LAS MUJERES Y EL VINO

El vino a demostrado ser a través de la historia un tanto conservador. Las mujeres estuvieron durante un largo período de tiempo alejadas de la viña y del vino, si bien cada vez menos en la actualidad.Diversos estudios muestran su cada vez mayor presencia en el mundo del vino.

La terciarización de la economía del vino (marketing, diseño, comunicación, enoturismo) ha facilitado cierta feminización del sector.

Cada vez las mujeres están más presentes en la viña y en la bodega mostrando sus talentos para elaborar buenos y excelentes vinos.

Cabe recordar que, en 1988, en Francia, sólo el 13,5% eran viticultoras y vinateras, hoy en día el 27% de las directoras de explotaciones vitivinícolas son mujeres.

La formación en enología, viticultura y sumillerismo la llevan a cabo de forma discente y en buena parte docente las mujeres, alcanzando un 50% del alumnado y, también del profesorado.

El consumo del vino también se ha modernizado, no obstante los hombres siguen consumiendo más, así de cada 100 hombres, 69 afirman beber vino diariamente y las mujeres suponen 37. De ellas, el 37% lo beben ocasionalmente, mientras que sólo el 27% de los hombres lo consumen de vez en cuando.

Por tanto, las mujeres consumen vino de forma diferente y con distinta frecuencia que los hombres.

Además la modernización del consumo del vino rompe con los arquetipos clásicos en cuanto a la preferencia de los tipos de vino según el sexo del que se trate; así por ejemplo, la idea generalizada de que la mujer prefiere el vino blanco, respecto al tinto y al rosado, no se confirma estadísticamente, ya que las mujeres prefieren el tinto al igual que los hombres, por lo que conviene olvidar los clichés respecto a los gustos según el tipo de vino del que se trate.

El funcionamiento del cerebro humano se asienta en cuatro principales bloques: la neocorteza, encargada de la actividad motora, la planificación o la atención; los ganglios basales, responsables del control del movimiento; la formación reticular, encargada de funciones vitales como el sueño, la vigilia o el control cardiovascular; y el sistema límbico, antiguamente llamado rinencéfalo, centro de gestión emocional y del sistema olfativo. Parece ser que no existen diferencias ostensibles por causa de lo que hoy se prodiga en llamar equivocadamente cuestión de género.

Paulinho da viola.: Radio 3: Me ayudó a escribir este artículo.

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