¿CÓMO ENCONTRAR NUESTRO LUGAR EN EL MUNDO?

la Tierra
La canica azul desde el Apolo 17

Mundo es el nombre común que se atribuye o significa cuanto concierne al ser humano, más específicamente la experiencia que lo circunda y en concreto aspectos más determinados que abarcan su vida y su civilización. Algo más abstractamente se considera mundo a la naturaleza o el universo físico, humano y social donde se sitúa el hombre y que constituye su entorno. Por otra parte, con el mundo se alude también al planeta tierra, entendiendo por tanto como otros mundos el resto de planetas o astros presentes en el universo.

El mundo constituye, en su forma conocida o mundo conocido, la materia, el espacio y los fenómenos que nos son accesibles por los sentidos, la experiencia o la razón. El sentido más corriente designa nuestro planeta , la Tierra, con sus habitantes y su entorno más o menos natural. En sentido lato o extenso designa el universo en su conjunto. Las representaciones históricas en general lo reflejan geográficamente con una clase de mapa, el llamado planisferio terrestre o mapamundi.  

En el contexto filosófico, y más precisamente ontológico*, es un concepto abstracto y posee el significado absoluto que le da la reducción fenomenológica: todo lo que no es parte del «yo», todo lo que no es el hombre. Y por otra parte, en modo más concreto, sería la realidad como experiencia, la realidad empírica y objetiva.

Enlaces relacionados : 

viñeta medieval

 Viñeta que muestra las cinco partes del mundo conocido en el siglo XII, separando la parte conocida de las antípodas desconocidas por el océano y la zona tórrida en el ecuador (manuscrito del siglo XII).

 Nos ha parecido sumamente interesante la entrevista de Rafa Ruíz en el Asombrario del Diario Público, a Antonio García Maldonado, profesor y consultor de Asuntos Públicos a propósito del ensayo recientemente publicado y por él presentado, en Madrid el día 6 de octubre en la librería Tipos Infames con el título de:  El Final de la Aventura, profundo y autorreflexivo ensayo sobre la incertidumbre y ansiedad de nuestro tiempo, sobre el desánimo social por una falta de sensación de pertenencia de hallar algo tan básico como nuestro lugar en el mundo.

Una entrevista con diez preguntas a partir de 10 extractos del libro ¿Por qué no encontramos nuestra aventura?

mapamundi

Mapamundi del mundo medieval conocido por el monje Beato de Liébana(hacia 780).

Primera pregunta

 Libro producto de las dudas del autor y de su propio malestar, escrito en la fase de confinamiento, en plena introspección personal y decaído anímicamente.

¿Cuál es su estado de ánimo? ¿Cuál era antes de la pandemia, durante y ahora? ¿Te notas cambiado?

“Encierro limitado con derecho a paseo, privilegio de pocos, pero la angustia, la distancia de los seres queridos, la mortalidad y el colapso económico me generaron un malestar intenso que lo identifiqué con algo más general, más de fondo, que me trascendía a mí, que podía hablar de algunos rasgos nocivos de una época. Ese es el origen de: “El final de la aventura.

 Segunda pregunta

 ¿El por qué del título?

“ Defino aventura como aquella empresa en la que uno vuelca su vocación personal, sus elecciones individuales, contribuyendo casi sin quererlo a la ampliación de horizontes colectivos”. Por eso doy tanta importancia en el libro a los discursos que construimos alrededor de los trabajos y las distintas ocupaciones, de nuestro papel en la sociedad más allá del grado de formación de cada uno. Lo que me planteo son los peligros no tanto de que no haya un futuro, una aventura, una historia, sino de que ésta, dado que los conocimientos son cada vez más profundos y, por lo tanto el acceso a él es más complejo y caro, haya pasado a vía estrecha, apta para menos gente, una vanguardia científico-técnica y económica que sigue viendo el mundo como ese lugar fascinante, frente a una inmensa mayoría que no encuentra su lugar y a la que se exige resignación”.

Tercera pregunta

 ¿Dónde residen hoy las aventuras potenciales capaces de integrar a la comunidad en proyectos colectivos? Y explicas que ahora, como colectivo, como Humanidad, estamos ante el reto de dos grandes aventuras: la exploración espacial y el reto de la emergencia climática. Podía definirse como una empresa capaz de aunar la vocación y el esfuerzo individual y el ensanchamiento de un horizonte colectivo. ¿Miras con optimismo nuestra manera de acercarnos como colectivo al gran reto que supone la crisis climática?

“Tiendo a ser optimista, aunque sólo sea como estrategia de supervivencia. Poco a poco la gente se va concienciando, pero no se puede reducir el actual nivel de emisiones cuando reducir las emisiones de gases de efecto invernadero implica comprar un coche limpio pero carísimo. Es importante construir discursos más inclusivos y refinados, lejos de ese tatcherismo camuflado en un discurso meritocrático que tanto daño produce en la economía y en la salud mental de tantos ciudadanos”.

Cuarta pregunta

 ¿Llegará el momento de mudarnos a otro planeta?

“Creo que sí, y que sobre todo lo verán nuestros hijos y nietos, y por eso se llama así: – La colonización espacial como la aventura de nuestros hijos – el último capítulo de la segunda parte”.

Quinta pregunta

Hacemos menos cosas juntos que todas las generaciones de humanos que nos precedieron. Las estructuras que garantizaban que nos cuidemos los unos a los otros – desde la familia al vecindario – se derrumbaron. La incertidumbre, la inseguridad, sentir que no alcanzamos a comprender tanta innovación tecnológica, y adaptarnos a ella, que nos supera y adelanta continuamente, todo ese magma que ha hecho crecer algo sobre lo que tú has reflexionado en más de un artículo, la ansiedad y la depresión.

“El hecho de que estemos mejor que nunca en cuanto a hechos medibles tales como son la esperanza de vida, la renta global, la disminución de la pobreza extrema y un largo etcétera, con el consabido cabreo general.

Las cifras de personas con trastornos ansioso-depresivos en sociedades ricas son de pasmo. Muchas de las personas están sin diagnosticar. Lo que se ve agravado por la falta de sensación de utilidad, de pertenencia, de algo tan esencial y básico como el lugar en el mundo, de aventura”.

Sexta pregunta

Esa incertidumbre provoca más efectos colaterales (página 115 del libro). De ahí que regresen los relatos nacionalistas en momentos de crisis. Una necesidad básica insatisfecha y bien explotada por demagogos produce monstruos.

“ Yo creo que los demagogos son hijos de una demanda interesante para ser observada. Lo que vemos es que la democracia funciona con los términos cambiados y muchos ciudadanos prefieren el desorden del demagogo o lo que perciben como injusticia del tecnócrata. Hay que ir más allá de la crítica política sin más y centrarnos en los incentivos y demandas mucho más profundas si no queremos correr el riesgo de olvidar lo realmente importante al dedicarnos en exclusiva al muñeco de paja de la política”.

Séptima pregunta

¿Tiene algo que ver que sepamos tanto como especie con que nos sintamos peor? ¿Por qué no parecemos valorar el progreso objetivo? ¿Te hubiera gustado vivir en otra época?

“No, pese a  la curiosidad que me generan muchos personajes. La nostalgia es demasiado destructiva como para idealizar. Dos son las razones: primero, porque ya no estaría aquí, y la idea de morir no me agrada, al menos por ahora. Y, sobre todo, por qué si creo en la idea de progreso en que, pese a altibajos y retrocesos, las cosas tienden a mejorar, la vida va a ser más grata y fructífera. Esa secuencia no se ha roto, antes al contrario, pero lo que sí ha cambiado es la percepción de nuestro lugar en ese progreso, esto es, en ese futuro. No creo que el problema sea que la gente no perciba ese progreso, esas aventuras, sino que no se sienten parte de él porque se la excluye económicamente, en primer lugar, y después con discursos muy nocivos. El final de la aventura trata de desenmascarar ese equívoco, porque aventuras hay, y el futuro tiene que seguir siendo tierra de promisión”.

Octava pregunta

¿Qué personaje histórico te hubiera gustado ser?

“El capitán Jack Aubrey y el naturista Maturín de la película Master and Commander, por la pasión por el conocimiento, la sed de aventuras que no reniega del puerto del que sale, ni de quienes quedan allí, – todo eso, su fragilidad, es lo que, en el fondo, la mueve -, el saber a golpe de observación que hoy no es posible, o el diálogo entre la fuerza bruta, las emociones y la razón. Película que resume una de las verdades de la historia del ser humano y del progreso: una aventura lleva a otra. Pero para no obviar la pregunta sobre el personaje que me gustaría ser, elegiría a Joseph Lister, el médico que revolucionó la medicina victoriana, que transformó la cirugía de carnicero en algo parecido a la maravilla que es hoy, y quien a su vez, pese a los dramas que veía a diario, mantuvo durante toda su vida una actitud esperanzada hacia las promesas del conocimiento y, por tanto, del futuro”.

Novena pregunta

La arrogancia del tecno optimista, el ser humano no puede vivir en un contínuo cambio, una continua adaptación, una permanente incertidumbre, puesto que necesitamos de ciertas zonas de confort.

“El filósofo Manuel Cruz que ha prologado el libro con generosidad ha expresado de forma magistral en sus últimos ensayos y artículos, que no se trata de renegar de una tecnología y una ciencia que nos mejoran la vida y que tienen el potencial de acabar con trabajos penosos y enfermedades dolorosas. En eso estamos todos, o casi todos de acuerdo. Distinto es depositar en esos avances en las herramientas la solución a las dudas y debilidades de fondo y hacer de eso discursos sobre el futuro en el que no quedará nada de lo que nos da miedo y nos genera angustia pero tampoco nada de lo que da sentido a la existencia. La imperfección, e incluso la propia conciencia de la finitud son indisociables de la fascinación que nos impulsa a la aventura. El discurso que ensalza el cambio y la incertidumbre como incentivador de la adaptación puede funcionar bien sobre el papel, como otros tantos, pero la realidad es tozuda y lo cierto es que mucha gente siente que está en un juego en el que le cambian las reglas en función de quien tiene las cartas marcadas a su favor en cada momento. Como esos grandísimos ejecutivos que recetan flexibilidad en un libro o en un artículo, pero lo primero que hacen en cuanto llegan arriba es blindarse el contrato con una indemnización y un plan de pensiones millonarios. Ese es el paquete completo que debería hacer sospechar a quienes creen disfrutarlo: tener el privilegio material, la razón intelectual y la verdad moral. Hay una gran contradicción en quienes defienden e impulsan el cambio pero se niegan a democratizar sus ventajas materiales y simbólicas”.

Décima pregunta

Sientes admiración por Rachel Carson (1907-1964), una de las precursoras del ecologismo en Estados Unidos, que escribiría en uno de sus libros que todo pensamiento valioso nace de un sentimiento de asombro que brota de la observación: “Aquellos que moran, tanto científicos como profanos, entre las bellezas y misterios de la tierra, nunca están solos o hastiados de la vida. Cualquiera que sean las contrariedades y preocupaciones de sus vidas, sus pensamientos pueden encontrar el camino que lleva a la alegría interior y a un renovado entusiasmo por vivir”. Entonces, tenemos el Eureka, ¿no?, la clave para no sentirnos ante el final de la aventura …

“Claro, el Eureka existe, el problema no es tanto realidad como el lugar que el observador cree jugar, y los instrumentos y la formación que necesita para percibirlo, que cada vez son más sofisticados y más caros. Para unos la aventura puede estar en un sitio o en otro más lejano o más cercano, puede ser más épica o menos, pero no hay aventura completa sin eso que se ha dado en llamar “viaje interior”, sintagma del que tanto  ha abusado una autoayuda inane.

Pero el concepto es veraz. Si uno no hace ese viaje, más que lanzarse a una aventura, lo que hace es huir, de uno mismo, del otro, de la realidad, de lo que sea. Y continúa: Para mí, toda aventura digna de llamarse así mira hacia el futuro con esperanza, pero se hace cargo del pasado, impulsada por las necesidades y angustias del presente. Somos seres en el tiempo, no en el espacio. O más en el tiempo que en el espacio, que es como muchos discursos insisten erróneamente en vernos.

Entrevista de Rafa Ruiz a Antonio García Maldonado.

portada del libro el final de la aventura
Portada del libro El final de la aventura. La Caja Books, 2020.

MUSICANDO 

Compartir es cuidar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.