JORDANIA, EL RETORNO GANADOR

Bienvenidos a Jordania. Hermoso territorio, salvaje a la par que desértico, donde tras algunos decenios, dos viñedos hacen renacer de sus cenizas, cual ave fénix, una industria vinícola desaparecida tras 2.000 años.

¿Estamos ante el retorno de una de las cunas del vino en la escena mundial?

Mafraq, una viticultura procedente del norte

Jordania es todavía una desconocida  a pesar de su viticultura moderna, ya presente desde hace unos 30 años, al parecer con vinos prometedores.

Existe un viñedo llamado Saint-George (Zumot Company), situado en la región de Mafraq, a 45 minutos al norte de Amman, a lo largo de la frontera con Siria. Allí, la familia Zumot identificó unas parcelas de terreno apropiadas para el cultivo del viñedo, con el objeto de plantar 220 hectáreas en 1996. Se trata de terruños limosos-arenosos compuestos por rocas antiguas desechas, a unos 620 metros de altitud, con un sol que cae a plomo. Con un decorado de la plantación, a pesar del calor reinante, en el que la viña parece complacerse y crecer con una energía fuera de lo común.

Omar Zumot, que estudió la práctica de la vinificación en Francia, gestiona la bodega con concepto empresarial y es un auténtico creyente en el alto potencial del vino jordano. “El vino se remonta a 2000 años antes de Cristo. Hallándose perdido durante siglos”.

La visita a su bodega (con degustación incluida) Saint-George, en Sahab, a 30 kilómetros al norte de Amman es memorable. Iva Boyuklieva, enólogo de origen búlgaro, pedagogo entusiasta que dirige técnicamente la bodega con mano maestra desde hace 11 años, manifiesta que trabajar para Saint George representa una oportunidad única para poder vinificar una treintena de variedades uvales, recordando que no es siempre fácil para una mujer hacerse un hueco en el mundo del vino. Con ella el aprendizaje permanente, con pasión comunicativa por el vino que se acrecienta catando más de cuarenta vinos. Variedades como la merlot, el petit verdot, el tempranillo y la cabernet sauvignon pueden producir vinos  con un gran frescor en Jordania.

Cuando la nieve de las montañas se reúne con el desierto de basalto

JR WINES alias Jordan River Wines

Fue la primera bodega establecida en Jordania en 1953 por la familia Haddad (propietaria del grupo Eagle Distilleries), con voluntad de reintroducir el gusto y la cultura de la industria del vino en Jordania. “El vino se elabora en Jordania desde tiempos bíblicos. Nosotros tenemos firmeza de corazón para reanudar esta tradición, durante mucho tiempo, en los terruños propicios para la viticultura, explica Nasri Haddad, el director técnico y enólogo del grupo.

En el año 2004, JR Wines plantó 120 hectáreas de viñas y también sobre la planicie de Mafraq, a 840 metros de altitud.

En la antigüedad, un volcán (hoy en extinción), inundó el campo de lava basáltica que rodeaba a las montañas, haciendo de esta región una de las más fértiles de Jordania. A ello se añade el hecho de que las nieves de las montañas en invierno, permiten irrigar tal y como lo precisa la viña, clave por cierto, en toda viticultura renovada (Nasr Haddad).Un pequeño milagro de la naturaleza, en pleno desierto.

El viñedo cuenta con 45 variedades cultivadas, procedentes de francia en su mayor parte, pero también de Italia y de España. Una labor de investigación no menos importante respalda el futuro de la industria vinícola jordana, donde cada parcela delimitada se analiza en profundidad, con el fin de que las variedades se adapten lo mejor posible a estos “terroirs”. Los resultados son ya prometedores. La innovación forma parte central de JR Wines, de este modo envía una parte de sus vinos a España (merlot, chardonnay y cabernet sauvignon), con el objeto de que envejezcan en sus cubas a temperatura controlada  llenas de agua de mar.

Para concluir con que maridamos

El Mansaf, es un plato nacional rico en millares de sabores, compuesto de cordero cocido en una salsa a base de yogur fermentado y servido con arroz y almendras. Se come de pie, utilizando la mano derecha y haciendo pequeñas bolas entre los dedos, acompañándolo con unos vasos de arak.

 

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