COCINAR MÁS Y ALIMENTARSE MEJOR

En un estudio de la Western University (Ontario-Canada) se advierte que los cerebros de los adolescentes, debido a su inmadurez, son más sensibles a las propiedades gratificantes de la comida rica en calorías, alto contenido en azúcares y sal. La escasa capacidad de autorregulación propia de la edad y el elevado grado de refuerzo recompensante que produce la comida con grasa, dulce y con sal, dado el mayor número de receptores de la dopamina dificulta que el adolescente pueda resistirse a este tipo de productos muy poco saludables.

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