El peso es una cuestión de salud, no de estética

Origen de la obsesión por el peso

La obsesión sobre estar delgado se fundamenta en buena parte en los cánones estéticos. El organismo humano no está hecho para soportar la obesidad puesto que desgasta, envejece, resta calidad de vida e incluso mata.

Si los kilos sobran hay que eliminarlos. El exceso de peso y la obesidad tienen tratamiento de forma saludable.

Nuestra perspectiva ante el sobrepeso es excesivamente positiva. Las dietas deben pasar de las conversaciones informales a las consultas médicas.

Dar al organismo los nutrientes que requiere y en la cantidad óptima es en lo que consiste «comer bien». Hay que conocer los alimentos, única manera de recibir energía. Es esencial retornar a comer alimentos de proximidad, frescos y evitar el «picoteo». Los alimentos actuales no son mejores que los que había hace medio siglo. El problema clave es que comemos de más y más elaborado.

Consejos y errores comunes al perder peso

Un error común es tomar un refresco «light», sin darse cuenta de que al añadir dulzor te provoque más apetito por estímulo cerebral, preparándolo para procesar algo que no llega. La siguiente comida será mejor absorbida no ayudando a perder peso, antes lo contrario.

Si se inicia cualquier dieta, es premisa esencial conocer nuestro cuerpo y nuestra mente, dado que hay momentos en que estamos dispuestos a cuidarnos y otros en que no es nuestro interés central. Si nuestra mente nos la está jugando, igual necesitamos ayuda psicológica para saber quiénes somos, cuál es nuestro problema y buscar la solución más adaptada ya que siempre la hay, pudiendo consistir en el ejercicio, una medicación o psicoterapia.

La obsesión por el cuerpo 10 provoca la supresión de nutrientes sin base ni información alguna.

La reducida ingesta de vegetales, fruta y verdura son el origen de dietas desequilibradas. La consideración de cantidades de comida muy elevadas como normales es otro error usual. Sobran refrescos, zumos, derivados lácteos, leches vegetales, galletas que han hecho rutina de lo que debiera ser muy ocasional.

Las comidas del día a día deben ser moderadas en cantidad, poco elaborada y fácil en su preparación. Una dieta equilibrada se cocina en poco tiempo y es pura sencillez: horno, plancha, rehogar y comida de puchero para dos o tres días y lo demás son excusas.

Gestionar y degustar nuestro tiempo vital es clave. Recordar que el exceso calórico aportado por el alcohol nos obliga a ingerirlo con moderación al incorporarlo a nuestra vida culinaria debiendo ausentarse cuando queramos reducir peso.

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