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EL VINO DE ALBANIA: ENTRE LA ADAPTACIÓN Y LA RESISTENCIA

El vino de Albania pasa estrecheces. En Albania el aumento de las temperaturas, las tormentas de granizo y las enfermedades de la vid han diezmado las uvas y las vides de Mirdita y de paso las economías de los viticultores, dejándolos en la pura indigencia. Tras décadas de cultivo sacrificado, las vides tienen que adaptarse a un mundo más cálido.

 En Prosek, un pequeño pueblo de la región vitivinícola, Gjon Barllokgjionaj ha visto destruida su producción a cuenta del mildiu velloso y el oídio, favorecidos por una primavera cálida pero con muchas tormentas eléctricas y fuertes lluvias que alternaron con temperaturas excesivamente altas seguidas de sequía que acabaron con las uvas.

Del vino al aguardiente: una adaptación forzada

 Sin vino este año, algunos han decidido comprar uvas para producir parte de su raki, el brandy tradicional de las familias albanesas. Algunos, en el jardín avivan el fuego de dos grandes calderos de cobre de dos siglos de antigüedad, en cuyo interior, las uvas de la variedad Kallmet, ya fermentadas, producirán un raki fuerte, muy aromático, tras pasar por un sistema de destilación artesanal.

Comenta Elton Basha, profesor de la Escuela de Agricultura de la Universidad de Tirana, que: “Algunas zonas pequeñas y aisladas, han sido azotadas por violentas tormentas de granizo que han tenido un impacto negativo en la producción de uva”, pero además las enfermedades fúngicas han sido especialmente virulentas este año”.

En la región de Bukmira, se produce un vino de color rubí, que dicen que hasta atrae al propio Vaticano, en la que las pérdidas han sido tales que, de los 60 quintales de uva del año pasado, se han quedado en este 2023 con tan solo 7.

La altitud y un microclima favorable para el cultivo de la vid

Al parecer, todo se ha confabulado, el estrés hídrico, las heladas, las sequías y las enfermedades, al decir de Zef Ndoji, enólogo en Buk Mira que junto a su esposa, cultivan a unos 500 metros de altitud, hecho que les ha permitido perder solo un tercio del viñedo.

Albania cuenta con 11.000 hectáreas de viñedos de diferentes variedades de uva que producen entre 190 y 195.000 toneladas de uva al año, según cifras oficiales.

La diversidad microclimática es muy favorable para las vides pero la mayor parte de viticultores (pequeños agricultores), que representan la mayor parte de los productores de uva no han dispuesto de los medios adecuados para poder adaptarse.

La familia Rigels Kacorri, cultiva 25,5 hectáreas de Kallmet, trabaja con más de 60 pequeños viticultores de la región a los que compra la uva. Este año ha optado por suelos situados a 600 metros de altitud, cuyas plantaciones disponen de postes de acero, más resistentes a la corrosión y capaces de soportar la humedad del suelo. Ha iniciado también el desarrollo de nuevas tecnologías para monitorizar las plantas y el riego entre otros.

Preservar la identidad del vino de Albania

 La apuesta clara por sus variedades autóctonas como la Kallmet, es todo un canto al verdadero sabor y personalidad de lo propio. Algunos, dada la desgracia de este año, se plantean incluso cultivar en invernadero.

La zona está considerada una de las cunas de la viticultura europea. Se remonta a los fenicios, griegos y romanos. La viticultura cultivada ya existía en Iliria en el siglo VIII antes de Cristo. Los primeros autores romanos mencionan la introducción en Italia de una variedad de uva iliria de alto rendimiento. En el siglo VII a.C. se fundaron colonias griegas. Hacia el 350 a.C., se estableció un reino independiente de Iliria. A mediados del siglo II a.C., el reino fue conquistado por los romanos y se convirtió en la provincia de Ilírico hacia el 30 a.C. Desde finales del siglo IV d.C. Perteneció al Imperio Bizantino durante muchos siglos. Desde principios del siglo XVI hasta su independencia en 1912, estuvo bajo dominio turco. Durante este tiempo, la viticultura fue insignificante debido a la prohibición del alcohol.

La viticultura en la época moderna. Tras la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945), se empezó de nuevo y se plantaron por primera vez vides injertadas sobre unas 9.000 hectáreas que daban de sí unos 180.000 hectolitros. También se produce una gran cantidad de uvas sultanas y uvas de mesa. Aproximadamente la mitad se destina a la destilación para obtener raki, su aguardiente, muy popular y tradicional, un aguardiente de orujo de alta graduación el Raki Rrushi. Las zonas vitícolas más importantes son Shkodra con el municipio de Kallmet al noroeste, las colinas alrededor de Tirana, la capital  con el municipio de Lundër (en el centro), Berat y Përmet (en el sur), Durrës (centro-este), Korça (sureste) y Lushnja (en el suroeste). En el interior, los viñedos están dispuestos en bancales (terrazas) de hasta 1.300 metros de altitud sobre el nivel del mar, lo que los hace unos de los más altos del mundo. Se cultivan muchas variedades autóctonas. Aproximadamente la mitad de la uva que se cultiva es blanca: Debine Kala, Debine y Bardhë, Kryqëz, Pulës, Shesh, y Bardhë y Tajka y Bardhë, así como variedades tintas como la Debine y Zezë, Gomaresh, Kallmet, Serina y Zeze, Shesh y Zi y Vlosh. Entre las variedades internacionales más importantes figuran la Aligoté, Barbera y Mavrud.

 

Albania en los mapas

                                      

 

Vinoteca en Kallmet

Vinoteca en Kallmet

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