DR. APACHE : EL RESFRIADO

 

Científicos estadounidenses han descubierto cómo afecta el frío a nuestro organismo, entrando por la nariz, causando algún ocasional resfriado.

 Un estudio estadounidense publicado el 6 de diciembre en el Journal of Allergy and Clinical Immunology detalla por primera vez cómo las temperaturas invernales afectan al cuerpo y nos debilitan frente a los virus.

Lo vemos en cada temporada otoñal e invernal: cuando el termostato baja, la etapa gripal comienza a subir de nuevo hasta llegada la primavera, con la correspondiente secreción nasal, picazón de garganta y tos intensa. solemos decir al respecto que nos enfriamos y, nos lo creemos.

Un nuevo estudio estadounidense publicado el martes 6 de diciembre de este mes en curso en la revista The Journal of Allergy and Clinical Immunology muestra que el aire frío que ingresamos en nuestro cuerpo daña la respuesta inmune, especialmente en el área nasal, lo que hace que las personas sean más propensas a resfriarse.

Por convención, se creía que la temporada de resfriados y gripe ocurría durante los meses más fríos porque las personas, con mayor frecuencia, están encerradas en interiores, donde los virus en el aire pueden propagarse más fácilmente, según indica el Dr. Benjamín Bleier, director de investigación otorrinolaringológica en el Mass Eye and Ear Hospital de Boston*, el autor principal del estudio.

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“Estos hallazgos muestran que, en realidad, el frío reduce a la mitad la capacidad de nuestro sistema inmunológico para combatir las infecciones respiratorias”.

Un mecanismo de defensa debilitado por debajo de menos de 5 ºC.

 Junto con la boca, la nariz es la principal vía de entrada de la infección, porque el microbio se inhala o se deposita con las manos. En 2018, investigadores estadounidenses ya habían descubierto que existía una respuesta inmune innata que se desencadena cuando las bacterias entran en la nariz. Una especie de mecanismo de defensa en suma. Claramente, para protegerse del invasor, las células de la parte frontal de la nariz detectan las señales de las bacterias que ingresan en ellas y reaccionan produciendo miles de millones de pequeños “sacos” llenos de líquido, las llamadas vesículas extracelulares, enriquecidas por proteínas protectoras con propiedades antimicrobianas.

La mejor analogía es la del nido de avispas, según comentó Mansoor Amiji, profesor de la Northeastern University*, coautor del estudio. “Al igual que los avispones que defienden un nido en caso de ataque, las vesículas extracelulares pululan en el enjambre para unirse a los invasores y aniquilarlos”.

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Para apoyar sus investigaciones, el equipo investigador llevó a cabo pruebas complementarias tomando mucosa nasal de los pacientes sometidos a cirugía para la extirpación de pólipos, o la de voluntarios sanos y la pusieron en contacto con una sustancia que imita a una infección viral (dos rinovirus comunes y un coronavirus no Covid-19), las muestras se dividieron en dos grupos y se expusieron a diferentes temperaturas.

Por debajo de 5 ºC, los investigadores observaron que el sistema inmune de defensa de las vesículas extracelulares es menos efectivo contra los virus durante el invierno. Su experimento demuestra que la exposición a este nivel de temperatura “mata” casi al 50 % de los miles de millones de células que combaten virus y bacterias en las fosas nasales.

Las mascarillas no solo protegen de la inhalación directa de virus y bacterias, vienen a ser como un suéter nasal.

Hacia un nuevo tratamiento del resfriado

Nunca ha habido una razón muy convincente por la que exista un claro aumento de la infectividad viral durante los meses más fríos del año. Esta es la primera explicación cuantitativa y biológicamente plausible que se ha desarrollado.

Según Mansoor Amiji, coautor del estudio, “estos trabajos pueden permitir desarrollar tratamientos para estimular la producción natural de vesículas extracelulares, que permitan combatir los catarros, la gripe e incluso el Covid-19. Es un área de investigación que nos interesa enormemente, una senda por la que vamos a seguir investigando”. Y, hasta que ello tenga lugar, la mascarilla tan denostada y abandonada, cobra importancia tanto para protegernos del frío y de la inhalación de virus y bacterias (Dr. Benjamín Bleier).

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Los virus respiratorios sobreviven mejor en ambientes fríos, lo que también tendería a irritar nuestras membranas mucosas nasales y, por lo tanto, las haría más susceptibles a la agresión. Zsolt Biczó/Adobe Stock

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