EN AUSTRALIA INVENTAN EL VINO QUE HABLA

Recurriendo a la realidad aumentada sobre las etiquetas, el grupo Treasury Wine Estates provoca un incremento importante de las ventas de sus vinos a bajo precio.

Vino con raices

19 Crímenes, nombre inverosímil. Tinto o blanco, vino que hace referencia a un listado de infracciones: recelo, bigamia, ruptura, tala de árboles, usurpación de identidad… penados todos ellos en la Inglaterra del siglo XVIII, hasta los albores del siglo XX, con la muerte o sustitución por la pena de exilio a Australia en la época de la dominación británica. Los condenados que sobrevivían al periplo marítimo, tenían que afrontar los trabajos forzados en régimen carcelario.

El grupo australiano Treasury Wine Estates, gigante del sector y propietario de 13.000 hectáreas de viñedos en el mundo, productor de más de 400 millones de botellas, crea una nueva bodega innovadora desde el punto de vista del marketing. Una idea reivindicada por la empresa es la de seducir a los menores de 40 años, en su mayor parte mileuristas (millennials), que ayudados por su smartphone, a modo de prolongación manual con el “packaging”  efectúan una inmersión en su contenido. Con una única variedad, la cabernet sauvignon, shiraz (en Australia) (syrah en Europa) o de chardonnay o bien mediante ensamblaje, según sea el caso, ello pasa a un segundo plan.

El embalaje no deja indiferente. La etiqueta de color amarillo pálido, pegada  sobre el cuerpo de una botella de vidrio negro mate, en la que destaca una fotografía sepia con hombres jóvenes vestidos de presidiarios. Con nombres tales como: John Boyle O´Reilly, Michael Harrington, Cornelius Dwyer Kane… Todos ellos condenados al exilio. Con un grafismo original, muy afortunado. Pero la verdadera sorpresa no es esta sino la que comienza después de la descarga de la aplicación dedicada  Living Wine Labels. Siendo suficiente dirigir el objetivo de la cámara del smartphone hacia la etiqueta para observar sobre la pantalla al convicto contando su historia. Realmente asombroso. La comercialización, por ahora de 19 Crimes no se halla autorizada en Francia por qué el mensaje se juzga (conforme a la ley Évin) como un personaje que nada tiene que ver con la explotación vitícola.

Los franceses no debería acceder a los otros mensajes comerciales de Treasury Wines, tales como los de la cosecha Walking Dead, así bautizada haciendo referencia a la serie que pone en escena a una pequeña comunidad de zombies. En la versión de la botella, la etiqueta, una vez escaneada, deja escapar muertos vivientes. Su precio es además un 60% superior a la media de esta categoría.

Alcatraz Island photo D Ramey Logan.jpg
Prisión de Alcatraz

De Photograph by D Ramey Logan, CC BY-SA 3.0, Enlace

 

El enorme impacto comercial

El sistema de realidad aumentada bajo una forma un poco menos espectacular, ya se hallan disponible en el mercado con una gran distribución. Wolf Blass Yellow Label, produce en el sur de Australia, un chardonnay muy expresivo en boca a unos 10,50€. El Lindeman´s Bin 65 2017, otro chardonnay, un poco más afrutado a unos 7 € y el matua, un sauvignon blanc de Nueva Zelanda, sedoso y con notas cítricas, a unos 10€. Son vinos muy aromáticos, muy técnicos, con poco encanto. Pero para cada uno de estos caldos, todo un mundo de realidad aumentada tiene su propuesta. Se trata de códigos visuales disponibles en la red social (Instagram).

El coste de estos útiles tecnológicos, requieren una puesta al día sucesiva, no es desdeñable. El lanzamiento de la aplicación en los medios ha tenido lugar con una gran pompa en cada país en el que se ha presentado. En Estados Unidos, para presentar 19 Crimes, Treasury Wine Estate alquiló la prisión de Alcatraz. A pesar del mal gusto, parece que el impacto comercial es colosal. En 18 meses, las ventas de 19 Crimes pasaron de 4 millones a 18 millones de botellas, afirma Gregory Joos de ter Beerst, encargado de la distribución en Europa de Treasury Wine. La aplicación gusta enormemente.”Esperamos sobre mil millones de descargas en 2020”. Al parecer esta tecnología va a ser rápidamente adoptada y seguida por algunos bodegueros franceses.

La opinión de un servidor:

El fin no siempre justifica los medios.

Las nuevas tecnologías son o debieran ser siempre herramientas al servicio del hombre, para ennoblecer su acción y su paso por la vida. Introducir mensajes y soportes que son el resultado de actividades humanas execrables, cuando menos, se hallan muy alejadas del buen gusto para disfrutar del vino con moderación.

Llama la atención la previsión sobre el número de descargas previstas.

Este artículo se ha escrito al son de las canciones de Rosa  Passos y de Salïf Keita (en su probable último disco, el de este último), en sesión y audición servida por Radio 3 el día 18.12.2018, en “Cuando los elefantes sueñan con la música” dirigido por Carlos Galilea:

 

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