Estilo de Vida Vinos

A MEDIO CAMINO ENTRE EL BLANCO Y EL TINTO: BLOUGE

Foto de Rodrigo Ortega: https://www.pexels.com/es-es/foto/botella-de-vino-rosado-fria-en-la-playa-de-arena-30121094/

 

¿Una nueva tendencia?, pero, es realmente diferente desde la vertiente del sabor, veamos en este artículo en que consiste el éxito de este vino mitad blanco y mitad tinto, un tinto a medio camino, quizás entre Pinto y Valdemoro, que nuestros vecinos de arriba dan en llamar blouge, cada vez más popular, en especial en estos tiempos que corren con nuevos patrones de consumo y de tendencias.

El “blouge”, incluso Burdeos, se está metiendo en el tema. Bajo el liderazgo de Jacques Lurton, presidente de Vignobles André Lurton (600 hectáreas de viñas en Burdeos), aquí está la “J”, una cuvée nueva que combina Cabernet Franc y Sauvignon Blanc. Un vino que “revela una frescura vibrante, fruta crujiente y perfecta armonía en su botella de cerámica. Para disfrutarlo muy fresco, con amigos”, presume la casa. Aquí, se cambia el envejecimiento en barrica, (un clásico de la región), para dar paso a la crianza en ánfora, un recipiente que sigue el espíritu de la época que reduce la sensación tánica en la boca. Tampoco existe denominación, porque casi ninguna autoriza esta práctica, que requiere que el vino sea excluido del espectro de AOC (denominación de origen controlada) para llevar la bandera “Vin de France”. Como puedes ver, los amantes de los Grands Crus Classés no son el objetivo, ya que la idea es más bien seducir a la generación más joven y aferrarse a una tendencia creciente. Blouge, este vino mitad tinto, mitad blanco, está empezando a hacerse un nombre y un hueco en el mercado. Detrás de este acrónimo, una contracción de “blanco” y “tinto” se esconde un proceso peculiar, porque es el resultado de la cofermentación.

A diferencia de una mezcla simple, esta vinificación mixta da lugar a un vino por sí mismo, con el toque afrutado de un blanco y la textura de un tinto claro. “Es un encuentro de colores”, sonríe Antoine Arraou, enólogo en el Château Lafitte, en Jurançon, y productor de blouge desde 2023. Pero ten cuidado, no basta con mezclar un poco de rojo y un poco de blanco para obtener un blouge. “Estos son vinos que merecen una atención real en términos de elaboración del vino: no basta con añadir vino blanco al vino tinto”, insiste Antoine Arraou. La clave es, por tanto, la co-fermentación: las uvas tintas y blancas se maceran y fermentan juntas.

“Una forma inteligente de responder a las dificultades de hoy”

“No es solo una mezcla, y no es tan fácil. No son los mismos procesos en la elaboración del vino, al principio es un poco confuso”, dice el enólogo. “Es muy diferente como sensación de sabor. Tenemos un olfato muy expresivo, en las frambuesas, y en el paladar es bastante suave. Lo especial es que se puede sentir la acidez del blanco y los taninos del tinto al mismo tiempo”, explica Philippe Rosset, un enólogo suizo que también lleva dos años produciendo blouge. “La idea es hacer un rojo claro. Queremos vinos fáciles de beber, pero también estructurados. El blouge va en esta dirección”, añade Antoine Arraou. Y esto es precisamente lo que Philippe Rosset confirmará: “Es un vino festivo, fácil de beber, que puede acompañar todo tipo de eventos”. El blouge “se bebe como un rosado”, como aperitivo o con platos ligeros.

Para los dos enólogos, es evidente: esta nueva categoría de vino está esperando a desarrollarse. “Ya hemos experimentado el efecto de moda de los vinos ‘glou glou’, que la gente ya no quiere.” Blouge desata una nueva forma de consumir, según Antoine Arraou, quien ve en este vino “una forma inteligente de responder a las dificultades actuales, especialmente a las climáticas”. Porque el contexto se presta a ello. Con el cambio climático, los vinos tintos suelen ser más potentes y alcohólicos, y, por tanto, cada vez menos atractivos, especialmente para los jóvenes. Ante estos cambios, los productores deben adaptarse. “Hay una tendencia general con la que los enólogos son difíciles de aceptar, y tenemos que saber anticipar futuros movimientos en el vino y el consumo”, dice el enólogo.

Un vino que molesta a los conocedores

Pero “es un vino que molesta un poco a los conocedores”, admite Philippe Rosset. “No corresponde a los estándares habituales”, continúa. Y ahí es donde radica su objetivo: “El blouge forma parte de esta tendencia de desacralización del vino”. “Es por la falta de innovación que el vino se ha convertido en una bebida a la antigua”, dice Philippe Rosset. Sin embargo, “no debemos hacer algo nuevo solo por crear algo nuevo”, advierte Antoine Arraou. “Tenemos que interesar al consumidor con cosas nuevas, pero que sigan siendo relevantes”, admite. “Es un poco provocador, es verdad. Pero no podemos quedarnos pasmados en este mundo, las cosas tienen que evolucionar”, sonríe el enólogo.

A mí, esto me recuerda los vinos que en su día me sirvieron en la Venta Lanada* en el pueblo de Colmenar en Málaga, una casa de comidas fundada allá por el año 1924, en la que saboreamos sus vinos de monte, como el moscatel de la Axarquía y un clarete, un vino de capa media, de un tono teja, rubí claro, rojillo vamos, como el claret del Médoc, así llamados por los importadores ingleses en el siglo XVII, producto de una mayor prensa y maceración, para distinguirlos de los vinos de mayor color ibéricos e italianos. Hasta que en 1858, a don Camilo Hurtado de Amézaga (Marqués de Riscal) le encarga la Diputación Foral de Álava, contratar a un enólogo bordelés para iniciar a los cosecheros de la zona en las técnicas utilizadas en el Médoc para elaborar vinos a semejanza de sus famosos claretes. No es exactamente así, pero se le parece. Cigales nos queda cerca…

MUSICANDO

La fotografía

Foto de Liv Kao: https://www.pexels.com/es-es/foto/barriles-de-vino-en-una-bodega-de-pauillac-francia-30557572/

Dejar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Translate »