Impecables, intactas, ¿cuál es el secreto de la arboricultura para lograr el buen aspecto de las peras?
Es posible cosecharlas así de hermosas gracias a un truco bien conocido por los que las cultivan. Veamos cuál es. Vamos a ver en el artículo cómo evitar, cuando llega el mes de septiembre, que se cubran de manchas y que se dañen, nuestro consejo para evitarlo, el truco y otras actividades sencillas para lograr una cosecha de calidad.
Los pasteles derretidos, las peras Belle Hélène, las compotas fragantes, los clafoutis suaves, las patatas fritas de almendras o las peras escalfadas en vino especiado son manjares que nos hacen salivar y casi nos hacen olvidar que el verano está llegando a su fin. No se trata de ver nuestra fruta estropeada unas semanas antes de la cosecha. Pero ten la seguridad de que las peras no están inevitablemente condenadas a echarse a perder.
Un truco simple, utilizado por los fruticultores, les permite preservar su integridad hasta la cosecha. Nuestros consejos sobre cómo hacer tuyo este método natural.
¿Por qué tus peras se dañan o manchan al final del verano?
Este período es particularmente delicado para las peras que están alcanzando la madurez. Esto es cuando las frutas se exponen al sol durante mucho tiempo, causando quemaduras en su fina piel. Además, el alto calor diurno seguido de noches frescas genera estrés por calor que debilita las peras.
Al mismo tiempo, el final del verano también es propicio para la proliferación de insectos, como la polilla de la manzana, que se clava en la pulpa de la fruta, dejando el camino abierto para las enfermedades. Finalmente, la humedad a veces presente en septiembre promueve el desarrollo de hongos responsables de manchas y alteraciones.
El truco inspirado en la huerta para cosechar frutos impecables
En el valle del Cinca, como en muchas huertas españolas, los fruticultores suelen utilizar un velo de sombra ligero para proteger sus peras al final del verano. Esta técnica reduce la exposición directa de la fruta a los rayos solares, limitando así el riesgo de quemaduras y estrés térmico relacionado con las altas variaciones de calor y temperatura. Además, esta vela es una verdadera protección contra ciertos insectos voladores, lo que evita que las plagas dañen la fruta y permite que el árbol respire.
Sin embargo, es fundamental tener en cuenta que este dispositivo no es eficaz contra las enfermedades fúngicas. Estos requieren otras prácticas que, combinadas entre sí, garanticen una protección eficaz.
Otras acciones sencillas para lograr una cosecha de calidad
Varias acciones sencillas te ayudarán a preservar la calidad de tu fruta hasta la recolección. En primer lugar, la poda regular es esencial. Abrir las ramas promueve la circulación del aire y mejora la exposición a la luz. Esto reduce el riesgo de estancamiento de la humedad y el desarrollo de enfermedades.
El acolchado al pie de los árboles también es una buena práctica. Al limitar la evaporación del agua del suelo, ayuda a mantener una humedad constante, lo que evita el estrés hídrico que puede debilitar la fruta. Además, un suelo bien nutrido, gracias a un suministro equilibrado de nutrientes, permite que los perales desarrollen frutos más resistentes y sabrosos.
Finalmente, todavía se requiere vigilancia frente a los ataques de insectos y enfermedades. Favorecer los tratamientos biológicos específicos, como la fumigación razonada de cobre o azufre, y controlar los árboles frutales con regularidad para intervenir rápidamente en caso de que los primeros signos de infestación se presenten.
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