
Seguridad y Consumo: ¿ Por qué las mujeres están dejando de pedir vino por las noches ?
Un reciente informe del instituto de investigación Areni Global, titulado “Los nuevos consumidores de vinos finos”, ha puesto sobre la mesa una realidad preocupante en el sector: el miedo de las mujeres a ser drogadas mediante la técnica del “spiking” (administración de sustancias en bebidas sin consentimiento).
Esta barrera de seguridad está modificando los hábitos de consumo en ciudades globales, desplazando al vino de las cartas nocturnas en favor de opciones percibidas como “más seguras”.
El Fenómeno del “Spiking”: ¿Por qué afecta al sector del vino?
El estudio, realizado en seis ciudades internacionales y entrevistando a clubes de vino de instituciones como la London School of Economics y la École Polytechnique, revela que el riesgo de sumisión química es una preocupación prioritaria para las consumidoras jóvenes.
- El riesgo de las copas abiertas: A diferencia de las latas o botellines, el vino se sirve en copas abiertas que suelen permanecer sobre la mesa o la barra durante toda la velada, lo que las hace vulnerables a la manipulación.
- Cambio de hábitos: Por miedo al “spiking”, muchas mujeres de entre 18 y 25 años están sustituyendo la copa de vino por “chupitos” (ingeridos al momento frente al camarero) o bebidas enlatadas que permiten un mayor control del origen.
- Refugio en clubes privados: Se ha detectado un auge en la creación de clubes de vino universitarios y femeninos (como Oeno’filles 33 en Gironda) donde las mujeres pueden disfrutar de la enología en un entorno seguro y controlado.
La Brecha de Género en el Ocio Nocturno
Pauline Vicard, directora de Areni Global, señala que este problema no es solo una cuestión de seguridad individual, sino de sostenibilidad para el sector vinícola.
“Las mujeres siempre han sentido la presión de controlar su cuerpo y su nivel de conciencia para evitar juicios o riesgos físicos, una carga que no recae por igual sobre los hombres”, afirma Vicard.
Datos Clave del Estudio:
| Desafío para la consumidora | Impacto en el sector |
| Miedo al “spiking” | Abandono del consumo de vino en locales nocturnos. |
| Menor poder adquisitivo | Dificultad de acceso a entornos premium más seguros. |
| Juicio social | Presión por mantener la sobriedad absoluta en público. |
Soluciones: Hacia un Entorno Vinícola Inclusivo y Seguro
Para que el mundo del vino recupere la confianza de las mujeres, el sector debe adoptar medidas que garanticen su integridad física:
- Protección de recipientes: Aunque existen dispositivos como gomas de pelo con tapas para vasos, muchas usuarias defienden que la solución debe venir del local y no de la víctima.
- Infraestructura de moderación: Instalación sistemática de escupideros en salones de cata y oferta gratuita de agua para fomentar un consumo consciente.
- Formación del personal: Protocolos claros en bares y discotecas para detectar y prevenir situaciones de manipulación de bebidas.
Conclusión
El vino se ha convertido en la bebida favorita de los jóvenes, pero su crecimiento se ve frenado por la inseguridad. La sostenibilidad del sector depende de su capacidad para crear espacios donde la única preocupación sea disfrutar del terruño y la calidad de la añada.
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