SERVIR DIRECTAMENTE O DECANTAR

                      

El vino requiere oxígeno para expandirse. ¿Cómo comprobarlo? Puedes sentirlo al verter el vino en la copa, el bouquet (el conjunto de aromas) parece compacto, como si de una sola pieza se tratara. Mueve el vino en la copa para airearlo y lo saboreas de nuevo…

Un gran vino comenzará así a expresarse en su plenitud. Servirlo simplemente muestra la plenitud del vino, si se halla en su mejor forma y de manera homogénea. Decantar supone anticipar esta sencilla operación protegiendo al vino añejo de la agresión brusca del contacto con el oxígeno y de los depósitos generados en el curso de los años..

Se sirve directamente un vino jóven, preferentemente tinto. Los blancos y rosados, no mejoran mucho, y ganan poco con ello. Elaborados para ser degustados en los dos años siguientes a la vendimia, raramente se crían en barricas, muy seductores por su sencillez, alegría y frutosidad. Por contra, los más complejos se destinan a la guarda en especial los tintos.

Para airear un vino, hay que elegir un envase con asa muy larga y un cuello muy acampanado, con el objeto de favorecer el máximo aporte de oxígeno sobre una superficie de intercambio lo más extensa posible. Proceder a la operación dos horas antes de servirlo en la mesa (y no antes de que lleguen los invitados, sobre todo si contamos con servirles un aperitivo mientras llegan todos los invitados). No se debe tapar la botella, ya que hay que incentivar y activar la aireación del vino.

Otro método denominado “à la bordelaise”, consiste en trasvasar el vino a su botella original. Es un proceso un poco más rudo para el vino, pero que permite tener preparada la botella en el último momento.

Decantar un vino añejo

Contrariamente, en este caso, lo que se pretende es aportar la mínima cantidad de oxígeno posible. Y facilitar que los depósitos engendrados con el paso del tiempo se mezclen con el vino. Para este caso, vamos a elegir un decantador estrecho. Procederemos a realizar la operación lo más tarde posible y de la forma más suave posible.

Operaremos con la ayuda de una luz tenue (ventana o vela), con el objeto de detener la decantación ante la presencia de las primeras partículas sedimentarias en suspensión. Verter el vino lentamente y en pequeñas cantidades: una vez en las copas, la agresión ambiental lo hará evolucionar rápidamente tanto en nariz como en boca en el lapso de unos 20 o 30 minutos, tras los cuales sólo quedará el recuerdo…

La prueba de decantación es esencial en todos los concursos profesionales.

Siguiendo estos consejos y reglas te permitirá disfrutar del placer de saborear un buen vino en las mejores condiciones de cata, sin olvidar la importancia de la puesta en escena que acrecienta la magia del momento.

En ambos casos, se mantendrá el decantador a la temperatura ideal de servicio manteniéndolo en un cubo lleno de agua que se refresca regularmente con la adición de trozos de hielo, asegurando que el decantador o la botella esté bañada hasta el nivel del vino.

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Pesca artesanal en África DR

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