LOS PRECIOS BAJOS DE LA UVA ENTURBIAN EL INICIO DE LA VENDIMIA

Última Cena - Juan de Juanes.jpg
De Juan de Juanes[2], Dominio público, Enlace

La Sagrada Cena hacia 1562. de Juan de Juanes. Óleo sobre tabla, 116 cm x 191 cm.

Autor valenciano renacentista español claramente influenciado por Leonardo da Vinci.

La cosecha

La de este año es una cosecha mayor que la del año pasado y además de buena calidad.

Las grandes empresas vitivinícolas ofrecen 35 céntimos el kilo de uva lo que ha provocado el que se convocase  una huelga por parte de los cosecheros el pasado día 5.

Por otra parte las diversas organizaciones agrarias reclaman limitar la superficie de viñedo cultivada con el objeto de equilibrar el exceso en la oferta ante el parón en las ventas.

Este precio supone un descenso de un 28% en relación con el fijado el  año pasado y representa la cotización más baja desde el año 1998. La movilización de los productores el 14 de agosto en Vilafranca del Penedès.

Excepto en las zonas afectadas por la oleada de calor (Priorat, la Ribera del Ebro, el Alt Empordà, La Terra Alta y el Bages), la vendimia es igual o superior a la de 2018. La producción se ha perdido en los viñedos jóvenes con suelos con mayor dificultad para retener el agua. Equiparable es la previsión respecto a la calidad de la uva dado que el calor reinante ha minimizado y evitado muchas de las infecciones fúngicas y  plagas. Con estos precios es inviable la rentabilidad productiva.

Calidad no recompensada

El Consejo Regulador del Cava solicitó en su día reducir la superficie plantada de viña al Ministerio de Agricultura, solicitud denegada que ha hecho pasar de 33.000 a 39.000 las hectáreas de cultivo en pocos años, aumentando la capacidad de recolección en 72 millones de kilos, con un claro perjuicio de los viticultores catalanes respecto a los del resto del Estado, con un desfase durante las dos últimas campañas entre un crecimiento del 11% de la superficie y las ventas, las cuáles han sido solamente de un 4%, que han obligado a buscar la rentabilidad en la comercialización de grandes volúmenes a precios bajos.

Como medidas de presión por parte de los cosecheros, han decidido detener la vendimia y bloquear los accesos a las grandes bodegas del sector.

El Consell Regulador de la DO Terra Alta y Corpinnat (agrupación de los pequeños bodegueros del Penedès) que han optado por la producción de cava de calidad, se han desmarcado del pago de 30 céntimos, comprometiéndose al pago a 60 0 70 céntimos el kilo de uva (más del doble que los grandes del sector de espumosos). También la firma Juvé & Camps de Sant Sadurní d´Anoia ha anunciado que pagará entre 60 y 70 céntimos por kilo a los viticultores, con la visión de una viticultura como  actividad que además de su vertiente económica, también cuida y mantiene el paisaje de una forma sostenible, apostando por el producto y por la elaboración prestigiosa fundamentada en sus proveedores estratégicos de los que valoran su esfuerzo en una apuesta clara por un futuro de calidad.

Medidas

Una vez finalice la presente campaña, existe el compromiso a tres bandas (viticultores, bodegas y administración pública catalana para estudiar y aplicar medidas encaminadas al cambio de paradigma en el mundo del vino y del cava. Uno de los anhelos es percibir unos 6 euros por kilo de uva como los que perciben los agricultores franceses que elaboran champán.

Las grandes firmas del cava, Freixenet y Codorniu (que se halla actualmente en manos extranjeras).

Suerte. ¿Qué nos va a pasar a los consumidores?

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