Estilo de Vida

CHOCOLATE

Antoine Brutus Menier, fundador de Chocolat Menier, lanzó las primeras barras de chocolate Heritage Images / Getty Images

Se requirieron siglos e ideas geniales para que el cacao se transformara en una tableta. Cuando le hincamos el diente a una porción de chocolate, lo que buscamos es placer, eso sí, con conocimiento, para que ese objeto de deseo nos haga caer en la cuenta de quién fue el sabio que la creó.

En Francia, como en España y Portugal, se consume mucho chocolate, tanto, que en Francia  se consume una media de 8 kilogramos por hogar al año, que se disfrutan en todas sus formas, sólida y líquida.

Ya antes de habitar las alacenas de los hogares, antes de transformarse en tabletas, caramelos y huevos de Pascua entre otras figuritas, el chocolate ha recorrido un largo camino.

Antes de ser comido, el chocolate se bebía

En Mesoamérica, hace unos 2500 años a.C, en la costa del Golfo de México e incluso ahora, en los estados de Guerrero, Oaxaca y Chiapas, lugares en los que vivían los olmecas, estos cultivaban ya el cacao, transformando los granos en cacao, el cual se bebía preparándose en infusiones y se consumía durante sus rituales e incluso se utilizaba como medicina. Los mayas, también habitaban México y preparaban su propia bebida de cacao. A partir de los granos de cacao tostados, molidos y después mezclados con ají*, agua y harina de maíz, elaboraron el xocolatl, una especie de solución amarga.

Tradiciones que continuaron en el siglo XV de la mano de los aztecas, que seguían bebiendo el cacao para refrescarse y prepararse para la guerra, llegando a atribuir a la bebida un poder afrodisíaco, utilizando el frijol (el grano) como moneda de intercambio.

Cruzando el charco

 Cristóbal Colón, cuando regresó a España con su saco de granos de cacao fue todo un hito pero, se debe a Hernán Cortés su popularización y adaptación a los gustos de la época. En su regreso a España en 1527, llevaba en su equipaje la receta del chocolate caliente azteca y algunos de los utensilios para elaborarlo. De forma rápida, casi inmediata, esa  mezcla de agua hirviendo, cacao en polvo y azúcar de caña tuvo un gran éxito entre la nobleza española, extendiéndose por toda Europa, pese a tardar algunos años en adoptarse en la Galia.

En 1615, durante el matrimonio de Ana de Austria – hija de Felipe III, rey de España y Luís XIII, fue cuando se instaló definitivamente, si bien, es bajo el reinado de Luis XIV y su esposa María Teresa de Austria, cuando se entroniza esta delicia. Durante mucho tiempo estuvo reservado a la aristocracia, siempre sofisticada y delicada.

Fue Sulpice Debauve, el fundador de la fábrica Debauve & Gallais en 1800 quién consagró la “reforma” del chocolate. Siendo como era farmacéutico e  hijo de médico, un auténtico erudito, llevó a cabo una inmersión en el estudio del cacao, haciéndose proveedor real, del rey Luis XVI, centrándose principalmente en satisfacer la afición de María Antonieta por el chocolate, dado que la bebida de chocolate le parecía excesivamente amarga.

Así, Sulpice, inventó las llamadas Pistoles de la Reine, en forma de monedas de chocolate de la época, recubiertas de cacao y adornadas con leche de almendras. Un verdadero “shot” de dulzor que marca sobre todo un paso decisivo en la historia del chocolate: pasando a presentarse en forma dura y fría por primera vez.

El éxito le lleva a abrir una tienda en la rue des Saints-Pères en 1819, siempre abarrotada en torno a su mostrador semicircular, que evocaba a una farmacia clásica diseñada por los arquitectos de moda Percier y Fontaine, que dedicaron buena parte de su trabajo en el castillo de Malmaison y diseñaron el arco del carrusel del Louvre. La tienda se halla hoy, ubicada en el mismo lugar, elaborando nuevos productos entre otras innovaciones. Hay que decir que Debauve & Gallais fue la primera en elaborar tabletas de cacao con un alto porcentaje del mismo y los primeros frutos secos recubiertos de chocolate (las Croquamandes) y el descubrimiento de la deshidratación de la leche.

Meunier el democratizador del chocolate

 Antoine Brutus Menier, fue el fundador de Chocolat Menier, nacido en Bourgueil en 1795, otro farmacéutico que fundó la empresa chocolatera en el Marais, en París en 1816. Empezó elaborando medicamentos a los que añadía el chocolate para mitigar los sabores desagradables de los medicamentos. A medida en que aumentó la demanda, compró un molino en Noisiel para en 1830, desarrollar el chocolate de mesa, todavía considerado todo un lujo. Gracias al sistema de fabricación industrial logra ofrecer un chocolate doméstico y de calidad. Llegado el año 1836 tuvo la brillante idea de lanzar un paquete al mercado de seis tabletas de chocolate.

En 1847, en el Reino Unido, Francis Fry, un industrial chocolatero, refinó la fórmula y creó la barra de chocolate, el resto es todo dulce en forma de tabletas, barras, onzas para formar parte de nuestra vida cotidiana.

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