Nos acercamos inexorablemente a la despedida del año, un momento muy especial para la reflexión sobre el 2025 y celebrar la entrada del 2026.
Serán instantes para mostrar gratitud a familiares y amigos, por el apoyo y la comprensión recibidas, compartiendo de forma esperanzada lo que nos va a deparar el nuevo año.
Un año que está a punto de dejarnos y que nos deparó vivencias felices y otras no tan dichosas, se han superado desafíos y otros quedan todavía pendientes, si bien lo importante es cerrar ciclos y mirar el futuro con optimismo, recordando acontecimientos inolvidables y las lecciones aprendidas.
Un adiós que nos abre a nuevas oportunidades y logros por conquistar, metas y sueños para este 2026.
Incertidumbre, quizá sea el término óptimo a modo de avance de lo que el año nuevo nos puede traer, con previsibles seísmos en lo político, lo científico, lo social y lo cultural a nivel mundial.
Cabe recordar cuestiones tales como: la lucha por la hegemonía mundial, Estados Unidos y China luchando por ser el primero, en un panorama más que convulso. El Gobierno de España, pese a querer agotar la legislatura, no lo tiene nada fácil, en medio de las tentaciones ultras y otras derivas autoritarias nacionales e internacionales, con ciudadanos que avalan recetas de populismo autoritario y una desmemoria apabullante. La vivienda, toda una crisis que no cesa, puesto que finalizan 630.000 contratos que fueron firmados durante la pandemia y su precio se vuelve a negociar desde cero. Por otra parte, existe una tendencia orientada a una vuelta a lo humano tras una década agotadora de hiperconexión. Millones de personas cruzarán fronteras físicas y emocionales (un ejemplo de ello será el acudir a la cita del mundial de futbol). El enorme impacto de la IA, la inteligencia artificial que hace cosas, en que las herramientas planificarán y ejecutarán acciones. La creación audiovisual será testigo de una lucha sin igual sobre su futuro entre Paramount y Netflix, peleando por la Warner. Seguiremos asistiendo al inhumano espectáculo de las nuevas y viejas guerras con escenarios de conflicto que alejan el camino de la paz en 2026.
Vamos a asistir a la renovación de la forma y del fondo del discurso de los museos, sobre todo los de América y el de la Antropología.
Observaremos el ocaso del “influencer”, puesto que van a necesitar algo más que muchos seguidores. También la industria farmacéutica nos aportará una nueva generación de fármacos contra la obesidad, pero tristemente seguiremos tipificando a mucho obeso que no lo es y seguiremos produciendo y comiendo comida procesada, derrochando todo tipo de alimentos y perpetuando el hambre en el mundo.
En suma, se trata de compartir y celebrar los buenos deseos con nuestros seres queridos, con una mínima reflexión que nos permita avanzar con criterio y sentidiño.
Que así sea.
Feliz año 2026
La fotografía

Por Joaquín Sorolla – 1. Desconocido2.The Athenaeum: Home – info – pic3. meadowsmuseumdallas.org, Dominio público, Enlace
Autorretrato. Joaquín Sorolla y Bastida.
El pintor agradeció con un cuadro el apoyo que le brindó el comediógrafo Jacques Copeau en su exposición más relevante. Se subastó en Sotheby’s en el año 2022.
En 1905 Sorolla era ya un pintor consagrado en España, gozando de una popularidad internacional creciente. Le faltaba un gran salto promoviendo una gran exposición monográfica que lo presentara ante el mundo. Recoger el desafío y lo hace en París, la ciudad en la que habían pintado todos los impresionistas que él admiraba.
Tras un año trabajando en las obras a exhibir en la capital gala, el 11 de junio de 1906 se inaugura en la Galería Georges Petit (marchante de Rodin y Monet), y cuya notoriedad le permite exponer en Alemania y en Londres, en la Galería Crafton, donde conoce a Archer Huntington, el fundador de la Hispanic Society, quien le ayuda a organizar su primera exposición en Nueva York en 1909. Sorolla ha logrado sus objetivos, su particular conquista del mundo se ha iniciado.
Una de las personas que más contribuyó al éxito de Sorolla en París fue Jacques Copeau, crítico y marchante de arte, escritor, actor, comediógrafo, considerado como uno de los grandes renovadores del teatro francés del siglo XX.
Según Albert Camus, el teatro francés se dividió en un antes y un después de Jacques Copeau, el cual colaboraba con la Galería Georges Petit, además era colaborador de la revista L’Art Décoratif, una de las de mayor prestigio internacional en el mundo del arte, y en la que calificaba la exposición de Sorolla “como éxito y locura enorme, febril de superación de todas las previsiones y de revelación”. En agradecimiento por su apoyo, Sorolla le regaló a Copeau un pequeño lienzo que recordaba al famoso Llegada de las barcas con un valor estimado en Sotheby’s de entre 60.000 y 80.000 libras.
En la parte inferior de esta obra titulada escuetamente como Playa de València, se puede leer “A mi buen amigo Copeau, su afmo. J. Sorolla, 1906”, pero y, pese a esta referencia, la pintura es anterior a esta fecha e incluso a la realización de la Llegada de las barcas. Según señala la casa de subastas londinense, Sorolla pintó este cuadro en 1898 y responde al interés del artista por reflejar en sus pinturas su entorno más cercano.
«Su interés en el tema se había inspirado, al menos en parte, en la máxima de Jules Bastien-Lepage, quien instaba a los pintores a pintar lo que sabían y representar los temas que les eran más cercanos», explica Sotheby’s. «El resultado fue una serie de lienzos que giraban en torno a la comunidad pesquera valenciana, con temas como la reparación de redes de pesca, la construcción de barcos y la recogida de la pesca».
Llama también la atención el trazo rápido con la que Sorolla llevó a cabo este cuadro, más parecido a un apunte que a una obra definitiva. Tal como señala Sotheby’s, a finales de la década de 1890, el estilo de Sorolla se vuelve cada vez más impresionista, un estilo que perfeccionó en sus bocetos al óleo. «Su magistral ejecución libre y el espíritu que imbuía a sus obras, son cualidades que van al corazón de la estética de Sorolla y dan cuenta de su perdurable popularidad», explica la casa de subastas. Sotheby’s no ofrece información sobre cómo ha llegado a sus manos este regalo de Sorolla a Copeau, aunque sí se sabe que antes la pintura ya había sido subastada en París y adquirida por casi 70.000 euros, 40.000 euros más del precio máximo por el que había sido valorada.

Por Estudio Harcourt de París – RMN, Dominio público, Enlace
MUSICANDO
- Solo jazz, con Luis Martín | Podcast – Radio Clásica Resumen del año que se va 31.12.2025
