VIAJAR, VIAJAR, VIAJAR, LA NUEVA FORMA DE VIAJAR

El viajero. Caspar DAvid Fiedrich
El viajero. Caspar David Friedrich 1817.

El Covid-19 ha golpeado al sector viajero de forma contundente debido al desplome del comercio tradicional y la cancelación de millones de vuelos, haciendo desaparecer del mapa, la invitación a pensar el mundo de forma distinta y abrir horizontes aprovechando el atractivo de los viajes sobre todo de los ignorados.

Pero, pasándolo bien y, a la vez, aprendiendo, dejándose sorprender.

O como dice Pep Bernadas, la voz y esencia de la editorial Altaïr, en el artículo de Marcel Beltrán en Diario Público del 3.01.2021: “Me di cuenta que cuando viajas es más interesante lo que encuentras que lo que buscas”. Y apostilla: “si antes de subirte al avión ya has leído sobre el lugar al que te diriges, una vez allí ves muchas cosas que de otra forma se te escaparon, te liberas de los clásicos prejuicios y aprovechas más la experiencia”, para ello el libro de viajes es como un aperitivo.

Se requiere de una nueva visión del mundo. Ponernos en la camisa del otro, persuadirnos de que eso de la globalización puede ser otra cosa, desde el acuerdo y la complicidad, con relaciones internacionales diferentes, rompiendo con estereotipos que en realidad no existen. El viaje, como espacio de mezcla de cuestiones, el viaje como reflexión disfrutadora, placentera considerando el planeta Tierra como único país de todos.

Pero ha aparecido la frontera miedo, la dichosa pandemia, que por desgracia es la que funciona y hace mover al ser humano y no por el proyecto que le motiva, lo demás, todo el mundo lo sabe, cierre aeroportuario, hotelero, restaurador, rechazo de viajes al exterior, reformulación de la vacación familiar, la utopía a conseguir es caminar hacia alguna dirección siendo capaces de regularse sin necesidad de que existan barreras.

El viaje para poder contarlo mostrando las fotos es como “sacar el ego a pasear”, legítimo, pero que no va con la idea del viaje como esencia.

La incertidumbre está servida, el miedo dual que domina tanto a receptores como a emisores ha venido para pasar una temporada, esperemos que no sea muy larga.

Unos no viajarán, lógicamente, por miedo, otros si lo harán, con la filosofía de siempre, en un sector sobredimensionado que supone el 12% del PIB nacional siendo responsable de cerca del 13% del empleo nacional, demasiados intereses como para cambiar el modelo turístico, en el que los servicios predominan ante el propio concepto de viaje. Por desgracia, lo que probablemente acontezca sea el viajar barato, craso error, dado que lo realmente importante es crear audiencia buscando una singularización.

Existe un público pequeño, lo hay, esa minoría que no quiere perder el contacto humano y que es consciente de lo que adquiere.

Soluciones al viaje convencional son: montar coloquios, cursos, invitar a viajeros notables y no tan notables, soñar…y viajar, viajar, viajar.

MUSICANDO

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