Estilo de Vida

ESTE AÑO CAEN ANTES LAS HOJAS DE LOS ÁRBOLES

Imagen de No-longer-here en Pixabay

¿Por qué las hojas de los árboles caen tan temprano este año? Generalmente, las hojas caen alrededor del mes de octubre, siendo a menudo los insectos los responsables de la caída prematura de las hojas al final del verano, es la sequía y las altas temperaturas las que han llevado a su caída prematura actual.
Cuando todavía queda verano para disfrutar, las aceras ya crujen a nuestros pies, sembradas de hojas desprendidas, como si de un falso otoño se tratara, tras la ola de calor que hemos aquejado y que ha obligado a redoblar esfuerzos por parte de los servicios municipales de limpieza para limpiar las calles mucho antes de lo habitual. Triste visión compartida en numerosos lugares, zonas rurales y bosques. ¿Cuál es la explicación? ¿Debería preocuparnos?

Habitualmente, las hojas caen en torno al mes de octubre, bajo la influencia de la disminución de la luz y la bajada de temperaturas. A lo largo de su vida, las hojas responsables de la fotosíntesis convierten el dióxido de carbono, la luz y el agua en energía nutritiva para el árbol. Para llevarlo a cabo, requieren clorofila, un pigmento que absorbe la radiación roja y azul y refleja las longitudes de onda verdes (de ahí su color).

En otoño, la fotosíntesis se torna demasiado costosa y se ralentiza. Después, los árboles movilizan la clorofila contenida en las hojas, revelando otros pigmentos como son los carotenoides (naranja) y xantofilas (amarillo), que inducen el cambio de color de las hojas. Finalmente, se forma un “tapón” a nivel del peciolo de la hoja, que evita la circulación de la savia, terminando cayéndose.

Temporada de crecimiento cada vez más larga

Con el cambio climático, la temporada de crecimiento, desde el período en que crecen las hojas hasta la que comienzan a caer, se está prolongando. Al menos dos semanas en primavera, y otras tantas o incluso más en otoño. Por lo tanto, las hojas han caído este año dos o incluso tres meses antes en comparación con lo que debería haber sucedido.
Los ataques de insectos son a veces la causa de la caída prematura de las hojas. Cada año, los árboles de hoja caduca como el castaño o el roble son atacados por insectos, lo que hace que sus hojas se vuelvan amarillas y después se caigan, aunque en el actual año 2025, el factor insecto no ha lugar, no es el contexto, en este verano, es la conjunción de la sequía y del calor lo que ha provocado la caída prematura de la hoja.

El estrés hídrico

Al igual que en el verano del 2022, las hojas se están cayendo este año esencialmente por dos razones que se unen: la falta de lluvias (los árboles carecen de agua) y las altas temperaturas (la ola de calor de la primera quincena de agosto). Al igual que los humanos, los árboles transpiran, pero lo hacen en gran medida a través de sus hojas, gracias a pequeños orificios llamados estomas. Esto permite que los árboles regulen su temperatura y proporcionen un clima agradable para las especies circundantes. Cuando llueve lo suficiente, el árbol bombea la cantidad de agua que ha transpirado al suelo, sin embargo, este verano, los árboles han sudado mucho y la falta de agua en el suelo no les ha permitido reabsorber lo suficiente: esto es lo que llamamos “estrés hídrico”.
Surge un grave riesgo, ya que los árboles están expuestos a una “embolia de verano”, aspiran burbujas de aire. Es como beber con una pajita: si no queda nada en el fondo del vaso, aspiras aire. En los árboles, esto puede causar embolias y la muerte del vaso que riega una rama. Para evitarlo, el árbol se protege y cierra sus estomas para dejar de respirar y sudar, para conservar los pocos recursos hídricos que le quedan. Las hojas terminan marchitándose y cayendo, es un mecanismo extremo de protección para el árbol.

La quemadura

Este mecanismo de protección no está exento de riesgos: las pérdidas de hojas ponen en peligro el almacenamiento de reservas en forma de azúcares, que se utilizan en particular como anticongelante por las células en invierno, por lo tanto, el riesgo es que los árboles mueran congelados este invierno. De forma general, el estrés hídrico y el estrés por calor debilitan al árbol. Se vuelven más sensibles a las tormentas de otoño o de verano (rompen más), pero también son más susceptibles a enfermedades o a insectos. Los árboles pueden, además, quemarse con el sol, algo muy problemático dado que se pueden causar ampollas en la corteza, continuando despegándose la corteza y el árbol queda desprotegido. Una quemadura solar en el tronco realmente puede dañar el árbol o incluso hacer que muera. Las hojas, por otro lado, se secan y vuelven marrones.

En el caso de los árboles de hoja caduca, se necesitan varios años de sequía y olas de calor antes de que disminuyan y finalmente mueran, por efecto acumulativo. De hecho, es la recurrencia de estos fenómenos lo que amenaza a los árboles: pueden soportar una o dos olas de calor, pero aún no tenemos la retrospectiva para saber cuanto pueden soportar. Sin embargo, es cierto que estamos asistiendo a un declive del bosque español, francés, etc.

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