A DRINK CONSISTING OF FIZZY WATER, ALCOHOL AND FLAVOURING EL HARD SELTZER

boda lagartera

Cuadro de Sorolla «Una boda en Lagartera», en el que aparecen los mismos personajes de Visión Española

 Lagartera es un pueblo de la provincia de Toledo. Vestirse de lagarterana sin ser de allí significa ponerse un traje que no es el suyo y por tanto, disfrazarse.

 Venida de USA, triunfadora, baja en calorías, “perfecta” para celíacos, paños que cubren su realidad alcohólica (4,5%) cercana a la de la birra clásica, la bebida sensación en los Estados Unidos de Norteamérica entre la juventud que pudiera convertirse en España en el adalid de las bebidas aprovechando la ausencia de normativa propia que regule el etiquetado de bebidas alcohólicas.

 El factor de difusión de la bebida ha sido la propia industria cervecera artesanal que  la ha importado con reclamos comerciales tales como el toque moderado de alcohol, el bajo contenido en calorías y hasta su adecuación para cualquier público y recomendable para celíacos. ¡Vaya!

 Cabe recordar que “cualquier cantidad de alcohol es incompatible con un patrón de alimentación saludable hallándose relacionada directamente con el riesgo de padecer enfermedades entre ellas el cáncer y que el perfil nutricional de los productos sin gluten es semejante a los que contienen gluten.

Esta bebida, la Hard Seltzer, también llamada Spiked Seltzer o Hard Sparkling Water, viene a ser una soda hard (dura). Inventada y lanzada por  Nick Shields, la cervecera de Westport (Connecticut)  USA en 2013. La marca White Claw creada en 2016 la popularizó notoriamente. Su afirmación en el mercado tiene lugar en 2019 de la mano del youtuber de California mostrándola en un video, logrando un crecimiento de mercado del 169% en tan apenas un año.

Ya tienen su entrada en wikipedia.

 Moviendo unos 500 millones de dólares anuales, uno de los mayores importadores es Canadá, Australia y Reino Unido y como no, España. La difusión es mundial sobre todo entre los millennials USA.

Wave es una de las marcas pioneras en la introducción de estas bebidas, en España la productora artesanal de cerveza, la Cervecera Península es quien ha desarrollado su propio producto durante lo que suele durar un embarazo, en el que la palabra alcohol no aparece en la lata en ningún sitio, salvo el % vol del 4,5%, el +18’ y el logotipo barrado de la embarazada de turno.

Pero, al parecer el mercado es amplio y ahí están la Savis, cervecera marbellí, y Birra & Blues (B & B Brew & Spirits) en Massalfassar (Valencia).

¡Ojo al parche!

 El 68% de los adolescentes consumen habitualmente bebidas energéticas. A partir de los 18 años dan el salto a las mezclas con alcohol. El viejo truco del almendruco de crear futuros bebedores: se vende cerveza sin alcohol para vender más alcohol, en pleno ataque a un consumidor vulnerable.

La composición de la Hard Seltzer

 Elaborada con agua carbonatada, aromas de frutas y alcohol. En USA se fermenta azúcar de caña o cebada malteada pero en Europa se le añade alcohol neutro o se fermenta la fruta, y cada cual le da su toquecillo particular. En definitiva una lagarterana azucarada y alcohólica.

Julio Basulto y el pediatra Carlos Casabona proponen en este libro de 17€ la primera guía para orientarnos en la amplia oferta de las bebidas.

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 En él destaca un capítulo dedicado enteramente a las mentiras de la industria del alcohol, con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS-WHO). Con datos tales como que su consumo mata a tres millones de personas anualmente, mayoritariamente varones y que desde el año 2012 se sitúan entre el grupo de elementos cancerígenos. Y no está de más recordar que la ingesta continuada de alcohol está directamente relacionada con la ganancia de peso (la pandemia de la obesidad).

La dimensión de esta farsa, para el que se muestre interesado, la puede constatar con la lectura del libro El Derecho a la nutrición del letrado Francisco José Ojuelos, en el que se reseña una numerosa ristra de fraudes publicitarios en materia nutricional

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 El Reglamento 1924/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo, establece en su Artículo 4.3, que en las bebidas con una graduación superior al 1,2% vol. de alcohol no podrán figurar declaraciones de propiedades saludables.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) indica también que sólo podrá declararse que un alimento posee un valor energético reducido cuando se haya minorado como mínimo en un 30% con respecto a otro obligando  a indicar la característica que provoca dicha reducción.

Estos productos no señalan qué provoca la reducción del valor energético, tampoco con qué alimento análogo se compara para afirmar que tiene un 30% menos y además si no se trata de una cerveza es acaso una bebida alcohólica alternativa, pues que se diga. Efectivamente tiene menos calorías, dado que no contiene cebada ni es cerveza por lo que no puede compararse con otra bebida diferente.

El problema hispano

 No existe una legislación clara y precisa al respecto (¿por qué?) y ahí reside el problema, al encontrarnos con productos cuya presentación es la de un simple refresco cuando se trata de una bebida alcohólica. Es urgente e imprescindible señalar en el envase la referencia de los efectos nocivos del alcohol y especialmente de su abuso, al igual que ocurre con el tabaco.

Tan solo contamos con la Ley 33/2011 de Salud Pública, que precisamente no menciona la palabra alcohol.

El sector de bebidas alcohólicas supone más del 2% del PIB (la cerveza, nada más y nada menos que el 1,3%), los grupos de presión han evitado en unas cuatro ocasiones la promulgación y publicación de una Ley Antialcohol en España por razones obvias.

En Estados Unidos de Norteamérica la cerveza queda fuera de la jurisdicción del alcohol y del Tobacco Tax and Trade Bureau, de ahí la fácil introducción de las Hard Seltzer, puesto que depende de la Food and Drug Administration más permisiva con ello. Y aquí como somos más papistas que el Papa, por ahí nos dirigimos.

El chollo de la celiaquía

 Menos mal que la FACE (Federación de Asociaciones de Celíacos de España) tiene muy clara la cuestión puesto que para su colectivo es esencial que la población general sepa y entienda que una dieta sin gluten no necesariamente es más saludable y que comer sin gluten tampoco adelgaza. Existe un colectivo que por cuestiones de salud no puede consumirlo (intolerancia a la gliadina – proteína del gluten -), pero para el resto de la población, el perfil nutricional del producto es similar al de sus homólogos. Y como se comenta en el artículo del Comidista en El País, de  Almudena Ortuño, en boca de María van der Hofstadt la técnica de investigación de la FACE, “una galleta, con o sin gluten, siempre será una galleta”. “Lástima que el hígado celíaco no sea inmune y se rinda a la cirrosis como el resto de mortales”.

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