LAS MUJERES Y EL VINO

mujer con copa de vino

El equipo de decataencata.com es esencialmente masculino y hoy dedica el presente artículo a las mujeres en reconocimiento del carácter eminentemente femenino del sector del vino, cada vez más abierto a las mujeres, rompiendo viejos prejuicios…

Os vamos a contar brevemente el lugar histórico que ocupan las mujeres en el mundo del vino desde la Antigüedad hasta hoy en día.

Desigualdades ancestrales

Los primeros trazos del lugar ocupado por las mujeres respecto del vino datan del antiguo Egipto. Algunos frescos atestiguan el hecho de que las mujeres consumían vino y, que además se hallaban implicadas en el proceso de vinificación.

Más tarde, bajo el Imperio Romano, el consumo de alcohol estaba prohibido y penalizado con la pena capital. Se achacaban propiedades abortivas al vino que ponían en peligro la descendencia familiar.

La mujer estaba totalmente apartada del mundo del vino tanto a nivel de producción como en el de su consumo. Con la expansión de la actividad agrícola durante la Edad Media, las mujeres retoman el camino hacia las viñas. Pero siempre tenían prohibido el acceso a la bodega y a la vinificación. Tendrán que esperar varios siglos para ilustrar un sector tradicionalmente masculino.

La llegada de figuras emblemáticas

Al hilo de los siglos las mujeres se hicieron un hueco en el mundo del vino a pesar de la hostilidad atávica mayoritariamente masculina.

En Francia destacó François-Joséphine de Lur-Saluces que tomó las riendas del prestigioso Château d’Yquem en Sauternes, tras el fallecimiento de su marido en 1788. Su esforzada labor y su tenacidad le permitieron conservar la herencia familiar durante la Revolución Francesa y desarrollar e impulsar el renombre del Château, mundialmente reconocido. En el siglo XIX, otros personajes femeninos brillaron en la Champaña. El ejemplo más ilustre es el de la Veuve Cliquot, que a la muerte de su marido, emerge como la primera mujer que dirige una Maison de Champagne, como una de las pioneras negociantes de la época moderna. Cuando murió en 1866, la Maison Cliquot comercializaba 750.000 botellas a través de todo el mundo. A ella se debe el invento del sistema de evacuación del depósito de levaduras presente en las botellas.

Se trata de dos figuras mayores de la historia del vino que abrieron el camino a centenares de vinateras, enólogas y sumilleres hasta entonces vedado.

Las mujeres en el corazón del oficio vinatero

Hasta la mitad del siglo XX, el trabajo de las mujeres en la viña no era valorado y usualmente no declarado. Sólo participaban en las tareas más ingratas y en las administrativas sin tener voz en la elaboración de los vinos.

El acceso a los estudios universitarios sobre el vino lo tenían prohibido hasta el año 1950, momento en que pudieron empezar a realizar cursos de sumillería desde que se abrió la primera universidad que ampara estos estudios, allá por el año 1880.

La presencia de mujeres hoy en día ha democratizado el medio vinícola cada vez más tanto en el medio familiar como de forma emprendedora autónoma creando su propia explotación. Pero también hay que decir que todavía hoy, el 75% de los enólogos son hombres.

¿Existe el vino femenino?

Generalmente se habla del tinto masculino. ¿Una realidad teórica o simplemente un prejuicio? Si un vino tinto tiene cuerpo y taninos, se corresponde con un vino masculino, por contra, un vino femenino debiera ser ligero, fino y elegante. Esta construcción sexuada del vino sitúa a los tintos de La Rioja o de la Ribera del Duero en la categoría de vinos masculinos ya que otros tintos como los del Somontano, murcianos e incluso canarios, más ligeros los situaría como femeninos. Sin duda, se trata de una construcción social que pudiera hacer que la mujer prefiere los vinos ligeros, si no se habitúa a degustar vinos más potentes y tánicos. Esta consideración va más allá del simple sexo, dado que un hombre puede preferir y demandar vinos tintos de Cariñena o de La Manchuela si se ha habituado a tomarlos, elecciones que a veces nada tienen que ver con la potencia de los caldos. Viejos prejuicios que también hay que romper.

En Francia ocurre también con los vinos del Languedoc o del Ródano, tradicionalmente considerados potentes respecto a los de la Borgoña o alsacianos, más ligeros.

En Portugal entre los alentejanos los de La Bairrada y Dâo y los de Setúbal y los del Alto Douro.

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