EL MARIDAJE ANÍMICO TIEMPO PARA SER FELIZ

 

Tuvo que ser el Covid-19 el que nos haya descubierto el tiempo cero, ese tiempo indefinido que nos ha proporcionado la incertidumbre (“non hai máis certeza que a incerteza”, canta la fadista Anna Moura), percibiendo una realidad desagradable, un pasado que ya no está y un futuro todavía por hacer, absolutamente desconocido y, que a pesar de todo tiene vocación de ser feliz.

 La felicidad es una emoción que se produce en un ser consciente cuando logra llegar a un instante de conformidad.

Algunos psicólogos han tratado de caracterizar el grado de felicidad mediante diversos textos y han llegado a definir la felicidad como una medida de bienestar subjetivo (autopercibido) que influye en las actitudes y el comportamiento de los individuos. Las personas que tienen un alto grado de felicidad muestran generalmente un enfoque del medio positivo, al mismo tiempo que se sienten motivadas a conquistar nuevas metas. Al contrario que las personas que no sienten ningún grado de felicidad que muestran un enfoque del medio negativo, sintiéndose frustradas con el desarrollo de su vida.

optimista y pesimista
El optimista y el pesimista. Vladimir Makovski. 1893.

Son milenios los que nos separan de intuir la existencia del tiempo a través de la observación de los astros, especialmente el sol, el referente para su medición.

Más tarde, en Egipto se define la hora, las 24 horas y la composición del día.

Los romanos aportan su calendario gregoriano, base del actual calendario.

Sucesivamente el reloj de sombras, el de sol, los de arena hasta llegar a los actuales (ver el artículo de decataencata.com, el vino y los relojes).

El humano no se limitó a intuir y a medir el tiempo, fue más allá intentando comprender qué es el tiempo y su papel en esta vida tan efímera.

Para ello teorizó a través de la filosofía, el movimiento contínuo de Aristóteles, la intuición apriorística y universal de Kant  y la de San Agustín) y de la investigación en ciencias físicas, con la teoría de Newton, que indica que el tiempo fluye por sí mismo, independiente de todo, variable cierta y absoluta que ordena sucesos y que transcurre inexorablemente.

Por otra parte, la teoría de la relatividad de Einstein, que, contrariamente, establece una variación del tiempo en función del observador, el humano de a pie. Debatiéndose entre el tiempo convencional que él ha creado para medirlo y el tiempo percibido, conjugando pasado, presente y futuro.

Esta pandemia ha hecho que percibamos la relación entre el tiempo individual subjetivo (el de cada mortal) y el objetivo o colectivo.

Y, es ese tiempo percibido, individual, en el que tenemos que currar, que se nos asemeja infinito, el de las adversidades, el negativo, el que nos bloquea, el que nos hace esperar (y desesperar), que se nos hace eterno, que nos da miedo y paraliza, es el contrario al de las situaciones favorables en la que el tiempo vuela, en el que nos colocamos en modo vivir y “rien de chose”.

Así, la reflexión está servida, ¿cómo vivimos?, puesto que esto es lo que modifica la percepción del tiempo.

Vivir bien, estar a gusto con nosotros mismos, es lo que determina la propia percepción del tiempo.

El pasado, la experiencia, el futuro, oportunidad, pero, recuerda, sólo así tu presente, nuestro presente, lo vivirás, lo viviremos mejor, bien sea adverso o favorable.

Vivir con intensidad y de forma plenamente satisfactoria, positivamente, de forma flexible, proactiva, cultivando el pequeño detalle, hará que el tiempo sea lo que queremos.

Respecto a la felicidad

Seguimos sin asignatura de felicidad en nuestras escuelas, que incluya materias tales como liderazgo, ética, autoestima, educación resiliencia y, como no, felicidad.

Repensar el concepto de felicidad en tiempos de pandemia no estaría de más, revisar cuestiones tales como las relaciones sociales, la amistad, la gestión de las emociones negativas o las rutinas del día a día que llenen nuestros depósitos de felicidad, tan exhaustos en estos tiempos que corren.

El profesor de la Universidad de Harvard,  Tal Ben-Shahar, el gurú de la felicidad del siglo XXI fue pionero creando un seminario de Psicología Positiva en Harvard, participó recientemente en el Congreso de Educación SM (“Ciento volando”) que tuvo lugar en Madrid durante los días 14 y 15 de abril, en que fue consultado por un diario de la capital, (ABC), sobre los valores y actitudes a trabajar para ser felices en tiempos de pandemia.

Desde decataencata.com os aportamos sus reflexiones al respecto.

¿Qué valores y actitudes debemos trabajar para ser felices en tiempo de pandemia?

. Si el panorama es difícil, lo primero que se debe hacer es darnos permiso para ser humanos, acoger cualquier emoción que nos salga al encuentro, incluso si es desagradable o no deseada, permitiendo que sigan su curso natural, en lugar de rechazar el miedo o la frustración, la ira o la ansiedad.

Escribir lo que se siente, hablar con los fiables y llorar si nos place.

También decir gracias (nuestra musculatura apreciativa nos da felicidad y salud).

Antes de irnos a la cama conviene escribir las cosas por las que uno está agradecido, siempre lo hay, pese a las dificultades y obstáculos. Es una forma de dar valor a lo bueno mostrando aprecio.

Hacer ejercicio cultivando nuestra tendencia a movernos, caminar durante 30 o 60 minutos al aire libre. Si estamos en cuarentena los ejercicios online con entrenamientos caseros de alta intensidad (HIIT) nos fortalecen física y psíquicamente.

Nuestras relaciones con los demás

Es un gran predictor de la salud física y mental. Pasar tiempo de calidad con las personas que nos importan y que se preocupan por nosotros en especial cuando se trata de tiempos de estrés. Con interacciones cara a cara. Siempre que podamos tenemos que desconectar de la tecnología para conectar con las personas.

¿Cómo afrontar el tropel de malas noticias?

El antídoto es la distracción, sin ser sinónimo de negación. Hablar constantemente del Covid-19 aparte de inútil es insano. Las mejores opciones son el cine, la música que uno ama, los pasatiempos, la familia y esos maravillosos amigos. Hay que preguntarse cuáles son las posibles ventajas de la situación actual. Reenfocar es la clave ya que las cosas no suceden necesariamente para bien, pero se puede elegir aprovecharlas al máximo.

Los principales enemigos de la felicidad en tiempos de pandemia

Sin duda, la adicción a la tecnología.

¿Cómo utilizar la tecnología adecuadamente para ser felices?

Limitar nuestro consumo de tecnología tiene una importancia capital. La clave, una vez más, es la moderación. Para ello no hay nada mejor que usarla para facilitar las interacciones cara a cara y sólo cuando no se pueda llevar a cabo el in person, utilizaremos la tecnología para llevar a cabo esa comunicación profunda y significativa que tanto bien nos hace.

¿Cómo afecta a la salud mental el cambiar nuestra forma de relacionarnos con los demás por la pandemia?

Las relaciones son la esencia de la auténtica y duradera felicidad.

Dos cuestiones son clave, priorizar, es la primera, los más, anteponen el trabajo y el dinero, pasando las relaciones a un segundo plano sin darse cuenta de que lo auténticamente importante para ser felices es el tiempo que pasamos con las personas que realmente nos importan y quieren.

La segunda, es que las relaciones deben ser reales, el face to face, sin interferencias tecnológicas son esenciales. Si la distancia social nos separa se debe posibilitar  a toda costa mantener relaciones profundas, evitando la superficialidad.

La influencia de nuestro carácter en la percepción de la felicidad

Si bien el componente genético juega algún papel en nuestra felicidad, hay que saber que existen personas con una disposición feliz y otras no. La mayor parte de los vivientes no alcanzan su potencial de felicidad.

Para los tendentes a la tristeza, la ansiedad o la ira, todavía les queda desarrollar un mayor control sobre su predisposición genética.

¿Qué pasa con las personas tóxicas?

Efectivamente, las emociones son contagiosas y, si nos rodean personas optimistas, nos volvemos más optimistas y, si son pesimistas pues eso, más pesimistas. Lo mejor es tener una visión del mundo realista, a sabiendas de que lo normal es que existan en el mundo altibajos, positivos y negativos.

Asumir que las emociones negativas, dolorosas son naturales como la vida misma.

Y poco podemos hacer al respecto, la aceptación en lugar del rechazo y la lucha, facilita que permanezcan el tiempo justo.

Aprender y crecer a partir de experiencias dolorosas nos hace más reflexivos y empáticos hacia los demás.

Técnicas para entrenar la mente para ser más feliz

La meditación de atención plena, puede llegar a modificar la forma en que funciona nuestro cerebro.

También expresar gratitud regularmente tiene una gran utilidad para ayudarnos a ser más positivos, optimistas y felices.

¿Qué es lo más importante que debemos enseñarle a un niño para que aprenda a ser feliz?

Que la vida no siempre es fácil y que se quiera o no, van a experimentar penurias, dificultades, dolor y tristeza. Que existen cosas que pueden hacer para ayudarse a sí mismos y a otros, para afrontarlas experimentando alegría, amor y felicidad.

¿Es usted feliz?

“La felicidad no es un punto que hay que alcanzar, sino más bien un viaje, un viaje que termina cuando acaba la vida.

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