FOTOGRAFÍA LÍQUIDA

La labor de recuperación de aquellos vinos agazapados en botas y barricas que reposan en las bodegas de viticultores y bodegueros, sumidos en el sueño de los justos, bien por qué no se estilan o por qué no tienen la habilidad ni el impulso suficiente para venderlos, vinos tradicionales, históricos, desconocidos en su nivel y valor vínico es a lo que se dedican 4 apasionados del vino.

El cuarteto dedicado a establecer contactos, escuchar y a veces simplemente oír soplos, olfatear intuitivamente, logra toparse con maravillas amagadas de la enología.

El gozo del hallazgo, su adquisición, la realización del “coupage”, el embotellado y la distribución corre a cuenta de Hedmoglovinum, los tetra descubridores de estos vinos olvidados. Los Rara Vini, vinos elaborados con vinificaciones distintas, es el otro área de actividad de este grupo.

El trabajo de campo, es un “mix” de investigación natural orientado por contactos, conocimiento personal, intuición, oreja y de suerte/casualidad que les hace pensar en la existencia de otros vinos posibles.

Su último hallazgo, un rancio seco y aromático de Vilalba dels Arcs (UR28 Ranci de Rabassaires), que reposaba en unas botas de 1928, sometido a un coupage distinto.

La Unió de Rabassaires fue en su tiempo (1920) una agrupación sindical de viticultores no propietarios, entre cuyos fundadores estaba Lluís Companys. En 1928 tuvo lugar la diseminación en Cataluña de este sindicato.

Del vino de estas botas con más de 50 años de antigüedad y de otras, de 15 años, tras seleccionarlas, se realizó el coupage y se procedió a su embotellado, el artista, Oscar Navas, ha logrado un caldo con perfil seco, aromático, puro equilibrio entre el frescor y la concentración pagando con una volátil alta.

La auténtica dificultad está en lograr comprarlo, hay que vencer reticencias (es un valor generacional con mucha carga emotiva) que forma parte indisoluble del patrimonio familiar.

El pago por adelantado, en justiprecio, no rayano en la especulación, dado que el beneficio se reinvierte en la siguiente adquisición, abre las fronteras las más de las veces.

Hecho semejante tuvo lugar con una manzanilla, un oloroso de un mayeto (viticultor tradicional del Marco de Jerez), del Pago de Mahina (Sanlúcar de Barrameda), muy especial, por su mayor concentración de diatomeas (algas que forman parte de la albariza jerezana (suelo blanco, típico del plantío del vino de Jerez).

Al final, se obtuvieron 48 botellas de la manzanilla Infusión de Mahina y 89 del oloroso Paso de Crujía. Sólo son 4 las bodegas en Sanlúcar que elaboran oloroso.

Aparte de la calidad de los vinos, la búsqueda sensorial y emocional, con sentimiento, es lo que realmente es el leit motiv.

Además del valor pedagógico, el valor de transmitir el mensaje de continuidad es para este grupo la clave motivacional. Por todo ello, la distribución la hacen a restauradores con la suficiente sensibilidad y capacidad de captación del mensaje, para así poder explicarlo y, transmitirlo. Los hermanos Torres, Lasarte, el Celler de Can Roca dentro de los grandes, pero también los sencillos asadores como el Maitea vasco de Barcelona, que mima especialmente su carta de vinos ha adquirido dos de las botellas de Jerez.

También están empezando a elaborar vinos propios (un naturalmente dulce de Batea, en la Terra Alta, el primero de sus Rara Vinis) elaborado integralmente por Hemoglovinum y que dará a luz en unos dos años.

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