LOS VINOS DEL LANGUEDOC EN POS DE LA ADAPTACIÓN

El sobrecalentamiento climático añade incertidumbre al porvenir de los vinos del Languedoc. Calor y sequía, obligan a los viticultores a rediseñar sus prácticas culturales en el viñedo.

Observar el agostamiento uval y el “quemado” del borde foliar.

El desorden climático, la sequía y el calor afectan de un modo u otro al viñedo francés. En un siglo, la temperatura media ha aumentado en un grado, y los augurios no son mejores porque se espera que sea de dos grados de aquí al 2050. No es extraño que se alcancen los 46º C en el mes de agosto en el Languedoc. Calor y sequía van de la mano, así, entre enero del 2011 y octubre del 2017, el 70% pluviometría media mensual estuvo por debajo de las precipitaciones normales en la región.

De este modo el terruño ralentiza su actividad, los períodos estacionales se desdibujan, la parada vegetativa de dormición invernal seguida del renacer primaveral se desestructuran. La mengua de agua bloquea la actividad microbiana y por tanto el funcionamiento normal-fisiológico de la cepa. El rigor del calor tiene lugar en agosto, durante el ciclo madurativo de la viña, volviéndola frágil. Las pequeñas propiedades son las más afectadas entre 2006 y el 2016 el número de empresas vitivinícolas se ha reducido a la mitad. El primer efecto negativo del calor y de la sequía son los bajos rendimientos, así, en el año 2017 la producción descendió un 40%, tendencia remota en la Occitania: de 18 millones de hectolitros en 2006 se ha pasado a 15 millones en 2016 pero de mayor calidad.

Menos uva, menos vino, menor beneficio, con escasa solidez financiera afrontar el cambio climático sin incrementar el precio del vino no es cuestión fácil en un mercado competitivo y para una región anclada en precios “blandos”, que lleva a mucho bodeguero y sobre todo al pequeño productor a finiquitar su actividad, en beneficio de los “grandes”, actores principales en la concentración del viñedo.

En el Ribeiro tampoco se está lejos de esta “plaga climática”. Algunos viticultores han apostado decididamente por recuperar las cepas viejas y la biodinámica esforzada y también heroica, a mayor y con mayor altura de miras.

EL LANGUEDOC

Imagen de wikipedia

La extensión vinatera en la costa mediterránea central de Francia ha disminuido notablemente en los últimos años. Región con mayor respuesta a los incentivos comunitarios en el arrancamiento de vides en terrenos menos aptos (llanos e interior costero), primando terrenos más altos y suelos más pobres, resultado de ello, vinos de acentuado carácter local, muy “franceses” y a precios más que atractivos. Con un pasado austero, con cooperativas que dominaban el espacio productivo pese a su bajo nivel gestor con una gran micronización de los productores la región no arrancaba. Hoy con cooperativas más amalgamadas han unido recursos para afrontar con fuerza el panorama vitícola competitivo actual.

Los mejores productores actuales cultivan y elaboran en donde los romanos ya lo hicieron años ha, algunas de las primeras de la Galia, en laderas tales como las Terrasses d Larzac, con suelos superficiales y pobres. En 2006, la denominación Coteaux du Languedoc se rebautizó como denominación regional global Languedoc.

Terroir

El más peculiar y característico del Languedoc es Pic Saint-Loup, en el extremo norte de la zona, en las estribaciones de la magnífica Cévennes. Los vinos producidos en el entorno pétreo del Pic Saint Loup y en la Montagne de l´Hortus y los Chateaux de Cazeneuve, de Lancyre y Lascaux son el producto de la insolación del sur y su oscilación térmica noche/día, amén de su altitud. Otros productores como los domaines l´Algueliére, la Pèira y la Sauvageone, son parte del imperio de Gérard Bertrand en Narbona. La variedad predominante en cultivo es la Cabernet Sauvignon, la Syrah y las tradicionales del Midi.

El cru de Grés de Montpellier abarca una amplia y extensa franja de viñedos, con influencia marítima. El cru de Pézenas se extiende al norte hasta Cabrières con terreno con esquistos, vecinando con:

Saint-Chinian con sus inos de tres colores, también en terrenos con esquistos al noroeste de la zona a 600 metros de altitud, producen buenos blancos y tintos matizados por la carigan de Saint-Chinian Berlou y los de Saint-Chinian-Roquebrun muy influenciada por los vinos del Ródano, en especial la Syrah cultivada en esquistos en vides que crecen a mayor altitud en suelos morados arcillo-calcáreos. El vino de Faugères (tinto, blanco y rosado) a partir de vides sobre esquistos y suelos pobres a unos 700 metros de altitud por encima de Béziers y en la planicie que apunta hacia la costa exigen muchos cuidados en su cultivo.

De la enorme producción del Languedoc, más del 80% corresponde al vino tinto, en gran parte de variedades mediterráneas: mourvèdre, grenache, syrah, cinseault, con cargnan, vinificada tradicionalmente con maceración carbónica para suavizarla. La vinificación en blanco, es cada vez más sofisticada con mezcla de variedades: grenache blanc, clairette, bourboulene, piepoul, roussanne, meranne, vermentino (rolle) y viognier.

El clairette du Languedoc el piepoul de Pinet son dos vinos blancos incluidos en la DOC (AC: appellation controlé). El primero con producción y elaboración limitada al norte de Pézenas, moderno y fresco pero también tiene cosecha tardía y dulce. La piepoul, también varietal con sabor cítrico (a limón) es cultivada entre Pézenas y la laguna del puerto de Sète, vinificada en dos cooperativas biodinámicas. Producen una muscadet del Midi, tradicionales en el Languedoc, tanto dulces como los dorados los Vins Doux Naturels elaborados con muscat. El mejor el muscat de Frontignan y con menos cuerpo los de Mireval y de Lunel, al sur de Nimes.

Los vinos de campo

Llevan el nombre de alguna pequeña zona con IGP (Indicación Geográfica protegida) o el de “Pays d´Oc”.

Cada vez se vende más vino con la denominación: Vin de france, categoría flexible a la que se pueden acogerse todos aquellos productores que desean salirse de las regulaciones DOC (AOC) e IGP, pasando de su burocracia.

Región extensa, variada difícil de entender y de vender sus vinos en la que como ocurre en la Borgoña, el productor (y su nombre) son la clave de la calidad del vino. Los vinos del Languedoc son vinos muy asequibles.

La canícula estival provoca el incremento de la tasa de alcohol, por la concentración uval debida a la disminución del aporte hídrico (estrés hídrico), la elevación es más acentuada para los tintos y secos regionales: 11,2 grados en 1984 hasta los 15 actuales, que exigen ajustar las vinificaciones con arreglo a la reglamentación vigente (mínimos de 9º para el vino del país y de 12,5º para la DOC (AOC). El consumidor encuentra en el mercado vinos más ligeros a los que optar. La pérdida de frescura de los vinos es otro dato negativo, característica generalmente buscada por el consumidor en este tipo de vinos. Graduación al alza y acidez a la baja son dos elementos negativos para su mercado excepto para los vinos que se producen a cierta altitud.

¿Qué hacer?: vendimiar antes, moderar la graduación, irrigar con visión agronómica (el 83% del viñedo mundial está irrigado, en el Languedoc solamente el 11%) irrigar para nutrir las capas de humus y favorecer el funcionamiento del suelo, irrigar no para producir más sino para evitar la desertificación.

El coste supone entre 600 y 1.000 euros por hectárea. El Languedoc con 200.000 hectáreas, requiere una inversión al parecer no asumida por parte de los poderes públicos pero si por parte de las DOC, AOC. Como paso previo se ha establecido la realización de un Libro Blanco en este sentido como paso previo a la toma de decisiones.

CON PAN Y VINO SE HACE EL CAMINO

¿Qué tal unas anchoas de Collioure?

La salazón de sus exquisitas anchoas por la calidad de su pescado azul ha adquirido un gran renombre en las lonjas francesas; Collioure se convirtió en 1994 en lugar de interés gastronómico. En su cercano mar se pesca la anchoa desde hace siglos, si bien con una escasa captura general que encarece el producto sobremanera. Solo quedan dos salazones en el puerto de costa Bermeja, los de las familias Desclaux y Roque.

La temporada de la anchoa discurre de mayo a octubre, período amplio de captura pero escaso en volumen. La salazón tiene lugar en tambores de madera donde la anchoa adquiere color, aroma y sabor óptimos.

El mejor rincón para su cata es el barrio de Mouré, antiguo barrio de pescadores, en la actualidad, zona de restauración amplia.

Conviene bañar con aceite de oliva Virgen Extra Picholine del Languedoc, que tiene las siguientes notas de cata:

Aroma de hierba verde y almendra fresca, con notas más suaves de alcachofa y tomate y algún atisbo de aromas de ciruela y de frutos rojos.

Propiedades: con un porcentaje medio-alto de ácido linoleico (8,5%) alto de ácido oleico (74%) y muy alto de polifenoles lo hace un alimento muy saludable en cuanto a dieta se refiere pero poco respecto de la salud monetaria, su precio alcanza los 30€/ 75 cl.

El consejo de Falceño:

Si no estás en el Languedoc:

Para la conservación de las anchoas se utiliza el aceite de oliva refinado de bajo grado (0,2º), incoloro y casi sin sabor, en lata metálica, para que no se oxide y con el objeto de no enmascarar el sabor fino y salado de la anchoa.

¿Con que vino maridar?:

Si estás en Cantabria, el albariño de Bodega Pago Casa del Blanco, de Viñamar, viene directo de Bodega a temperatura controlada, con una acidez y un aroma que hacen bailar a las anchoas.

Es una IGP Vino de la Tierra. Su precio 11,5€.

Si estás en nuestro tierra el albariño Do FERREIRO está en 12,95€.

El Albariño Curtimenta 2015 de Anselmo Mendes, productor referente en la subregión Monçâo-Melgaço en la DO dos Vinhos Verdes de nuestra vecina Portugal, por la excelencia de sus vinos, siendo el único que utiliza la fermentación en barrica nueva y la parcela única. Probé el vino en 2017 y me pareció otro gran producto elaborado mediante el método de la “curtimenta”, en la que el mosto fermenta parcialmente a la antigua usanza, con sus hollejos, sin conferir al vino más color pero si complejidad y riqueza.

Las uvas son producto de cepas que crecen en terreno aluvial en cotas bajas y algo más fértiles. Con un aroma delicado y con una magnífica expresión frutal que se prolonga en boca, excelente textura, limpio, cristalino y con una bellísima expresividad de la variedad. Muy interesante en cuanto a su relación calidad/precio. Elegante y con mucha clase en un final largo. Precio 28,90. Para grandes celebraciones y recordar.

RECUERDO OBITUARIO

Antonio Cipriano José María Machado Ruíz 26 de julio de 1875 Sevilla.

Reposa en Collioure, pueblo costero del Departamento francés de los Pirineos Orientales, perteneciente a la histórica comarca del Rosellón, en el que nos dejó en su ingrato exilio para escarnio de nuestra historia reciente. El poeta más joven de la Generación del 98; su obra inicial, de corte modernista, evolucionó hacia un intimismo simbolista con rasgos románticos, que maduró en una poesía de compromiso humano, de una parte y de contemplación por otra, siempre actual y universal.

“Cuando llegue el día del último viaje y esté al partir la nave que núnca ha de tornar, me encontrareis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar”.Antonio Machado

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