LA OTRA FORMA DE DEGUSTAR EL VINO

            

En algunos casos bajo inmersión, en otros con los ojos tapados o incluso bajo hipnosis, las nuevas formas de degustar el vino se salen de los caminos trillados buscando otros modos de descubrir los vinos y que hoy os traemos.

¿Acaso las degustaciones clásicas están superadas? La cata clásica está plena de automatismos y a pesar de ello no se valora correctamente el vino, según comenta Gabriel Lepousez, doctor en Neurociencias del Instituto Pasteur, que colabora con la Maison Mumm en una experiencia con el gran público que tuvo lugar el pasado diciembre.

En una habitación insonorizada, se testó un champán con dos copas idénticas, en la una se tomó la copa en la mano y con música en staccato* para apreciar el frescor y, la segunda tras haber tocado una bolsa de terciopelo rojo escuchando una melodía lenta para apreciar la redondez del vino. Aromas y frescura para la primera y la sensación envolvente, respectivamente, con la segunda copa, en un fondo del color de las imágenes proyectadas sobre las paredes evolucionando desde la sensación de frío al calor.

El placer es la clave

La idea que subyace en todo ello es la de solicitar al catador que ponga sus cinco sentidos: la vista, el gusto, el tacto, el olfato y el oído. ¿El por qué? reside en el cerebro, los correspondientes fenómenos sensoriales y las sinestesias.

Han existido grandes artistas que tenían estas facultades, que entendían los sonidos, y veían los colores, como era el caso de Arthur Rimbaud.

Todos nosotros poseemos estas facultades sólo tenemos que ponerlas en práctica. Así, cuando comprendemos/entendemos y conocemos un vino, ganamos en confianza y en placer, que es al fin y al cabo, la clave de la experiencia.

Uno de los pioneros en las degustaciones musicales, fue la Maison Krug del champán, que propone para este nuevo año una experiencia virtual con un estuche que contiene una botella y algunos aperitivos que resaltan las diferentes facetas del vino y un código QR para poder acceder a una composición musical con una venda/ máscara negra que tape los ojos y así poder escuchar de forma más atenta y concentrada.

El yoga

Las degustaciones tendrán lugar en París y en las regiones vinícolas de Francia, sin catadores profesionales, sin cuadernos de cata ni anotaciones intimidatorias, sólo amantes y aficionados del vino que rehuyen el esnobismo y los excesivos tecnicismos del mundo del vino.

La idea del especialista en hipnosis Adrien Moulard y de la enóloga Julliette Combet, autores del método de degustación bajo hipnosis es la de estimular las emociones y la de democratizar, sin vulgarizar, la práctica de las catas.

Bloqueando los pensamientos erráticos, la hipnosis permite centrarse en el vino mediante la vista, el olfato, el gusto y el oído, para sumergirse en la melodía, en el baile de burbujas (cuando se trate de champán), percibiendo olfativamente un croissant con mantequilla bebiendo un chardonnay, tener una visión erótica con un Saint Amour, la sensación de un baño cuando se toma champán o un cava, navegar en una embarcación, una balada en medio de las viñas y al final de la sesión cada uno de l@s participantes cuentan lo que han sentido. Quizá venga a ser una forma de meditación según cuenta la profesora de yoga Flora Vidal: “es la misma sensación que cuando se practica yoga, de paz y de pensamientos que fluyen”.

La hipnosis puede ser interesante para orientar los sentidos hacia una dimensión diferente, que en función de la sensibilidad de cada persona pudiera provocar una deformación importante de la realidad, por lo que no se trataría de un mero ejercicio.

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