APRENDIENDO A CATAR VINO

monje de cata

Las sesiones de cata organizadas por las bodegas, vinateros, dueños de cavas y tiendas de vinos, sumilleres y demás integrantes del mundo del vino, gozan de un gran éxito entre el público en general, sean aficionados o no.

Hoy desde decataencata.com os invitamos a una cata con Falceño, viticultor, sumiller y Master en Enología.

Beber vino y apreciarlo es una cosa, traducir los aromas, los sabores, las texturas y las sensaciones con nombre propio ya es otra cuestión. Todo un arte este de la degustación, nada fácil por otra parte.

El descubrimiento de los vinos es un momento de auténtico placer. Una sesión de iniciación a la cata permite aprender a interpretar las sensaciones percibidas y a expresarlas de forma sencilla. El vocabulario utilizado por los expertos en vino es generalmente difícil de aprender, pero permite ser preciso en la descripción a la hora de juzgar, de emitir un juicio al respecto. A la vez también permite entender que es lo que gusta y lo que no, en un vino u otro.

Instalado en la sala luminosa y blanca de nuestra sede en Santiago de Compostela, la cata va a permitir conocer un vino tinto del sur de Francia, que me han enviado mis amigos galos de Pau y de Tarbes.

Antes de empezar, hay que prestar mucha atención a la temperatura del vino y a la calidad de las copas para llevar a cabo la cata. Yo personalmente prefiero las copas en forma de tulipa porque permite captar lo esencial de los aromas volátiles al ofrecer una buena circulación y deslizamiento del vino.

Paso a eliminar la cápsula por debajo del gollete del anillo de la botella, descorcho la botella (sin perforar el tapón para evitar que se depositen partículas de corcho), de Hervé Bizeul- Walden, un tinto de Languedoc-Roussillon – Côtes du Roussillon AOP, potente y con cuerpo, del 2019, de 9,50€, con un coupage que incluye garnacha, syrah y carignan, de 14 º, (contiene sulfitos), producto de un proyecto colectivo novedoso y original destinado a ayudar a los pequeños viticultores a preservar un patrimonio único, sus viñedos de cepas viejas, de forma independiente. Cultivando en pequeñas parcelas, a veces de escasas áreas de extensión, generalmente sobre pendientes, enclavadas en el corazón de una naturaleza salvaje, intacta y diversa. Es un vino que distribuye en Francia Maisons Richard (http://www.richard.fr/).

Los secretos de su elaboración

Vendimias manuales al completar su maduración. Maceración corta con frío precedida de una fermentación larga y suave en depósitos de inox termorregulados. Tras 3 semanas de fermentación y de maceración, las fermentaciones malolácticas tienen lugar de forma natural. Remontados al abrigo del oxígeno, para a continuación airearlo y así revelar su frutosidad tras ser filtrado. Reposa con guarda en botella durante un mínimo de un año

Servicio

En torno a los 15ºC, acompañando a una pierna asada de cordero, a un pollo rustido, carnes en salsa o a la brasa.

Perfil

Fase visual, vierto el vino de forma firme, llenando la copa a un tercio y observo el color del vino, aportando información sobre la edad del mismo, su concentración y potencia. En la mayor parte de los casos, los tintos van aclarando con el paso del tiempo, el color púrpura vira hacia el rubí y, finalmente, al granate. La intensidad del color va del intenso al débil, revelando también su potencia. Los reflejos testimonian la edad de la botella, los reflejos violáceos o rosa aframbuesados son los signos de los vinos jóvenes, ya que los reflejos de color teja o naranja traducen un vino añejo o con buena evolución. El brillo de los vinos va disminuyendo con su edad. Toda esta información debe guardar coherencia con la etiqueta de la botella en el momento de la cata. Así, la ausencia de brillo y de reflejos rubí pueden indicar que estamos ante un vino defectuoso. Este Walden del 2019 presenta una fuerte intensidad y brillo, testigos de su juventud y concentración.

Fase olfativa, esta etapa permite que se revelen los aromas volátiles presentes en el vino, reseñando y completando los elementos recogidos en el examen visual.

La nariz de un vino nos aporta información sobre la evolución del vino, su calidad e indicadores sobre su origen. Empiezo con la copa parada, con esta primera nariz evalúo la intensidad y finura de los aromas. En el caso del Walden, este aporta una nariz intensa y agradable con notas de frutos negros y especias, seguidamente y tras agitar la copa para oxigenar el vino e intensificar los aromas y afinar la valoración, el vino presenta complejidad, con aromas a frutos negros maduros, a ciruela macerada, grosella, con notas especiadas de pimienta, que nos hablan de la presencia de la syrah (variedad muy presente en el sur de Francia).

Se perciben taninos suaves y sedosos y un final fresco.

Fase gustativa

La boca es la última etapa de la cata. Permite apreciar los valores previos y aportar nuevos elementos en cuanto a textura y sabor

Cuando me hallo en catas especializadas, esta fase suele dividirse a su vez en otras 3 fases: la primera, la de la sensación obtenida con el ataque, la mitad de la boca y la final.

Para mi, este vino me aporta una primera sensación franca y suave. Me parece un vino muy redondo y equilibrado, con gran armonía. Destaca la fruta con las notas de ciruela y un final con un punto de frescura. Se trata de un vino típicamente placentero, para beber durante el año, agradable y sin pretensión alguna.

Su relación calidad/precio es muy satisfactoria.

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