MÁS CINE SOBRE EL VINO

¿Qué hay de nuevo en el mundo del cine sobre el vino?

Descubre nuestra selección de documentales y cine sobre el vino, también con moderación, con el mejor de los maridajes, durante este largo y cálido verano.

El mundo del vino es sumamente cinematográfico, la poda, el sonido de la sequía o el tenebroso ambiente de la bodega, son todas ellas enormes fuentes de inspiración. Tanto documentales como películas de ficción, todas dispuestas a ser bebidas y degustadas, el maridaje global depende de tí.

La cartelera de espectáculos del cine sobre el vino

Ce qui nous lie (Cédric Klapisch, 2017)

¿Qué ocurre cuando la familia hereda una posesión vitivinícola y está rota y disgregada? Cédric Klapisch con un marcado realismo establece en un contexto de gran tensión psicológica, el proceso de sucesión de una familia de la Borgoña francesa. El mayor de los hijos (Pío Marmaï) emigró a Australia por las diferencias y desavenencias con su padre; el pequeño, (François Civil) casado con la hija de un rico agente comercial del vino, encuentra difícilmente su hueco, en el seno familiar de su mujer; la hija, (Anna Girardot), especialmente dudosa, debe imponerse como mujer en un medio sumamente masculinizado. Muy bien documentada, la película tiene su toque de gracejo.

Un crianza de Pago de los Capellanes, puede ser un gran aliado en la velada cinematográfica.

Wine Calling: el vino se sube (Bruno Sauvard, 2018)

Un documental con mucho encanto y con gran ritmo. Magníficos paisajes en los que los vinateros son seguidos en sus labores cotidianas dando la impresión de que uno los conoce desde siempre. Los fotogramas son tomados durante el laboreo en el campo y durante las celebraciones. La música con un fondo de riffs de guitarra, invita a bailar ante la pantalla. Los actores principales son los vinateros de Banyuls, un documental de Bruno Sauvard que se estrenó en el 2018, abrazando cuerpo y espíritu.

wine calling Vino Business (Isabelle Saporta, 2014)

En su estreno en 2014, la periodista Isabelle Saporta, causó un enorme escándalo. Unos años más tarde, el documental se saborea con un poco más de serenidad. Dominique Techer un vinatero del Pomerol, que trabaja pacientemente sus viñedos de forma artesanal y muy paisana es el actor principal. En torno a él los grandes de Burdeos compran y venden sus viñedos a grandes bancos, grupos financieros y a fondos de pensiones anglo-rusos. La película nos va introduciendo en la realidad de estos florecientes negocios y denuncia la creación de vinos como productos comerciales en función de los gustos internacionales.

Yo degustaba la película con un albariño Do Ferreiro.

Punkovino (Tina Meyer, 2019, Arte)

La realizadora Tina Meyer propone, sacando de los ambientes punk, en diez episodios, y confrontando en paralelo los dos mundos del momento: el de la música indie y el de los vinateros de fama. Filmando las bodegas y viñas más libres del mundo, sacando en cada escena a personajes variopintos, como el vinatero Brendan Tracey con su vino de garage o al vinatero François Saint-Lô y su simpática comunidad artística. Película rompedora y saludable.

À boire avec modération (Vitis Prohibita), (Stéphan Balay, 2019)

Vitis Prohibita es un documental que se estrenó en 2019 basado en la realidad del mundo del vino. En él se habla de las variedades prohibidas y olvidadas. Stéphane Balay filma a miembros de asociaciones, a vinateros y a científicos que insisten en la bondad  del renacimiento de variedades injustamente proscritas. De forma erudita,  lleva a cabo un viaje imaginario a través de Europa y América, en imágenes seleccionadas por su importancia y relevancia.

vitis prohibita

Este lo acompañé con un Viña Norte clásico, ese tinerfeño tan maravilloso.

À ne pas boire (Le goût du vin) Prentice Penny, 2020, Netflix)

Elijah (Mamaoudou Athie) es un jóven que se lleva bien con todos. Hijo de una familia de restauradores de Memphis, es elegido para retomar el rumbo de la empresa familiar. Pero, Elijah, es un apasionado del vino para lo que, secretamente, se prepara para presentarse al Master of Wine, tras resolver el conflicto interior que ello supone y que se adivina a los dos minutos de empezada la película. Los 102 minutos restantes son un auténtico suplicio con una narrativa típica de Netflix. Resulta una película plana y que ni siquiera el vino palía.

MUSICANDO

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