ESCOGIENDO VINOS PARA NAVIDAD

Para evitar cometer errores a la hora de escoger el vino y pasar una buena navidad, te ofrecemos 5 consejos, 5 errores a evitar y una reflexión.

5 consejos para escoger vino esta navidad

1 Prioriza los grandes formatos (magnum), la mejor guarda para el vino.

En lugar de descorchar 3 o 4 botellas de cava o de champagne, piensa en el formato magnum puesto que permite una mejor conservación del vino.

2 Cuida especialmente el orden de servicio de los vinos

Desde el más jóven hasta el más viejo. Se recomienda servir los blancos antes que los tintos, el más ligero antes que el más tánico. La idea es la de ir creciendo en términos de sabor y de “emoción/placer” en nochebuena y en la comida de navidad.

3 Servir directamente desde la botella los vinos jóvenes, decantar los viejos (grandes reservas) y los millésimes.

Decantar consiste en separar el vino de los depósitos presentes en el fondo de la botella, producto de la descomposición de los taninos. La decantación se reserva esencialmente para los grandes vinos, caracterizados por una potente estructura tánica que los hace opulentos. No es necesario en los vinos viejos, muy frágiles, que podrían afectarse por la oxigenación intensa y extemporánea. Se practica sobre todo el llamado “carafage”  (decantado) preferentemente  con los vinos tintos jóvenes. Los vinos blancos y rosados ganan menos con ello. Las crianzas con taninos firmes, acidez importante y alcohol muy perceptible nos indica falta de madurez: el decantado en estos casos lo hará más amable. Para ello deberán abrirse los vinos antes de saborearlos, en cuanto al decantador los hay de dos tipos: un decantador con fondo amplio que permite una oxigenación del vino considerable,se reserva para los vinos jóvenes, potentes y todavía cerrados que no han desarrollado todavía su bouquet. Un decantador más estrecho, de forma vertical en el que el intercambio con el aire es menor, se reserva para los vinos en su estado óptimo, los vinos viejos o los blancos frescos y afrutados.

4 Vinos dulces naturales y chocolate, el maridaje perfecto

¿Con qué acompañar al chocolate?, con un Oporto, un Banyuls, un Maury, un Rivesaltes o un vino tostado o un Jerez dulce. Cuando se trate de tartas de chocolate o de una mousse a la que se le añade café, avellanas o higos, el chocolate marida magníficamente con los vinos rancios, por sus toques de frutos secos que combinan muy bien con los tostados de estos vinos dulces.

5 La asociación de quesos y vinos blancos

Olvídate de los grandes Riojas y de los Ribera del Duero tintos, el 90 % de los maridajes del queso tienen lugar con vinos blancos.El ¿porqué? simplemente por que los taninos del vino tinto no le convienen a la lactosa del queso. (La excepción que confirma la regla: en Francia, el Saint-nectaire). El cabernet sauvignon con quesos de cabra, el chardonnay con pasta prensada y cocida y sobre todo los licorosos con las pastas con perejil.

5 errores a evitar esta navidad

1 Champagne, cava y chocolate: enemigos fraternos

De manera general es mejor evitar el cava o el champagne con los postres y en caso de decidir tomarlo optar por un dulce o un semiseco, con un 30-45 g/l de azúcar. Con un postre con chocolate mejor elegir un vino dulce natural. Los espumosos, en general, es mejor tomarlos al principio de la comida.

2 Servir los vinos licorosos con el postre

Como regla a seguir “no añadir más azúcar al azúcar”, salvo los licorosos con el postre, excepto con la fruta cítrica o con un postre poco dulce como es el caso del sabayón* con frutas. Del mismo modo, asociar lo graso al azúcar, por ejemplo un foie con un vino dulce tipo sauternes mitiga el sabor.

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3 Empezar la comida con un Oporto o con un Pastís

Hay que evitar alterar el paladar con un vino o con un licor muy aromático. Hay que ir por etapas e ir subiendo la potencia a medida que va avanzando la comida, que suele ser copiosa en navidad. Lo sagaz es empezar con un cava o un champagne o bien con un vino blanco ligero o con aguja con poco azúcar.

4 Sacar los vinos al principio

Los vinos no deben exponerse a focos de calor, dejarlos en la cocina o en el salón puesto que las habitaciones suelen estar a una temperatura ambiente de unos 20 ºC poco conveniente para los vinos. Lo mejor es dejarlos en una vinoteca (armario refrigerador) o en la bodega fresca y a falta de ambas, en el balcón o en el frigorífico un poco antes de servirlos. Eso sí, respetando la temperatura de servicio: espumosos en torno a los 10 ºC, los blancos entre 10 y 14 ºC según su edad, y los tintos entre 15 y 18 ºC según su contenido en taninos o según añada.

5 Querer impresionar con un vino muy original

Qué no siempre será del gusto de todos, sé prudente en materia de originalidad por qué en general los comensales e invitados en navidad suelen tener un gusto más bien clásico. Es mejor ir a lo seguro apostando por los valores consolidados. Y en caso de que la tentación te venza opta por vinos “amables” que contenten a todo el mundo. Y lo mismo con la comida, apuesta por maridajes probados que seguramente les va a gustar a tod@s: Riojas, Riberas del Duero para carnes de ave rustidas (en Francia los Borgoñas y en Portugal los del Alentejo), las ostras con Albariño y en Francia con su muscadet.

Algunas reflexiones

Los encuentros familiares no son los escenarios más propicios para descorchar lo mejor de nuestro patrimonio botellero. O sea, los vinos que se distinguen por su personalidad, terruño y exquisitez en la elaboración.

Estas fiestas tienden a ser muy dinámicas, con muchas conversaciones, niños corriendo, comida, risas, molestias y más. “Todos estos elementos dejan exhaustos los sentidos para dialogar con el vino” y apreciarlo en todo su esplendor.

Optar por vinos “con músculo” con  impacto, potentes o concentrados como los Jumilla, Toro, Campo de Borja, Cariñena, Priorat o un Montsant para competir con la intensidad y pluralidad de sabores de los variados y copiosos manjares”, no es la mejor de las opciones pero sí la más extendida.

La recomendación más apropiada sería la de los vinos espumosos, principalmente: Cava, Prosecco o Champagne, las variantes más famosas. Reiteramos que es el vino “apagafuegos”, aunque no el ideal, pero sí el adecuado desde el aperitivo hasta el postre, sería el espumoso debido a su “baja temperatura de servicio, el carbónico, la acidez y la ligereza de su trago, pueden ir muy bien con cualquier menú debido a su función refrescante e incluso digestiva.

Si lo que se quiere es degustar la bebida de forma correcta, lo mejor es servir vinos finos  en otro momento. Se puede seleccionar un vino de gran calidad y prestigio que desde el punto de vista subjetivo nos hará sentir satisfechos, pero desde el punto de vista gustativo es posible que el vino se beba y pase sin pena ni gloria.

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