
Más allá del huevo
Aumentar la ingesta de proteínas es un objetivo común tanto para deportistas como para quienes buscan una dieta equilibrada. Aunque el huevo es el referente clásico (con 6-7 g de proteína), existen alternativas con perfiles nutritivos superiores y más completos.
A continuación, con la ayuda de la dietista deportiva Nouchka Simic, autora de “Les 100 recettes du sportif” (Hachette, 2026), analizamos las mejores fuentes de proteína y cómo combinarlas para maximizar sus beneficios.
1. Carne Blanca y Pescado: Eficiencia Animal
Los productos de origen animal siguen siendo los más densos en proteína por ración.
- Concentración: 100 g de carne o pescado aportan unos 25 g de proteína, el doble que dos huevos.
- Recomendación: Priorizar carnes blancas y pescados grasos (salmón, caballa, sardinas). Estos últimos aportan Omega-3, grasas esenciales para la salud cardiovascular y la recuperación muscular. Se aconseja su consumo 1 o 2 veces por semana.
2. Legumbres y Cereales: El binomio vegetal perfecto
Las lentejas, garbanzos y judías rojas son pilares de la dieta mediterránea y la nutrición vegetal.
- Aporte: Entre 10 y 20 g de proteína por cada 100 g (cocidas).
- La regla de combinación: A diferencia del huevo, las legumbres no tienen todos los aminoácidos esenciales. Para obtener una proteína completa, es necesario asociarlas con cereales como arroz, pasta o quinoa. Esta combinación asegura que el cuerpo reciba todos los nutrientes necesarios.
3. Tofu y Tempeh: La joya de la Soja
A diferencia de otras fuentes vegetales, los derivados de la soja sí son proteínas completas.
- Tempeh: Un alimento fermentado rico en calcio y grasas saludables que mejora la salud intestinal. Aporta entre 12 y 20 g de proteína por ración.
- Ventaja: Son bajos en grasa saturada, convirtiéndose en el sustituto ideal de la carne roja. Nouchka Simic recomienda acompañarlos con almidones (patata o arroz) y verduras para un plato equilibrado.
4. Superalimentos: Quinoa y Trigo Sarraceno
Aunque populares, su aporte es moderado (5-10 g por ración), pero su valor reside en su calidad biológica. Son el complemento perfecto para ensaladas o como base de platos principales al combinarse con legumbres para equilibrar los aminoácidos.
5. Frutos Secos y Semillas: Suplementos naturales
Almendras, nueces y semillas de chía o calabaza tienen una alta concentración proteica (15-20 g por cada 100 g), pero un alto valor calórico.
- Uso correcto: No deben ser la fuente principal, sino un suplemento. Un puñado (20-25 g) es la ración ideal para añadir a yogures o ensaladas.
6. Lácteos: Concentración y Versatilidad
No todos los lácteos son iguales. Para optimizar la proteína sin excederse en grasas:
- Skyr y Requesón: Excelentes fuentes. El Petit-Suisse es una alternativa económica y casi tan proteica como el Skyr.
- Quesos curados: El Parmesano o el Comté alcanzan hasta 35 g de proteína, pero son ricos en lípidos. Úsalos con moderación (raciones de 20-30 g).
Tabla Nutricional: Comparativa de Proteínas (por 100 g)
| Alimento | Proteína (promedio) | Beneficio Extra |
| Carne/Pescado | 25 g | Hierro y Omega-3 |
| Queso (Parmesano) | 35 g | Calcio (alto en grasas) |
| Tempeh/Tofu | 12-20 g | Salud intestinal / Fibra |
| Legumbres | 10-20 g | Hidratos complejos y fibra |
| Huevo (2 unidades) | 13 g | Sencillez y biodisponibilidad |
Conclusión: Diversificar es la clave
Para Nouchka Simic, el reto no es sustituir un alimento por otro, sino ampliar la paleta nutricional. Cambiar de “fuente” permite cubrir otras necesidades: hierro con la carne, omega-3 con el pescado o fibra con las legumbres.
Referencia Bibliográfica: Las 100 recetas del deportista (2026), por Nouchka Simic. Un manual imprescindible para entender la nutrición funcional moderna.
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