PODRÁS DEJAR DE USAR LA MASCARILLA TRAS LA VACUNA COVID-1

mascarillaA la espera de conocer el efecto real de los aerosoles sobre la contagiosidad del SARS-Cov-2, las autoridades científicas siguen recomendando el uso de métodos barrera, como la mascarilla. Algunos preconizan que deberá utilizarse incluso más allá de haber logrado la inmunidad colectiva (el llamado efecto rebaño). ¿Podrá, por tanto, dejar de utilizarse una vez nos hayamos vacunado?

En el recién estrenado 2021, seguirá siendo un medio de protección indispensable contra la propagación del SARS-CoV-2 para toda la población, adulta, anciana e infantil y, sin duda, en primavera y verano habrá que seguir con ellas.

La primera vacuna autorizada en el mercado europeo, producida por Pfizer y BioNTech, que aduce una cobertura del 95% frente al desarrollo de síntomas por el Covid-19, sin conocerse todavía el efecto real sobre la contagiosidad, exige seguir protegido contra el virus y evitar por todos los medios su propagación.

La única y real protección será la de la inmunidad colectiva

Las vacunas, siendo muy eficaces contra la enfermedad, se sigue ignorando todavía la capacidad de hacer disminuir la población de portadores asintomáticos del virus.

Las personas vacunadas tendrán ciertamente una carga viral menos fuerte que aquellos que no se hallen vacunados pero todavía no puede afirmarse.

Que nadie piense por tanto que, una vez vacunado puede desprenderse de la mascarilla, seguirá siendo indispensable en nuestra vida diaria.

Recalcar que a la vista de la ausencia de datos sobre el impacto de la vacunación con la BNT162b2(vaccin Pfizer-BioNTech) sobre el riesgo de transmisión del SARS-Cov-2, se insiste en la necesidad de mantener los métodos barrera y la distancia social en esta fase.

Para los científicos, el uso de la mascarilla va a depender del nivel global de protección de la población frente al virus, la llamada inmunidad colectiva o efecto rebaño.

La amenaza de los clones SARS-Cov-2

Una tasa del 67 al 70% de población inmunizada es la requerida para que el virus pierda su carácter epidémico.

Provoca inquietud la posible mayor contagiosidad de las formas mutantes del SARS-Cov-2.

La inmunidad colectiva necesaria puede detener la circulación del virus, estando directamente ligada a la contagiosidad del mismo. Por ejemplo, para la rubéola, el coeficiente R puede ascender a 15, debiendo al menos ser así para alcanzar un 85% de inmunidad colectiva.

La variante del coronavirus proveniente del Reino Unido podría, por tanto, cambiar las cosas. Si una variante de este tipo domina y se propaga, se requerirá una tasa de protección poblacional y de cobertura vacunal todavía más elevada, a la par que deberá seguir utilizando la mascarilla y los medios barrera.

monalisa mascarilla

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