro cerebro escuchando música, a ese hermoso kilómetro cero o punto de encuentro entre el placer y la desconexión.

 

“Me gusta divagar; no hay cosa más agradable y más útil”Anatole France

Enlaces relacionados :

MUSICANDO

Y ASÍ VA LA VIDA

siesta con felino
Siesta con felino

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.