EL SELLO DE ALTO VALOR MEDIO-AMBIENTAL

sello de alto valor ambiental
Sello de alto valor ambiental

El mercado nacional de Rungis y en la cadena Rungis International, desde el 11 de octubre del 2017, lo incluyen entre los indicadores generales de alimentación de sus grandes superficies comerciales:

Además, el Presidente de Francia ha solicitado al sector agropecuario, fijar objetivos para las gamas bio, sus indicadores de calidad y objetivos medioambientales y sociales.

El sector vitícola ha agudizado sus sentidos y ha dispuesto lograr como objetivo,  que el 50% de las explotaciones vitícolas deberán certificarse en Alto Valor Medioambiental (Haute Valeur Environnementale-HVE) en el horizonte 2025.

Objetivo ambicioso, ¿pero qué es en realidad el HVE?

Debemos remontarnos al año 2007 y a las medidas de conservación medioambiental (Grenelle de l’environnement), para encontrar el origen del dispositivo HVE establecido por los poderes públicos. Esta certificación tiene por objeto identificar y evaluar las prácticas agrícolas más respetuosas con el medio ambiente. Los diversos sectores intervinientes, con esta certificación permiten a los productores certificados, utilizar la mención: “Issu d’une exploitation de haute Valeur Environnementale” y aplicarla e indicarla sobre sus productos.

Viñedos en Jean-Pied-de-Port

Bio, Terra vitis, HVE: ¿Cuáles son las diferencias?

¿Cuáles son por tanto las diferencias con la certificación bio (AB) o la certificación Terra Vitis (Vinos de la Tierra)? Cada una tiene su propia especificidad. La certificación bio, se refiere a los productos en sí mismos. Terra Vitis es una certificación sobre la explotación y de los vinos que produce. Y, finalmente, la certificación HVE engloba a la totalidad de la explotación sin tener en cuenta específicamente los productos.

Con la posesión del certificado HVE, se alcanza el nivel 3 de la certificación medioambiental. Se trata de un procedimiento progresivo que se apoya en la obligatoriedad de alcanzar resultados medibles mediante indicadores de impacto medioambiental. El productor puede elegir entre una relación temática, siendo 4 los módulos a validar previa evaluación: biodiversidad, productos fitosanitarios, fertilización e irrigación, o un planteamiento global: el peso de los insumos o componentes en especial el de los productos fitosanitarios, que debe de ser inferior al 30% de la cifra de negocio y, las infraestructuras agroecológicas, tales como los bancos de escarabajos, la utilización de setos y márgenes que deberán superar el 10% de la explotación agrícola útil. 

Actividades individuales o colectivas

El viticultor puede elegir entre optar por la certificación individual o la colectiva, mediante la validación por parte de un organismo certificador. Las acciones y solicitudes colectivas son mayoritarias, así por ejemplo la de Cognac, los vinos de Burdeos, los viticultores de Buzet e incluso la AOC (D.O) Côtes-du-Rhône ya se hallan en ello. 

Por su parte, la gran distribución, observa un crecimiento cada vez mayor de vinos con certificación HVE. En las ferias de vinos del pasado otoño 2019 ya se observaba esta tendencia. Si la voluntad política para apoyar la certificación HVE es intensa y sostenida y las referencias certificadas siguen aumentando su presencia en la gran distribución, poco trecho queda para que el valor final del vino y por tanto, su precio, también se incremente. Otra cuestión es, si ello también redundará en un aumento del valor económico percibido por el viticultor…  Da la impresión de que ello todavía queda lejos de hacerse realidad.

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Fondo musical:

Este artículo se ha escrito con el fondo musical del podcast de Radio 3, del programa Saltamontes: gracias a su dire, Ángel Lobo.

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