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Quizás la pregunta adecuada sería ¿Necesita nuestro cuerpo de la oscuridad total para disfrutar del sueño más reparador posible?
Pregunté sobre ello a mis compañeros neumólogos y neurofisiólogos para obtener mejor información al respecto y hoy os lo presentamos en decataencata.com . Veamos pues:
Algunas personas pueden dormir en cualquier parte, sin importar las condiciones. Otros, en cambio, necesitan la paz del dormitorio para poder conciliar el sueño rápidamente y disfrutar de una noche de sueño reparador. De este modo, algunas personas duermen con las persianas subidas, mientras que otras las bajan para obtener la oscuridad completa, aunque para ello tengan que utilizar el antifaz nocturno. Pero ¿realmente dormimos mejor en oscuridad total?, ¿nuestro organismo requiere de la oscuridad para lograr un sueño reparador?
Los microdespertares nocturnos
Mis colegas de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario de Santiago, son categóricos al respecto: la oscuridad total garantiza un sueño de mejor calidad. Y la razón es sencilla. Durante la noche nos despertamos unas diez veces y no nos damos cuenta, para cambiar de posición o volver a colocar la almohada en su sitio, por ejemplo. Y el 15 % de los durmientes abren los ojos durante estos microdespertares. Sólo a nuestro alrededor, algunas luces nocturnas, como las de nuestros dispositivos electrónicos o una regleta del pulsador de la luz emiten luz artificial y la famosa luz azul de los LED, si nos hacen abrir los ojos, perturban nuestro cerebro. Las luces artificiales imitan el efecto del sol de tal modo que el cerebro los confunde con la luz natural y piensa que se trata del comienzo del día. La luz azul detiene la secreción de melatonina (la hormona del sueño) y activa el cortisol, asociado a la actividad o incluso al consumo de alimentos del despertar y por tanto interrumpen los ciclos del sueño.
Cuando nuestros ojos permanecen cerrados, estas luces, bien sean naturales o artificiales, no nos afectan ya que los párpados los filtran y sólo dejan pasar la luz roja, que no perturba el sueño.
A largo plazo, estas alteraciones visuales pueden provocar una falta de sueño y provocar una disminución del estado de alerta durante el día, una reducción de la capacidad de memorizar, una desregulación del peso, de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca, así como una alteración de nuestra capacidad para regular y “digerir” nuestras emociones durante el sueño.
Es bueno saber que
Muchos niños necesitan de una luz nocturna para ayudarles a conciliar el sueño. Para no interrumpirlo es recomendable un emisor de luz naranja que ayude a dormir, en lugar de una luz azul que lo perjudica.
Para limitar los perjuicios de la luz azul, es recomendable aplicar un trozo de cinta opaca sobre las fuentes de luz del dormitorio. Si vives en la ciudad, lógicamente puedes cerrar la entrada de la luz bajando las persianas o correr las cortinas para evitar que la luz de los faros de los coches o de las farolas entre en la habitación. También se puede utilizar una mascarilla o antifaz de noche, pero ten cuidado porque pueden deshidratar la mucosa ocular y al abrir los ojos puede verse afectada la córnea por el contacto abrasivo con el tejido de la mascarilla-antifaz. Además deberás protegerte de la contaminación acústica utilizando tapones de silicona para los oídos.

