VINOS DE MEZALOCHA

campanario e la iglesia de san Miguel Arcángel en Mezalocha
Campanario de la Iglesia de San Miguel Arcángel. Mezalocha. Zaragoza.

Mezalocha es un municipio español del Campo de Cariñena, provincia de Zaragoza, Aragón. Tiene un área de 60,64 km2 con una población de 254 habitantes (INE 2016) y una densidad de 4,19 hab/km2.

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La historia de la bodega Pago de Aylés, es la propia de un sueño hecho realidad tras décadas de mimo por parte de la familia Ramón, idea materializada por Federico Ramón, su fundador y, continuada por sus hijos, Ana María, Federico  e Inmaculada. La historia de la calidad hecha vino, siguiendo la senda del Marqués de Griñón en Finca Valdepusa.

El único vino de Pago, es decir, un vino con denominación de origen para esta finca, que se elabora en Aragón.

sala de barricas
Por encima de la sala de barricas existe un jardín que la refresca.

Reúne las siguientes condiciones para ostentar tal certificación, las climáticas, con un microclima distintivo, el cierzo, frío y seco con su efecto refrescante que favorece la maduración pausada de la uva. El cierre al levante húmedo y más cálido que favorece las enfermedades de la viña. Una amplitud térmica franca, con diferencias notables entre el día y la noche y el invierno y el verano. Un suelo diferente, arcillo-calcáreo que guarda la temperatura y favorece maduraciones óptimas por la retención hídrica que es otra condición que cumple.

La edad de la viña, superior a los 25 años, es otra condición cumplida. Con unas 3.000 hectáreas de finca, 100 de viña, de las que la mitad se dedican a vino de pago, dado que el resto no cumplen la edad superior a los 25 años.

El rendimiento que no excede los 5.000 kilos por hectárea completa las condiciones y requisitos exigidos para la obtención de la certificación europea que se expide en la Bruselas comunitaria tras diversas auditorías a plena exigencia.

La garnacha, el tempranillo, la merlot, cabernet sauvignon, syrah para los tintos y la chardonnay se hallan presentes en los vinos de Aylés.

El mercado asiático (China, Japón, Corea y Malasia) es uno de los mercados de exportación más notables, además de los Estados Unidos, Canadá y Europa (Países Bajos, Suiza y Reino Unido).

Jorge Navascués, su enólogo apuesta por las barricas grandes y usadas para respetar la fruta, el roble francés es el que impera por estos lares y algo de americano para que no se diga. Sin duda es una inversión esencial, que alcanza los 600 euros por unidad.

Respecto a los vinos, dentro del pago, destaca la gama de letras A,Y,L,E,S, distinguiéndose por el cuerpo, potencia y uva que los componen. Dos nuevos vinos de pago son, Senda de Leñadores (con suelo más arcilloso) de mayor potencia y el Cuesta del Herrero de plantación más calcárea, más fresco y ácido.

Fuera de la gama de pago, Aldeya destaca por su calidad.

El agua del embalse viejo y del nuevo, ejes de la historia local

Llegar al pueblo desde el pantano tiene doble opción y camino, el que bordea al mismo por la izquierda, en la orilla del cortado o bien atravesar el pueblo longitudinalmente conectando con el camino que nos lleva hasta el vaso pantanal. A comienzos del siglo XVIII se remonta su historia que corre pareja con la de la población.

Con dos murallones, el actual desde 1911 y el primero con origen en 1713 que se derrumbó un 20 de junio de 1766. El Conde de Aranda solicitó que se mencionara el hecho discretamente por la oposición a la inundación que iba a tener lugar en las  tierras de Muel, Aylés y Mozota.

Aún hace poco fueron descubiertos unos bocetos de Goya sobre la presa derrumbada. El pantano viejo está prácticamente aterrado por los arrastres. El actual se construyó en 1906 por el Sindicato de Riegos de Mezalocha.

El embalse viejo es uno de los más antiguos de Aragón, rodeado de magníficos paisajes, como los cañones del Huerva en la cola del embalse. La Peña del Moro a modo de pared calcárea de 80 metros de altura es morada de grandes rapaces tales como alimoches en verano y buitres leonados, búho real, águila real, perdicera y halcón peregrino. La pesca tampoco falta, percas y barbos dan de sí. La suelta del pantano permite limpiar fondos y orillas.

Las riñas se apañan comiendo

En San Pedro Mártir, en Mezalocha riñen banderas, en la Iglesia Parroquial hay dos banderas, la roja que representa al mal y la blanca que encarna el bien. Se lleva una peana cubierta con ramas de fresno y ambas se enfrentan, dando tres vueltas, la primera que sube a lo más alto es la vencedora. Con la gran caracolada anual a base de caracoles cocidos aliñados con ajolio y tirando del vino.

Para San Antonio, en junio, santo de gran devoción popular que da nombre a la cooperativa, la ermita y el parque se comen rosquillas y se canta la “tercia” desde el coro de la iglesia, un canto religioso y devoto.

La España musulmana y la iglesia con milagro

En un testamento y otros documentos antiguos se alude al origen origen de Mezalocha sobre el siglo XII. Con los nombres de Mez Loffa, Mocelofa y Mocelocha afirma su origen musulmán, ya que la expulsión de los moriscos supuso una pérdida de 604 personas, la práctica totalidad del pueblo el 7 de julio de 1610. En febrero de 1611 se bautizó una primera niña.

En cuanto al milagro, tuvo lugar en el primer tercio del siglo XVIII cuando en 1632 la antigua iglesia se hundió al acabar la misa, tras la salida de las últimas mujeres feligresas. Se hundió el día de la Esperanza por lo que pasó a llamarse la Virgen de la Esperanza.

Mezalocha

Desde la capital de provincia, Zaragoza, 35 kilómetros la separan del pueblo por la Autovía Mudéjar hasta Muel cogiendo la A-1101 hasta llegar a destino. Aylés es una pedanía.

Escalada. En las paredes que rodean el embalse –sobre todo, la Peña del Moro– hay vías de escalada, de las más antiguas de la provincia. Se cuenta con un camino de ribera abierto por Volunta-Ríos Aragón.

Las Torcas. El embalse de Mezalocha, de 42 hectáreas y 45 metros de altura, recoge los excedentes de esta presa situada en Tosos.

‘Considera’. Se trata de una interjección afirmativa local; ante una duda planteada en voz alta, se dice ‘considera’ en vez de decir ‘claro que sí’. Es la palabra habitual en el Casino Cultural Recreativo del pueblo.

Ermita de San Antonio de Padua. Presenta una sola nave de cuatro tramos con bóveda rebajada. Para su festividad, a mediados de junio, es costumbre que la Asociación de mujeres ‘El Águila Real’ invite a todo el pueblo en el parque a rosquillas.

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