LOS PESTICIDAS CAMBIAN EL SABOR DEL AGUA Y TAMBIÉN EL DEL VINO

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Estructura química del DDT.

De Lukáš MižochTrabajo propio, Dominio público, Enlace

Gilles-Eric Séralin  es profesor de Biología Molecular y de Toxicología en la Universidad de Caen, es coautor de un estudio que muestra cómo es posible caracterizar a los pesticidas según el sabor que le confiere al agua y al vino; trabajando conjuntamente con el chef Jérôme Douzelet, entre otros, de acuerdo con un artículo de investigación aparecido en diciembre de 2017. (http://www.sralini.fr/wp-content/uploads/2018/02/Seralini-GE-Douzelet-J-Food-Nutr J_2017 pdf) el cual trata de las características gustativas de los pesticidas a las dosis en que se hallan en el vino. Publicado en enero de 2018 en Actes Sud, titulado “Le Goût des pesticides dans le vin”.

 

En el estudio participaron 71 especialistas (enólogos, viticultores, bodegueros y cocineros-chefs), fueron realizados 195 tests, constatando que los pesticidas cambian el sabor tanto del agua como el del vino. Los especialistas hallaron el sabor a pesticidas mediante dilución en el agua, de los mismos y posteriormente en el análisis sensorial del vino.

En la cata a ciegas, prefirieron los vinos “bio”, procedentes de la misma variedad, de los mismos terruños y de la misma cosecha. La inversión fue considerable (1.000 euros por lote de botellas para investigar un total de 250 pesticidas, el 78% de los expertos prefirieron los vinos “bio” en la cata a ciegas, el 85% identificaron por lo menos un pesticida en el agua y el 58% lo identificó con cada cata. El 57% reconocieron la presencia de pesticidas en el vino.

Conclusiones

Los vinos biológicos no contienen pesticidas en comparación con los vinos no biológicos. Una centena de los mismos presentó resíduos de pesticidas en un sólo vino biológico. En los vinos no biológicos se hallaron entre 3.000 y 11.000 veces la dosis de pesticidas autorizada en el agua del grifo. La diferencia entre ambos tipos de vino es considerable. Existen pesticidas 1.000 veces más tóxicos que el glifosato tales como el arsénico y derivados del petróleo, que provocan patologías crónicas hepato-renales y tumores mamarios.

Sorprendentes hallazgos para los especialistas

Algunos bodegueros habían saboreado la presencia de los mismos sin achacar a los pesticidas el origen del sabor, antes bien lo atribuían a los taninos o a las levaduras (por ejemplo el sabor a fresa congelada). Puede diferenciarse entre el sabor a sulfitos, levaduras y pesticidas. Jérôme Douzelet, el auténtico especialista, habla de sabores a llanta quemada y a madera.. Evocando sabores secos y duraderos, largos en boca.

¿Puede por tanto asegurarse que los pesticidas condicionan la calidad de la degustación?

Efectivamente sí, los pesticidas encubren y distorsionan los aromas de la uva tal y como la literatura científica lo demuestra. Los pesticidas destruyen a los hongos y levaduras, otorgando al vino un sabor caricaturesco. Las levaduras aromáticas que preservan el mismo sabor del vino y de otras frutas es esencial que no se hallen afectadas por los pesticidas. Los vinos “nature” (sin adición de levaduras) presentan sabores más variables. Los aromas del vino y de otras frutas y plantas estimulan el fenómeno de detoxificación estimulando también la eliminación de productos de desecho a nivel hepático. Pese a requerir más estudios al respecto, el sabor juega un papel muy importante en el primer nivel de detoxificación.

La universidad debe tomar parte en el debate público, más aún cuando se trata de la Salud Pública y pese a las controversias creadas por los “lobbys”, que pudieran incurrir en el error de hacer creer que los pesticidas juegan un papel indispensable en la producción agrícola, al igual que debiera evitarse la utilización de derivados del petróleo, cuestiones absolutamente insanas.

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