ESPAÑA CAÑÍ

cañí

  1. adj. gitano (‖ de un pueblo originario de la India). U. t. c. s. cañí | Definición | Diccionario de la lengua española | RAE – ASALE

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España cañí (España gitana) es un pasodoble compuesto por Pascual Marquina Narro (1873-1948) en 1923. Marquina se lo dedicó a su querido amigo y patronista de Almansa (Albacete) José López de la Osa.

 Este artículo nace del recuerdo, cuando a mi padre le dio por encargarse unos zapatos con tacón cañí, allá por los sesenta-setenta del pasado siglo. Quizás se inspiró en alguna copla que otra de la época y, algo, por cierto, que a mi madre le pareció bastante surrealista (por llamarle de algún modo), puesto que no acababa de ver el maridaje del uniforme verde con unas botas con tacón gitano. La verdad sea dicha, mi madre tuvo siempre un excelente gusto y a mi padre le podía el embeleso hispano, ¡qué le vamos a hacer! A lo mejor se inspiró en una de las actuaciones del Príncipe Gitano*, que por aquellos tiempos me llevaron a ver mis padres al Teatro Principal de Valls, en Tarragona.

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Y, como es natural, llegados aquí, también hay que hablar de la copla*

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La copla (del latín copŭla ‘unión, enlace​) es una composición poética de cuatro versos de arte menor, generalmente con rima asonante en los versos pares (esquema: -a-a).

El término se utiliza para designar un tipo de estrofa y el tipo verso de tradición popular compuesta por tres o cuatro versos de arte menor, generalmente octosílabos,​ dispuestos en forma de romance o tirana (8- 8a 8- 8a), de seguidilla (7- 5a 7- 5a) o de redondilla (8a 8b 8b 8a), con rima asonante o consonante.

Aunque esta forma es característica de la tradición popular anónima, ha sido cultivada también por escritores como Rafael Alberti o Federico García Lorca. La influencia entre la corriente anónima de la copla y sus cultivadores en la literatura ha sido mutua: los poetas se han inspirado en el modelo popular para construir coplas que, a su vez, a menudo han sido recogidas por la tradición e incorporadas a su caudal, con olvido de su autor. Como escribe Manuel Machado. El lenguaje de las coplas es coloquial y directo, aunque se recurre a menudo al doble sentido para conseguir efectos cómicos, sobre todo rítmicos. Algo esencial es que tiene conexión con la música.

Recordemos:    

Hasta que el pueblo las canta,

las coplas, coplas no son,

y cuando las canta el pueblo

ya nadie sabe el autor.

Tal es la gloria, Guillén,

de los que escriben cantares:

oír decir a la gente

que no los ha escrito nadie.

Procura tú que tus coplas

vayan al pueblo a parar,

aunque dejen de ser tuyas

para ser de los demás.

Que, al fundir el corazón

en el alma popular,

lo que se pierde de nombre

se gana de eternidad.

Y, todo esto viene al dedo para presentaros el alegato sanitario contra la dañina estupidez humana, amén

La fotografía

¿Hacia dónde vamos? Claroscuros. PHILIPPE LÓPEZ / AFP

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