¿EL MATRIMONIO ES NOCIVO PARA LA SALUD?

 

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Retrato del matrimonio Arnolfini, por Jan Van Eyck.

De Jan van EyckWeb site of National Gallery, London, Dominio público, Enlace

Durante años se ha pensado que casarse era positivo para la salud, porque los casados están más protegidos ante determinados hábitos insalubres. Eso sí, no cualquier matrimonio, ya que lo que se ha relacionado con la buena salud de los cónyuges, tanto psicológica como física, ha sido la calidad del matrimonio: un matrimonio saludable, lógicamente, se debería acompañar de comportamientos saludables en cuanto a dieta, hábitos tóxicos, actividad física o estrés, con las consecuencias que esto traería. Sin embargo, en los últimos años han ido apareciendo estudios que cuestionan este paradigma, llegando a afirmarse que el matrimonio es perjudicial para la salud, tal y como se apunta en algún titular periodístico: “un estudio asegura que casarse es perjudicial para la salud”. Veamos si este titular tiene fundamento.

Dmitry Tumin y su grupo de investigadores de la Universidad de Ohio aseguran que el matrimonio no es saludable: “Las parejas casadas de hoy en día pueden ver el matrimonio más como una fuente de conflicto que como un recurso que protege su salud”. Si el matrimonio se convierte en un límite para los lazos sociales y, por tanto, para la felicidad, es posible que Dmitry Tumin lleve razón. Hace años un subestudio del Framingham Heart Study mostró cómo la felicidad de las personas depende de la felicidad de aquellos con los que se está conectado. En el estudio fueron seguidos 4.739 individuos desde 1983 hasta 2003, observándose que las personas que están rodeadas de sujetos felices, especialmente aquellas que ocupan un lugar central en las redes sociales de la felicidad, tienen más probabilidades de ser felices en el futuro. Los modelos estadísticos longitudinales sugieren que la felicidad era resultado de la tendencia a asociarse con personas similares y de que la felicidad en sí misma se propaga. 

Un posible problema que aparece con el matrimonio, más aún con hijos, es que la vida social se limita. En otro trabajo (Reexamining the case for marriage: union formation and changes in well-being) los casados reducían más el contacto con amigos y familiares que los no casados, sobre todo cuando tenían hijos. Si esto lo unimos a los datos del subestudio del Framingham Heart Study, concluye en que los casados podrían ser menos felices, sin olvidar el estrés que genera conciliar la vida familiar con la laboral. Dmitry Tumin afirma que las parejas casadas viven “en un contexto de mayores demandas en el hogar y el trabajo, y menos tiempo en compañía”. Por si fuera poco, hay psicólogos que señalan que los solteros desarrollan más la creatividad, y que la libertad y la intimidad traen beneficios psicológicos adicionales. 

Según estos estudios y teorías, los solteros están más tranquilos, tienen mejor red de relaciones sociales y, por si fuera poco, al disponer de más tiempo libre, pueden cuidar mejor de su salud física. En el estudio Gender, the Marital Life Course, and Cardiovascular Disease in Late Midlife, realizado con más de 9.000 personas seguidas durante ocho años, se observa que las personas solteras tienen menos riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Para justificar esto, se postula que los que no tienen pareja hacen más deporte y cuidan más del cuerpo. 

Respecto a los casados y casadas, parece ser que unos y otras no son iguales. Diversos trabajos muestran que el matrimonio favorece más la salud de las mujeres: cuanto más temprano es el primer matrimonio en los varones mayor es la inflamación crónica (medida a través de proteína C reactiva), algo que no sucede en las mujeres, y, mientras el matrimonio parece ejercer un efecto protector del riesgo cardiovascular en las mujeres, esto no ocurre con los varones, sin que se haya visto una clara relación entre estas asociaciones y el comportamiento sanitario.

En cuanto a la solidez del matrimonio, en el proyecto NSHAP (4), realizado con 1.715 adultos estadounidenses (838 varones) con una edad media de 69 años, se observó que permanecer casados ​​hasta la edad adulta tardía ofrece a los varones protección contra la inflamación, con menores niveles de PCR. En otro trabajo con 9.434 individuos de mediana edad, los que se separan tienen mayor prevalencia de enfermedad cardiovascular, siendo las mujeres las que poseen mayor riesgo cardiovascular en la madurez tardía comparadas con las casadas estables, una asociación no encontrada en los varones. Este trabajo postula que la angustia emocional y el estado socioeconómico explican el mayor riesgo cardiovascular en las mujeres divorciadas. Otro estudio con 459 mujeres y 739 hombres casados de 57 a 85 años detecta que los cambios matrimoniales asociados al riesgo cardiovascular (hipertensión, elevada frecuencia cardíaca, PCR y eventos cardiovasculares) son mayores en personas de más edad, confirmándose que los cambios de estado civil afectan más a las mujeres que a los varones. 

Con todos estos datos parecería que la soltería es buena para la salud y, por si fuera poco, si los casados se arrepienten y se separan, esto también puede perjudicar la salud, especialmente a las mujeres y a los sujetos de más edad. Sin embargo, no todo lo relacionado con el matrimonio es negativo, ya que se ha detectado cómo, tras un evento cardiovascular, los que tienen familia se recuperan mejor, tanto anímica como físicamente, porque cuentan con una red de apoyos cercanos mucho más firme. Ciertamente, la vida matrimonial y los hijos pueden reducir en parte la vida social, pero es evidente que la familia de primer grado es la que brinda el principal apoyo en situaciones verdaderamente difíciles.

Quién haya leído esta relación de datos y estudios pensará que se trata de meras generalizaciones; pero la ciencia, y en concreto la medicina, lo que pretende es realizar generalizaciones, aunque la particularidad pueda ser muy diferente. La mayor parte de las bronquitis mejoran con levofloxacino, aunque es sabido que algunas no lo hacen, y para quien no mejora su caso es el 100% de los casos. Con lo expuesto respecto a la relación entre el matrimonio y la soltería con la salud sucede igual: habrá gran cantidad de solteros que no se cuidan, obesos, estresados, que practican hábitos insalubres y sufren eventos coronarios a edades tempranas, mientras que muchos casados comen de maravilla, llevan vidas tranquilas y son sanísimos. Dejando claro que la generalización siempre conduce a errores, tampoco se puede dejar de narrar lo que dicen los estudios ya que, desde ahí, se pueden diseñar programas de mejora de la salud individual y comunitaria. En cualquier caso, tengas o no pareja, ¡lleva una vida sana!

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Referencias:

  1. Un estudio asegura que casarse es perjudicial para la salud https://www.mundodeportivo.com/ : Estudio, casarse perjudicial para la salud, matrimonio, conflicto y beneficiosl
  2. Fowler JH, Christakis NA. Dynamic spread of happiness in a large social network: longitudinal analysis over 20 years in the Framingham Heart Study. BMJ. 2008 Dec 4;337:a2338.
  3. Robles TF. Marital quality and health: Implications for marriage in the 21st century. Curr Dir Psychol Sci. 2014 Dec;23(6):427-432.
  4. McFarland MJ, Hayward MD, Brown D. I’ve Got You Under My Skin: Marital Biography and Biological Risk.J Marriage Fam. 2013 Apr 1;75(2):363-380.
  5. Sbarra DA. Marriage protects men from clinically meaningful elevations in C-reactive protein: results from the National Social Life, Health, and Aging Project (NSHAP). Psychosom Med. 2009 Oct;71(8):828-35.
  6. Zhang Z, Hayward M. Gender, the Marital Life Course, and Cardiovascular Health in Late Midlife. Journal of Marriage and Family. 2006: 68;639-657. 
  7. Liu H, Waite L. Bad marriage, broken heart? Age and gender differences in the link between marital quality and cardiovascular risks among older adults. J Health Soc Behav. 2014 Dec;55(4):403-23.
  8. Liu H, Waite L. Bad marriage, broken heart? Age and gender differences in the link between marital quality and cardiovascular risks among older adults. J Health Soc Behav. 2014 Dec;55(4):403-23.
  9. 8. Waltz M. Marital context and post-infarction quality of life: is it social support or something more? Soc Sci Med. 1986;22(8):791-805.

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